Las mejores sopas listas para comer de pollo con fideos, minestrone y lentejas
Estas sopas son fáciles de preparar y consienten el paladar, aunque algunas no tienen mucho sabor y no son muy saludables. Nuestras pruebas revelaron opciones sorprendentemente deliciosas y nutritivas.
La sopa es una de esas comidas que te hacen sentir bien al comerla. Según una encuesta de la empresa de investigación Mintel, casi el 90% de los consumidores dijeron haber comprado sopa recientemente. Las razones son varias: cerca de la mitad dijo que come sopa en el almuerzo o la cena, pero también cuando están enfermos, y algunos incluso la eligen para el desayuno.
Si desde niño siempre has comido la misma sopa que viene en una lata roja y blanca, ahora es un buen momento para recorrer el supermercado y descubrir nuevas variedades que podrían convertirse en tus favoritas. Hoy en día hay más opciones enlatadas que nunca, y también muchas alternativas en los pasillos de refrigerados y congelados.
Para descubrir qué sopas ofrecen la mejor combinación de sabor y nutrición, Consumer Reports probó 30 variedades de tres tipos populares: 10 de pollo con fideos, 10 minestrone y 10 de lentejas. Compramos versiones enlatadas, refrigeradas y congeladas, y las evaluamos según su sabor, textura, valor nutricional y aditivos. Sigue leyendo para conocer toda la información que necesitas para comprar y servir una mejor sopa.
Sabor casero en un instante
Las sopas que venían refrigeradas o congeladas obtuvieron las mejores calificaciones de sabor. “Muchas de ellas sabían como si hubieran sido recién preparadas y tenían mejor textura”, dice Amy Keating, nutricionista de Consumer Reports que lideró nuestras pruebas.
Esto puede deberse a que envasar la sopa en latas, contenedores de cartón, vidrio o pouches implica un proceso a alta temperatura, lo que puede provocar que los ingredientes pierdan sabor y que las verduras, fideos y frijoles queden muy suaves. Aun así, nuestros evaluadores se llevaron una grata sorpresa al descubrir que varias de las sopas en lata y en contenedores de cartón tenían un sabor bastante bueno. “Algunas otras eran bastante decentes y se les podía dar un toque extra para mejorar su sabor”, comenta Keating. Nuestras pruebas también mostraron que las marcas propias de las tiendas pueden ser igual de deliciosas que las de grandes marcas, y a un precio más accesible.
Muchas opciones saludables
En general, las sopas de pollo con fideos, minestrone y de lentejas pueden ser buenas para ti, aunque el contenido de sodio puede ser algo a considerar (más adelante hablamos de eso). Las sopas que probamos tenían pocas calorías (aproximadamente 100 a 200 por taza) y pocas grasas saturadas (alrededor de 1 a 4 gramos por taza); las grasas saturadas se relacionan con enfermedades del corazón.
Solo ten cuidado con el tamaño de la porción: es bastante fácil comer toda la lata o envase, dice la doctora Angela Odoms-Young, PhD, profesora asociada e investigadora en nutrición de la Universidad de Cornell. Si lo haces, tendrás que multiplicar la cantidad de sodio y otros nutrientes.
Quizá te preguntes qué tan buena es la calidad de las sopas ya preparadas. Descubrimos que la mayoría estaban hechas con ingredientes naturales y contienen pocos aditivos, si es que tienen alguno. Casi la mitad no incluía gomas, almidón modificado (un espesante), emulsionantes ni los llamados “sabores naturales” (que a veces se extraen en laboratorio con solventes sintéticos). Varias otras tenían sólo uno o dos aditivos. “Aunque estos aditivos no son necesariamente dañinos, no es difícil encontrar sopas ya preparadas con pocos o ninguno”, indica Keating.
Por lo general, las sopas no son una gran fuente de proteína, pero sí pueden aportar una buena cantidad. “Aunque la mayoría de las personas obtienen suficiente proteína en su dieta sin esforzarse mucho, la proteína ayuda a sentirse satisfecho, así que es bueno incluir un poco en cada comida o snack”, comenta Keating. Casi la mitad de las sopas que probamos tenían entre 7 y 9 gramos de proteína por taza, más o menos lo que contiene un huevo grande. Solo hay que tener cuidado con lo que dicen las etiquetas, por ejemplo, la sopa Healthy Choice Chicken Noodle dice que contiene 13 gramos de proteína en su etiqueta. Pero si ves de cerca la letra pequeña, verás que eso corresponde a toda la lata, no a una sola porción.
La sopa también puede ser una buena fuente de fibra, especialmente si contiene legumbres. La fibra ayuda a sentirse satisfecho, mantiene el sistema digestivo funcionando bien y puede ayudar a reducir el colesterol. La ingesta diaria recomendada de fibra es de 28 gramos. Aproximadamente la mitad de las sopas minestrone y casi todas las de lentejas que probamos ofrecen al menos 4 gramos por taza.
