Los expertos dicen que no es raro que algunas víctimas sean engañadas repetidamente, traicionados no solo por estafadores inteligentes sino también por el declive de sus capacidades mentales o por sus necesidades emocionales. Jolene T. de California, vio con impotencia cómo su padre, un plomero retirado y su madre, una enfermera retirada, echaron por el caño los ahorros de su vida de $200,000 y pidieron un préstamo adicional de $50,000 al responder a diferentes ofertas de premios de sorteos, incluyendo una por $2.5 millones de "Global International Sweepstakes".

Jolene consultó al médico de su padre, esperando que lo declarara incompetente para que ella pudiera tomar el control de sus finanzas, pero el médico no vio señales de declive mental. Legalmente, su padre podía seguirlo haciendo.

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"Yo estaba con él en casa y contestaba una llamada," dice Jolene. "Le decían que hiciera una transferencia del dinero inmediatamente. Él salía corriendo de la casa para enviarlo y yo corría atrás de él. Aún así no podía detenerlo. Estaba tan profundamente metido en esto que no quería creer que era una mentira," ella agrega. "Se convirtió en un tipo de adicción."

"Las víctimas con las que trato no verían como desconocidos a estos estafadores," dice Deem, la especialista en víctimas del FBI. "Para estas personas, son sus amigos".

Para lograr llegar a las víctimas y alentarlos a detenerse, Deem intenta revelar las contradicciones de las estafas. Pero aún cuando se desenmascara a los estafadores, a algunas víctimas solitarias parece no importarles que están siendo engañados. "Una mujer con la enfermedad de Alzheimer me dijo: ‘Si me quitas esto, ¿qué motivación tendré para vivir?', recuerda la agente del FBI. Otro dijo, "Su voz es como una canción para mí".