Ya sea que planees dejar de tomar un medicamento o simplemente bajar la dosis, la directora médica de Consumer Reports, Orly Avitzur, M.D., te aconseja que hables con tu médico sobre cómo lograrlo.

Debido a que dejar  los medicamentos repentinamente puede causar problemas graves. Por ejemplo, dejar de usar muchos antidepresivos, medicamentos contra la ansiedad, medicamentos para la acidez y pastillas para dormir puede empeorar los síntomas que dichos medicamentos debieron tratar.

Y si has estado tomando opioides como OxyContin, Percocet o Vicodin por más de un par de semanas, dejar de hacerlo de golpe puede desencadenar síntomas de abstinencia como ansiedad, dolores musculares, náuseas, vómitos, diarrea e insomnio.

Cuando hagas un plan para dejar las medicinas, aquí hay algunos pasos que puedes dar:

  • Fija un plazo definido para reducir su dosis

  • Programa citas de seguimiento para supervisar tu progreso

  • pregunta acerca de los efectos temporales que debes esperar y que no son causa de preocupación, y también de los graves a los que debes prestar atención y que justifiquen una llamada a tu médico.

Discute opciones sin medicamentos que puedes tratar. Por ejemplo, agregar 30 minutos de actividad física diaria puede ayudarte a controlar tu presión arterial y la acupuntura, el masaje, la manipulación de la columna vertebral, la terapia conductual cognitiva o el yoga pueden ayudarte a controlar el dolor.

Y no te desanimes si necesitas modificar tu plan.

“No hay una estrategia única para dejar de usar un medicamento", explica Avitzur. Es posible que necesites desacelerar tu proceso o incluso hacer una pausa por un tiempo. Puede que sea necesario un proceso de ensayo y error para encontrar qué es lo que funciona mejor para ti.

Para conocer más ejemplos de por qué es posible que desees reducir el uso de tus medicamentos, y cómo hacerlo, aquí te presentamos las historias de 3 personas que redujeron con éxito su necesidad de medicamentos con receta.

CASO 1.   Tomar una medicina para tratar los efectos secundarios de otra.

Qué tomaba él: los estimulantes Ritalin, Adderall y Vyvanse para tratar el TDAH, y luego 4 antidepresivos para tratar los efectos secundarios de los estimulantes.

Por qué quería dejar los medicamentos: poco después de que a Bitzan le diagnosticaron TDAH a la edad de 13 años, sus psiquiatras le recetaron dosis cada vez más altas de un estimulante para tratar la afección. Cuando eso le provocó insomnio, ansiedad, taquicardia y manos temblorosas, los médicos le recetaron una serie de antidepresivos para contrarrestar el estimulante. Pero en lugar de calmarlo, lo único que hicieron fue "amortiguar mis emociones", comenta Bitzan. En una ocasión, al tomar una prueba como estudiante para técnico de ultrasonido, sus manos temblorosas hicieron que fallara la prueba. "Nunca me había sentido tan devastado en mi vida", dijo. "Yo sabía que tenía que dejar el medicamento".

Cómo lo logró: Bitzan ingresó en un programa de abstinencia de medicamentos de venta con receta llamado Punto de Retorno, en el que estuvo 5 meses. Dejar de usar medicamentos cambió su vida, “ahora duermo mucho mejor y tengo un trabajo estable”, comentó. ”Me siento más feliz”.

CASO 2.   Tomar una medicina por demasiado tiempo.

Qué tomaba ella: le recetaron omeprazol (Prilosec) para la acidez estomacal.

Por qué quería dejar el medicamento: el Prilosec, que pertenece a una clase de medicamentos llamados inhibidores de la bomba de protones (PPI), le ayudó a aliviar la acidez estomacal a Loureiro. Pero con el tiempo ella notó que si dejaba de tomar una dosis se le disparaba un dolor en el pecho. "Yo pensaba que era un ataque cardíaco”, comentó. Loureiro supo unos días más tarde que después de unas pocas semanas usando PPI, si se pierde una dosis el estómago sobreproduce ácido, desencadenando síntomas de rebote que pueden incluir dolor en el pecho y náuseas. Otras investigaciones sugieren que los medicamentos pueden aumentar el riesgo de C. diff, una infección gastrointestinal resistente.

Cómo logró dejar el medicamento: 12 años después de comenzar a tomar el medicamento, Jeana dice que inició un programa planificado cuidadosamente para aumentar de forma gradual el tiempo entre las dosis hasta que lo eliminó por completo, un enfoque que alivia los síntomas de rebote. Ella dice que una dieta más sana le ayudó a controlar su acidez sin necesidad de usar PPI. "Ahora que ya no uso el medicamento, conozco los alimentos que me afectan y elijo no incluirlos en mi dieta".

CASO 3.  Cuando una medicina causa más problemas que lo que alivia.

Qué tomaba ella: Oxybutynin para la vejiga hiperactiva y sertralina (Zoloft) para la ansiedad.

Por qué quería dejar el medicamento: el medicamento para su vejiga hiperactiva le provocó dolores de cabeza, boca extremadamente seca y fatiga. Aunque el medicamento redujo algunos viajes al baño, no fue suficiente para compensar los efectos secundarios; su médico nunca le comentó sobre la mayoría de ellos. La investigación muestra que el medicamento solo es  moderadamente eficaz; la mayoría de las personas, al igual que Michaels, dejan de tomarlo después de unos 6 meses. Y con Zoloft, ella dice: "aumenté 40 libras y me sentía inquieta por tomarlo por mucho tiempo. Ya no lo quería más”.

Cómo lo logró: después de 5 meses con oxibutinina, optó por hacer cambios en su estilo de vida, disminuyó su consumo de cafeína y ejercicios de Kegel para fortalecer los músculos de la vejiga. Después de que ella insistiera en que también quería dejar de consumir Zoloft, el médico de Michaels le aconsejó que dejara el medicamento. En la actualidad, meditar y aprender a comunicar sus emociones le ha ayudado mucho a minimizar su ansiedad, comentó.

Nota del editor: este informe especial y los materiales de apoyo fueron posibles gracias al subsidio del programa Attorney General Consumer and Prescriber Education Grant del estado, que es financiado por un acuerdo multiestatal de reclamos de fraude de los consumidores en relación con la comercialización del medicamento de venta con receta Neurontin (gabapentina).

Este artículo también apareció en la edición de septiembre de 2017 de la revista Consumer Reports.


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