La sopa de pollo tiene buena fama como remedio contra los resfriados y la gripe. Un estudio publicado en la revista Chest encontró que la sopa de pollo con verduras tenía efectos antiinflamatorios en un laboratorio, y reducir la inflamación puede ayudar a controlar algunos síntomas. Todas las sopas ayudan a mantenerte hidratado, algo muy importante cuando estás enfermo, y el líquido caliente junto con el vapor pueden ayudar a aliviar la congestión y despejar las vías respiratorias. Además, las sopas hechas a base de verduras aportan nutrientes que fortalecen el sistema inmunológico. Por ejemplo, las zanahorias, espinacas y calabaza de invierno son ricas en vitamina A, mientras que el brócoli, las papas y los tomates contienen vitamina C.
Cuidado con estos ingredientes
Aunque la sopa puede ser un alimento saludable y fácil de preparar, hay algunos ingredientes a los que debes poner atención al momento de elegir cualquier tipo de sopa.
Sodio: La cantidad alta fue el mayor problema de nutrición que encontramos en nuestras pruebas. El límite diario recomendado es de 2,300 mg, y lo ideal es que una porción de sopa tenga menos de 650 mg, dice Keating. Sin embargo, la mitad de las sopas que probamos superaba esa cantidad. La mayoría de las sopas con menos sodio–– con 280 mg o menos–– tenían un sabor regular. La única sopa sin sal, Health Valley Organic Minestrone Soup No Salt Added, nos supo bastante insípida. Aun así, para quienes llevan una dieta baja en sodio, puede ser una buena opción si le añades un toque de especias y hierbas, dice Keating.
Queso y crema: Estos ingredientes, que se encuentran en sopas como brócoli con queso y crema de pollo, así como en las etiquetadas como “bisque” o “chowder” (no en las sopas a base de caldo o lentejas que probamos), pueden contener muchas grasas, hasta 20 gramos por taza, y una buena parte de ellas son grasas saturadas. Eso no significa que no puedas darte un gusto; todo es cuestión de tener un balance. “Si eliges una sopa con más grasas para el almuerzo, podría optar por opciones con menos grasa para la cena”, dice Odoms-Young.
Carnes procesadas: Trozos de tocino o jamón pueden aumentar el nivel de sodio de una sopa y contener nitritos o nitratos, que podrían elevar el riesgo de enfermedades del corazón, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. “Si normalmente no consumes muchas carnes frías u otras carnes para el desayuno, está bien darte un gusto de vez en cuando”, comenta Odoms-Young. Eso sí, hay que estar consciente de ello.
Azúcares añadidos: Aunque las sopas que probamos no contenían azúcares añadidos o tenían sólo unos pocos gramos a lo mucho, algunas marcas pueden añadir más azúcar para contrarrestar la acidez de la sopa de tomate o resaltar la dulzura natural en las variedades de calabaza y calabacita dice Keating. Revisa las etiquetas. La American Heart Association recomienda que las mujeres no consuman más de 25 gramos de azúcar (6 cucharaditas) al día, y los hombres, 36 gramos (9 cucharaditas).
Prepárala aún mejor
¿Te tocó una sopa que no te convenció o quieres que quede más sustanciosa? Prueba estos consejos de Keating y Ann Taylor Pittman, coautora de The Global Pantry Cookbook (Workman Publishing, 2023).
Dale más sabor: Añade un chorrito de vino blanco mientras la sopa hierve a fuego lento, o termina con un toque de jugo de limón, una salsa picante a base de vinagre como Tabasco, o un poco de pesto. También puedes decorar con un poco de cebollín o jengibre recién rallado.
Añade un toque crujiente. Espolvorea semillas de calabaza asadas, almendras en rebanadas, elote asado o pedacitos de totopos. También puedes probar coco rallado sin azúcar en sopas con un toque tailandés o indio.
Dale más cuerpo. Incorpora un poco de queso parmesano, miso o pasta de tomate, aceite de trufa o de sésamo, o unas gotitas de salsa Worcestershire o de soya. Para una sopa a base de tomate, prueba con un poco de yogur griego.
Hazla más completa. Para enriquecer la sopa mientras se calienta, incorpora frijoles enlatados, sobras de farro, quinoa o pollo, cubitos de tofu extra firme o un puñito de espinaca fresca.
Las mejores y las peores sopas
Probamos 30 sopas de pollo con fideos, minestrone y lentejas.
Nuestro equipo probó sopas ya preparadas y listas para comer (no condensadas) de una combinación de marcas clásicas como Campbel’s y Progresso, otras más recientes como Kettle & Fire y Proper Good, y opciones de marca propia como Aldi, Target y otras tiendas.
Probamos muestras de tres lotes diferentes de cada sopa y evaluamos los principales parámetros nutricionales, como sodio, fibra y grasas saturadas. La información nutricional indicada corresponde a una porción de 1 taza.
Las sopas que contenían más vegetales y legumbres, menos de 650 mg de sodio por taza, ingredientes naturales y sin aditivos fueron las que obtuvieron las mejores calificaciones nutricionales. Todas las sopas se clasifican dentro de cada categoría primero por la calificación de sabor y luego por la de nutrición. Aquellas con la misma puntuación se enumeran en orden alfabético.
