Cómo solucionar tus problemas de vejiga
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¿Siempre estás buscando un baño? La incontinencia urinaria puede interferir con tu bienestar, y las personas, especialmente las mujeres, son más propensas a experimentarla con la edad. Solo el 3% de las mujeres menores de 35 años sufren incontinencia, en comparación con el 38% al 70% de las mujeres mayores de 60 años, según Wolters Kluwer UpToDate, una herramienta para médicos.

Muchos factores que debilitan los músculos del suelo pélvico, como el parto, la menopausia, la obesidad y el estreñimiento, pueden aumentar el riesgo de incontinencia urinaria. Los trastornos neurológicos, como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson, también pueden interferir en la función de la vejiga, según el doctor Arthur Louis Burnett, profesor de urología de la Facultad de Medicina Johns Hopkins de Baltimore. Las enfermedades que afectan la próstata también pueden provocar incontinencia.

Pero la incontinencia no es una parte normal del envejecimiento. “Siempre hay algo que se puede hacer”, dice el doctor Jason M. Kim, profesor clínico adjunto de urología en la Facultad de Medicina Renaissance de la Universidad Stony Brook de New York.

Es posible que tengas dudas a la hora de abordar el tema, pero hablar de ello puede mejorar tu calidad de vida. Esto es lo que necesitas saber para encontrar una solución que te funcione.

Entiende tus síntomas

Antes de recomendar un tratamiento, tu proveedor de atención médica determinará el tipo de incontinencia que padeces. La forma más común es la incontinencia urinaria por esfuerzo; es decir, las pérdidas de orina al estornudar, toser o reír. “Todo lo que añada presión abdominal puede forzar a la vejiga a perder orina”, dice el doctor Brian J. Linder, uroginecólogo de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.

La vejiga hiperactiva, o incontinencia de urgencia, hace que las personas sientan que tienen una necesidad urgente y frecuente de ir al baño, y que, si no lo hacen a tiempo, podrían tener un accidente. “Algunas personas necesitan ir cada 20 minutos, lo que limita lo que pueden hacer”, dice Kim.

Conoce tus opciones

Los tratamientos para la incontinencia urinaria basados en la evidencia van desde cambios en el estilo de vida hasta la cirugía, y tu proveedor de atención médica debería comenzar con las opciones menos invasivas. Si tu médico de cabecera no te presenta una variedad de estrategias que puedes probar, un especialista como un urólogo o un uroginecólogo puede ayudarte a encontrar lo que funcione para ti. “No tienes que lidiar con esto solo porque has aprendido a vivir con ello”, dice Kim.

Los cambios en el estilo de vida suelen ser la primera línea de tratamiento. Si tienes sobrepeso, perder unos cuantos kilos puede atenuar la presión sobre la vejiga. Aliviar el estreñimiento con cambios en la dieta, como aumentar tu ingesta de fibra, o con medicamentos, si es necesario, puede tener el mismo efecto. El alcohol y la cafeína pueden irritar la vejiga y favorecer la incontinencia, por lo que limitar su consumo también puede ayudar.

La fisioterapia del suelo pélvico, que ayuda a fortalecer los músculos implicados en la micción, es otro tratamiento no invasivo. Conocidos como Kegels, estos ejercicios pueden ayudar con la incontinencia por esfuerzo y la vejiga hiperactiva. Pueden hacer falta varias sesiones para que funcionen, dice Kim, y se pueden practicar en casa.

La medicación puede ser la siguiente opción, dice Linder. Los medicamentos anticolinérgicos como la oxibutinina (Ditropan y Ditropan XL) pueden ayudar a calmar la vejiga hiperactiva, pero las investigaciones los han relacionado con síntomas de demencia en los adultos mayores, especialmente en dosis más altas. Un agonista beta-3 como el mirabegrón (Myrbetriq) podría ofrecer algunos de los mismos efectos sin los riesgos cognitivos, según Kim.

Los procedimientos más invasivos suelen ser el último recurso. Entre ellos, el estándar de referencia para la incontinencia por esfuerzo dice Kim, es un procedimiento de cabestrillo, que generalmente utiliza una malla para ayudar a sostener la uretra y evitar las fugas. La mayoría de las personas descubre que esta operación alivia sus síntomas, pero las complicaciones a veces pueden ser graves. Los médicos también pueden inyectar agentes de relleno en la vejiga. Esto es menos invasivo, pero hay pocos datos sobre los resultados a largo plazo, según las directrices de la Asociación Americana de Urología. En el caso de la vejiga hiperactiva, las inyecciones de Botox en el músculo de la vejiga pueden ayudar. “Durará unos seis meses”, dice Linder, por lo que es necesario repetir los tratamientos, y algunos efectos secundarios pueden ser graves.

Nota del editor: Una versión de este artículo también se publicó en la edición de julio de 2022 de Consumer Reports On Health.