Según un nuevo estudio realizado por los investigadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), entre los países desarrollados, Estados Unidos tiene el índice más alto de muerte súbita infantil y los avances en la atención a este problema se han atrasado.

Esto es, en parte, porque las prácticas inseguras persisten (incluyendo padres que acuestan a los bebés boca abajo, en lugar de boca arriba). 

En los Estados Unidos, aproximadamente 3,500 bebés mueren cada año mientras están durmiendo. Aunque es un pequeño porcentaje de los 4 millones de bebés nacidos, la muerte súbita infantil [unexpected infant death, SUID] sigue siendo la principal causa de muerte entre los niños menores de un año. (SUID incluye el síndrome de muerte súbita infantil, la muerte de un bebé sin causa conocida, así como otras muertes de bebés asociadas al sueño (como por una asfixia accidental).  

En el nuevo estudio, publicado en la revista médica Pediatrics, los investigadores de los CDC analizaron los certificados de defunción y encontraron que las muertes infantiles asociadas al sueño disminuyeron 40% entre 1990 y 2015. Pero la mayoría de esta disminución ocurrió en la década de 1990, con el índice casi estabilizándose entre 1999 y 2015.

En algunos estados, el índice en realidad se ha incrementado desde 1990. En Alaska, Arkansas, Alabama, Kentucky y Louisiana, por ejemplo, el índice de muertes infantiles inesperadas permanece más alto hoy de lo que fue a nivel nacional en 1990.

Este es el panorama de SIDS en los Estados Unidos y lo que pueden hacer los padres para mantener seguros a sus bebés.  

Por qué se ha detenido el progreso

Los investigadores aún siguen investigando exactamente por qué no ha habido progreso para frenar la muerte súbita infantil.

Sin embargo, está claro cuál es un factor principal: Algunas prácticas inseguras a la hora de dormir continúan siendo relativamente comunes. Estas incluyen tener ropa de cama suave en la cuna (como cobijas), acostar al niño sobre la barriga y compartir la cama con adultos. El índice de bebés que comparten la cama, por ejemplo, se duplicó entre 1993 (6.5%) y 2010 (14%).

Fumar durante el embarazo, es otro factor de riesgo importante para el SIDS, continúa siendo menos frecuente en Estados Unidos, pero en los 5 estados donde las muertes infantiles son mayores y van en aumento, también son los que tienen el más alto índice de tabaquismo materno. Dejar de fumar durante el embarazo prevendría un tercio de todas las muertes por SIDS, estiman los investigadores.

Y aunque los índices de tabaquismo han disminuido, el uso de opioides está aumentando en todo el país, poniendo potencialmente en peligro aún más el progreso. Si bien es prematuro evaluar si la epidemia de opioides ha contribuido a detener el progreso en la reducción de las muertes infantiles, los bebés expuestos a opioides tienen un riesgo de 3 a 15 veces mayor de SIDS.

Qué hace a los Estados Unidos diferente

"Los padres toman las decisiones sobre el cuidado de sus bebés en gran parte basados en lo que perciben que lo va a mantener saludable y cómodo", escribe Rebecca Carlin, M.D. y Rachel Moon, M.D. ambas pediatras que estudiaron el SIDS en un editorial que acompañó el nuevo estudio en Pediatrics. "Para que se dé un cambio en el comportamiento, los profesionales de atención médica y salud pública, necesitan entender y abordar las preocupaciones acerca de la seguridad y comodidad".

Por ejemplo, a 1 de cada 4 bebés estadounidenses lo acuestan boca abajo, porque sus padres se preocupan de que se ahogue o creen que los niños dormirán por más tiempo en esa posición. Menos de 5% de los bebés en otros países desarrollados duermen boca abajo.

Algunos padres estadounidenses también usan ropa de cama suave con el deseo de que los bebés estén más cómodos; otros creen que compartir la cama con el bebé los ayuda a vigilar y proteger a sus bebés.

Para abordar estas ideas equivocadas potencialmente peligrosas, los funcionarios y proveedores de salud necesitan redoblar esfuerzos para promover prácticas seguras a la hora de dormir, sostiene Carlin y Moon, que piden que haya mejor comunicación con los padres, mensajes de salud pública más efectivos y un mejor uso de la tecnología para reforzar las directrices para un sueño seguro y contrarrestar la información incorrecta en línea.

Otra razón por la que Estados Unidos se ha quedado atrás de otros países puede ser a causa de la "fragmentación en el sistema médico", dice Lori Feldman-Winter, M.D., M.P.H., miembro del Equipo de Trabajo de la Academia de Pediatría de Estados Unidos y profesora de pediatría en la escuela de medicina Cooper de la universidad de Rowan. "Es posible tener cobertura universal por un sistema de pagos único que eliminaría la mayoría de las diferencias observadas".

A diferencia de otros países desarrollados, Estados Unidos también carece de licencia pagada obligatoria por maternidad [paid maternity leave] y visitas al hogar posparto que pueden ayudar a "establecer una norma social para un sueño seguro", escriben Carlin y Moon.

"Muchas prácticas de cuidados de bebés saludables, [como] lactancia materna, acostar al bebé [sobre la espalda] y un lugar seguro para dormir, terminan cuando la madre regresa al trabajo debido a la falta de apoyo de su lugar de trabajo, nuevos cuidadores o la necesidad de los padres de dormir más", escriben ellas.

Qué pueden hacer los padres

Si bien es aterrador pensar en el SIDS, los padres pueden actuar ante este problema.

Los padres deben conocer y seguir estas recomendaciones de la Academia de Pediatría de Estados Unidos, diseñadas para promover un sueño seguro para los bebés.

Acostar al bebé sobre su espalda, sobre un colchón firme sin compartirlo con nadie más. El riesgo para un bebé de sufrir SIDS es de 2 a 13 veces mayor cuando duermen boca abajo, encontró la investigación.

Quitar todos los objetos suaves o sueltos del área de dormir del bebé, incluyendo cobijas, almohadas, protectores de cuna y juguetes.

Nunca acostar a dormir a los bebés en sofás, sillones, o algún mueble parecido.

Darles un chupón a los bebés a la hora de la siesta y a la hora de dormir.

Evitar fumar durante y después del embarazo.

Compartir el cuarto, pero no la cama, con los bebés hasta que tengan al menos 6 meses de edad.

Lactancia materna el mayor tiempo posible en el primer año del bebé. La lactancia materna disminuye el riesgo de SIDS a la mitad, han demostrado las investigaciones.

Vacunar a los niños según el calendario recomendado de inmunizaciones de los CDC.


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