Pollo con fideos (Chicken Noodle)
Aunque ninguna de estas sopas se llevó la mejor calificación ni en sabor ni en nutrición, nuestros evaluadores encontraron muchas razones para disfrutarlas.
El perejil, el tomillo y el estragón le dan un toque especial al caldo, y la pasta firme en espiral junto con los trozos de pollo hacen que esta sopa de la sección de refrigerados tenga más sabor que otras versiones en lata.
$6.50 por 16 oz.
Esta versión de la sección de refrigerados tiene un rico sabor a pollo y pasta al dente, además de una textura bastante agradable.
Tiene un sabor casero, con trozos generosos de pollo, fideos firmes en espiral y trozos grandes de zanahoria, apio y cebolla.
Una sopa de pollo debería, al menos, saber a pollo. Esta sabe más a verduras y el pollo está seco. Eso sí, tiene muchos fideos de pasta al huevo.
El caldo tiene buen sabor, pero la textura decepciona: los fideos están suaves, las zanahorias blanditas y los trozos de pollo un poco duros.
Aunque el caldo tiene buen sabor a pollo, esta marca tiene los problemas comunes de las sopas en lata: los fideos y las verduras están demasiado cocidos, y el pollo con una textura como de esponja.
Los fideos y las zanahorias están demasiado blandos, y el ligero sabor a verduras en el caldo hace que el gusto sea solo aceptable. Un punto positivo es que tiene menos sal que otros
Tiene un sabor fuerte a champiñones, cebolla y ajo. Los fideos de pasta al huevo están firmes, pero los trozos de pollo son pocos y muy pequeños.
Sopa minestrone
Nada arruina más una sopa que las verduras demasiado cocidas o poco cocidas, pero encontramos algunas que estaban justo en su punto.
Calabaza amarilla, frijoles blancos, trozos de tomate y queso parmesano hacen que esta opción de la sección de refrigerados sea la minestrone con más sabor casero y la más rica de todas.
Una sustanciosa mezcla de frijoles (blancos, rojos y habas) y un caldo de verduras bien sazonado se combinan a la perfección. Asegúrate de calentar bien esta sopa que viene congelada; los frijoles y las verduras tienen una textura firme.
Esta sopa congelada trae una generosa mezcla de zanahorias, chícharos, habas, frijoles rojos y blancos, y pasta en forma de conchitas pequeñas. Ponerle un poco de sal le vendría bien para darle más sabor.
Arroz, quinoa y orzo hacen que esta opción de la sección de refrigerados sea muy completa y satisfactoria. Las verduras y los frijoles tienen la textura perfecta, y el caldo a base de tomate tiene mucho sabor.
Esta es la mejor de las dos sopas con menos sodio en esta categoría, pero aun así no impresionó a nuestros evaluadores, y la pasta está demasiado cocida.
El sabor dulce de las zanahorias y los tomates, junto con un ligero toque de pimienta, ayuda a compensar la falta de sal, pero en general esta sopa es insípida.
Evita la decepción: las verduras y la pasta están demasiado cocidas, y el repollo le da un sabor agrio que no ayuda.
Mejor evitarla. Las verduras y la pasta están muy blandas, y el caldo, lleno de especias secas, tiene un sabor muy artificial.
Lentejas
Esta categoría presentó la mayor variedad de sabores y algunos de los productos mejor calificados en cuanto a sabor.
La combinación de amaranto, quinoa y otros granos hace que esta sopa sea muy completa, mientras que la nuez moscada, el pimentón en polvo y el comino le dan un sabor único a esta opción de la sección de refrigerados.
Esta sopa en la sección de refrigerados, con base de tomate, está inspirada en la cocina india y combina curry y coco. Los chiles le dan un toque picante.
Esta sopa les recordó a nuestros evaluadores de un chili vegano, gracias a su mezcla de pimientos rojos, granos de elote, comino, ajo y chile en polvo.
El sabor de esta versión congelada es muy bueno, y tiene muchas lentejas, aunque un poco duritas. Además, es bastante espesa y le vendría bien un poco más de caldo.
La base de tomate, con un toque ácido y dulce, combina perfectamente con las lentejas, y los cubitos de papa le aportan un poco más de consistencia y sabor.
El ajo, la cebolla y un toque de pimienta blanca intensifican el sabor del caldo de pollo. Tiene una textura más espesa y con trozos más grandes que otras sopas.
Las papas pequeñas le dan un toque especial, y las lentejas tienen buen sabor. Aun así, el caldo está un poco insípido y no tiene muchas verduras.
Aunque las lentejas tienen mucho sabor, se nota la falta de sal y un ligero toque amargo. Las hierbas ayudan a darle mejor balance.
Las lentejas están cocidas en su punto, aunque no hay nada más que sobresalga, y el caldo tiene un ligero toque ácido por el vinagre.





























