CR hace pruebas de jarras de agua con filtros

Uno piensa que el agua del grifo de la cocina está limpia y fresca, pero podría tener algunos contaminantes perjudiciales para la salud. No es de extrañar, entonces, que casi la mitad de los estadounidenses que beben agua del grifo dicen que primero la filtran o la hierven. Así lo demostró la Encuesta de la calidad del agua 2019 de Consumer Reports, basada en una muestra representativa a nivel nacional de 4,225 adultos.

La mayor queja de la gente sobre el agua potable fue acerca de su desagradable sabor y olor. La encuesta también reveló que aparte de los filtros de agua integrados en muchos refrigeradores, los filtros de agua tipo jarra son los que la mayoría de la gente usa.

Las jarras para filtrar el agua son ciertamente fáciles de usar. Simplemente las llenas con agua del grifo y esperas a que el agua fluya a través del cartucho del filtro. Además, son relativamente baratas, por lo general menos de $40. Pero, ¿cómo saber si una jarra con filtro realmente filtra el agua?

Para responder a esta pregunta, CR evalúa las jarras para determinar qué tan bien eliminan los sabores y los olores. Reunimos a un panel de catadores profesionales de agua y les damos agua enriquecida con compuestos comunes para que huela y sepa a varias cosas, como metal, abono, tierra húmeda, una planta de tratamiento de aguas residuales y una piscina. ¡Definitivamente no es el tipo de sabores que quieres que tenga el agua del grifo! Luego nuestros catadores califican cada jarra según qué tan bien elimina los sabores y olores en comparación con una base de agua pura de manantial.

"Hay una gran variedad en la capacidad de las jarras para eliminar los sabores y olores desagradables. Algunos modelos de las mejores marcas no son tan efectivos", dice Joan Muratore, ingeniero de CR a cargo de las pruebas con los filtros de agua. 

Y si un fabricante afirma que su jarra cumple con los estándares establecidos por la NSF International para eliminar contaminantes específicos como el cloro y el plomo, realizamos pruebas para cada contaminante con el fin de verificar tal afirmación. 

Para obtener los detalles de las diferentes jarras, los miembros de CR pueden consultar nuestras calificaciones. A continuación, te decimos cinco cosas que debes saber acerca de estas jarras, incluyendo los hallazgos de nuestra encuesta y las pruebas de laboratorio.

1. Los filtros pueden mejorar el sabor y olor del agua

Los compuestos y elementos químicos como el zinc, el cloro y el sulfuro de hidrógeno pueden hacer que el agua tenga un sabor metálico o un olor a aguas residuales. En nuestras pruebas, evaluamos qué tan bien las jarras eliminan los contaminantes que hay en el agua. También creamos una calificación combinada para la reducción del sabor y el olor. Los resultados de las pruebas muestran que la mayoría de las jarras hace un buen trabajo con los olores, pero en cuanto a los sabores la historia es diferente. Ese es el factor que redujo las calificaciones de algunas jarras. Solo una jarra obtuvo una calificación de “Excelente” por reducir el sabor y el olor, y dos jarras obtuvieron “Muy Bien”. 

2. ¿Qué hay en realidad en el agua del grifo?

Incluso si el sabor y el olor son las principales razones por las que deseas usar una jarra con filtro, es una buena idea averiguar si hay otros contaminantes en el agua del área donde vives que necesiten ser filtrados. El informe de confianza del consumidor (CCR) de tu proveedor local de agua indicará los niveles de los contaminantes, como metales pesados, pesticidas y microbios.

Las tuberías en tu casa o departamento también podrían afectar la calidad del agua. Si tu vivienda se construyó antes de que se hiciera obligatorio el uso de tuberías sin plomo en 1986, es probable que quieras verificar si hay plomo en las tuberías. No hay un nivel seguro de exposición al plomo. Incluso los niveles bajos pueden ocasionar problemas de salud como hipertensión, disminución de la función renal y problemas reproductivos en los adultos. También pueden causar dificultades de aprendizaje, retraso en el crecimiento, anemia y problemas auditivos en los niños. Tu departamento de salud local o estatal puede ofrecer kits gratuitos para analizar una variedad de contaminantes, incluyendo el plomo. O puedes recolectar una muestra de agua y enviarla a un laboratorio certificado para su análisis, que puede costar entre $20 y $100.

Aunque la mayoría de las personas nunca han analizado el agua que consumen, de acuerdo con nuestra encuesta, más de 2 de cada 10 sí lo hicieron. Y descubrieron que tenía niveles inseguros de algunos contaminantes.

3. No todas las jarras con filtro son iguales

Una vez que sepas lo que es necesario filtrar, busca la certificación NSF en el empaque de la jarra que indica que filtra esos contaminantes específicos. Ningún filtro lo hace todo. La mayoría de las jarras eliminan los contaminantes que dejan un mal sabor como el cloro, el zinc y el sulfuro de hidrógeno. Pero pocas jarras eliminan el plomo. De hecho, solo dos jarras en nuestras calificaciones indican esa función en su publicidad. Si una jarra filtra el plomo u otros contaminantes, como compuestos orgánicos volátiles, metales pesados, productos farmacéuticos y hormonas, el empaque debe citar una certificación NSF separada para cada contaminante. Ten en cuenta que si el agua que consumes contiene contaminantes graves, una jarra con filtro puede ser insuficiente para mitigar el problema. Es posible que necesites un sistema de filtración más completo.

4. El costo de los filtros de repuesto se acumula

Las instrucciones del fabricante te dirán con qué frecuencia debes cambiar el filtro; por lo general cada dos meses o 40 galones, lo que ocurra primero. Es recomendable seguir esas pautas, porque los filtros taponados con partículas y otros contaminantes simplemente dejan de funcionar. Además, el carbón activado en los filtros, que atrapa los sabores y los olores, tiene una capacidad limitada para absorberlos antes de que deje de funcionar.

Si notas que el agua fluye lentamente, es probable que el filtro esté obstruido y es hora de reemplazarlo. Algunas jarras con filtro tienen un indicador de vida que te dice cuándo es el momento de cambiarlo. Entre las jarras que sometimos a prueba, el costo del filtro fue de $30 a $90 al año. Puedes comparar costos consultando la sección de características y especificaciones en nuestras calificaciones.

5. Las jarras pueden tardarse en filtrar el agua

Las jarras de agua con filtro generalmente tienen el mismo aspecto, por lo que podrías pensar que tardan más o menos el mismo tiempo en filtrar el agua. Pero no es así. En nuestras pruebas, las dos mejores jarras variaron mucho en cuanto al tiempo de filtrado. Una jarra con un modelo de filtro “a medida que se vierte”, filtró un litro de agua en 1 minuto y 15 segundos. A la otra jarra le tomó casi 15 minutos. Su fabricante afirma que el largo tiempo de filtrado se debe a la tecnología patentada que elimina efectivamente el 99 por ciento del plomo. 

"Por lo general, las jarras que tardan más en filtrar el agua realizan un mejor trabajo, pero las nuevas tecnologías hacen que incluso los modelos de filtro “a medida que se vierte” puedan ser igual de buenos para eliminar sabores y olores", dice Muratore.

La velocidad del filtrado podría no ser una preocupación si por lo general llenas tu jarra y la guardas en el refrigerador para beber el agua más tarde. Pero si en tu casa hay mucha actividad y se consume mucha agua, definitivamente es un factor importante que debes considerar.

Los miembros de CR pueden comparar las jarras de agua con filtro, incluyendo la velocidad del filtrado, en nuestras calificaciones y leer más sobre los filtros de agua en nuestra guía de compras.


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