5 cosas que nuestro experto en seguridad alimentaria nunca haría
El director de seguridad alimentaria de Consumer Reports, James Rogers, explica por qué nunca lavaría el pollo
No puedo decir que soy la más concienzuda en lo que respecta a la seguridad de los alimentos. Soy negligente con las fechas de caducidad, dejo el arroz en la olla toda la noche (lo que puede provocar una intoxicación alimentaria), y me encantan los menús de mariscos crudos (lee sobre el problema de esto más abajo). Pero después de sufrir una intoxicación alimentaria varias de veces en mi vida, empiezo a preguntarme si tal vez es el momento de empezar a pensar en la higiene de los alimentos de forma más crítica que en el pasado.
James Rogers, el director de investigación sobre seguridad de los alimentos de Consumer Reports, nos cuenta las cinco cosas que nunca haría, y qué lo mantiene seguro y libre de salmonela. Porque, ¿quién tiene tiempo para sentarse junto al inodoro durante 24 horas seguidas? Yo, desde luego, no.
1. Lavar el pollo crudo
"¿Qué es lo primero que yo nunca haría? Yo nunca lavaría mi pollo. ¿Por qué? Porque al lavar el pollo no se eliminan las bacterias nocivas, y se corre el riesgo de contaminar la cocina y cualquier alimento que hayamos dejado fuera". —James Rogers
Lavar el pollo es una práctica habitual. Los pollos son sucios y las instalaciones de fabricación y procesamiento de este alimento también pueden serlo, así que tiene sentido que laves el pollo igual que lavas los vegetales. Pero lavar el pollo no lo hace más seguro: puede contaminar el fregadero, las encimeras y todo lo que esté a una cierta distancia del grifo. Un estudio de 2019 encontró que el 60 % de las personas que lavaron el pollo tenían bacterias de esta carne en su fregadero, y que a pesar de intentar limpiarlo, no todos los participantes del estudio fueron capaces de deshacerse de las bacterias (debido a una limpieza inadecuada). Un consejo fácil: lávate primero las manos cuando prepares el pollo, y cocina las piezas de pollo hasta que el termómetro de carne alcance los 165 °F. Y lávatelas también inmediatamente después de preparar el pollo.
2. Consumir ciertos productos lácteos
"La segunda cosa que nunca haría es beber o comer algo que contenga leche cruda. La leche cruda no está pasteurizada. Y aunque hay muchas personas que prefieren la leche cruda a la pasteurizada, al no estar pasteurizada, las bacterias que contiene pueden sobrevivir y causar graves intoxicaciones alimentarias". —J.R.
La leche cruda puede ser especialmente cremosa y rica, pero no vale la pena el riesgo. La leche cruda no está pasteurizada, lo que significa que no ha sido calentada a una determinada temperatura para eliminar los patógenos. El queso elaborado con leche cruda también puede representar un riesgo. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha advertido a la población que no beba leche cruda porque en el pasado se han producido brotes relacionados con su consumo. Las personas pueden experimentar calambres estomacales, diarrea y vómitos después de enfermar por la leche cruda, pero la FDA dice que a veces pueden ocurrir afecciones aún más graves, como el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno poco común que puede causar parálisis, y el síndrome urémico hemolítico, una enfermedad que puede causar insuficiencia renal.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades afirman que la mayoría de los beneficios nutricionales de la leche cruda también están disponibles en la leche pasteurizada, sin el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. Así que mejor quedarse con lo seguro, ¿no?
3. Usar utensilios plásticos en el microondas
"Nunca pondría la comida en el microondas en recipientes de plástico. El plástico contiene sustancias químicas nocivas que pueden pasar a los alimentos al calentarse en el microondas. Así que es mejor usar vidrio". —J.R.
Puede que la estética Barbiecore esté de moda ahora, pero no me apetece convertirme en plástico. Dicho esto, muchos de nosotros consumimos una gran cantidad de plástico cada año. El estadounidense medio bebe, respira y come 74,000 partículas de microplástico al año, según la revisión de una investigación de 2019.
Algunas sustancias químicas utilizadas para fabricar plásticos pueden pasar a los alimentos cuando se calientan, así que si no calientas tu comida en un recipiente plástico, estarás reduciendo el consumo de estas sustancias químicas. Transfiere la comida a un recipiente de vidrio, y nunca pongas metal en el microondas, porque puede provocar un incendio y destruir el aparato por completo (como descubrí de niña cuando mi niñera adolescente y yo nos divertimos mucho metiendo un CD en el microondas de mis padres).
4. Comer brotes crudos
"Nunca comería brotes crudos. Se han producido varias intoxicaciones alimentarias relacionadas con los brotes crudos. A menos que los cocines, como en un salteado o los blanquees, tienes la posibilidad de contraer una intoxicación alimentaria". —J.R.
Cuando piensas en intoxicaciones alimentarias, probablemente pienses en el pollo y el pescado, y seguro que es un problema, como muestra este artículo. Pero algunos vegetales también pueden estar contaminados. Numerosos brotes de salmonela y E. coli se han relacionado con los brotes crudos, y los CDC recomiendan que los consumidores cocinen los brotes para disminuir la posibilidad de que tú y tu familia, o tus invitados, se enfermen. Los niños, las mujeres embarazadas y las personas con sistemas inmunitarios comprometidos están especialmente expuestos.
5. Comer carne cruda
"Y la quinta cosa, nunca comería ninguna forma de carne cruda. Sé que a los amantes del sushi no les gustará esto, y sé que se ha demostrado que el sushi es saludable para ti. Pero, como no está cocinado, eso significa que no se ha realizado un paso importante para matar cualquier bacteria patógena. Por ello, puedes contraer una enfermedad alimentaria grave, y esto es especialmente importante para las mujeres embarazadas, cuyos fetos son más sensibles a las enfermedades e infecciones alimentarias". —J.R.
Bueno, caramba. Yo estoy entre esos amantes del sushi deprimidos que ahora mirarán con ansiedad su querido rollo de salmón y aguacate. De hecho, no solo me gusta el sushi, sino también el ceviche, y de preferencia si es de algo crudo. Pero un lote malo (y, sí, realmente lo he experimentado) puede enviarte a un viaje súper divertido de 24 horas al baño. El pescado crudo puede estar contaminado con Vibrio vulnificus, que es una bacteria que vive en las aguas costeras, así como con listeria o salmonela. El pescado crudo también puede contener parásitos que se eliminan a temperaturas muy bajas, por lo que las directrices de la FDA recomiendan que la mayoría de los pescados destinados a servirse crudos se congelen primero. James dice que él no comería sushi, aunque otros pueden optar por hacerlo si lo desean, porque el riesgo es manejable si los restaurantes y los cocineros caseros siguen las precauciones de seguridad cuando preparan el pescado (¡uf!). Pero, los riesgos pueden ser más graves, para personas inmunodeprimidas, niños, personas mayores o mujeres embarazada. Consulta esta lista de pescados sanos y seguros para comer, cuando se cocinan.