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Cafeína en bebidas energéticas representa un riesgo para adolescentes

Las pruebas de CR muestran que marcas como Bang Energy, Celsius y Prime contienen entre dos y tres veces el límite diario recomendado para menores de 18 años. Además, los expertos advierten que se sabe muy poco sobre algunos de los otros ingredientes.

Teenage boy and girl sipping from cans of energy drinks with spiky red EKG lines surrounding them.
La cafeína actúa más rápidamente en la mayoría de los niños que en los adultos debido a su menor tamaño y a que sus cuerpos y cerebros aún están en desarrollo.
Photo Illustration: Lacey Browne/Consumer Reports, Getty Images

Más energía. Un metabolismo más rápido. Mejor concentración. Un estado de ánimo mejorado. Con promesas como estas, no es de extrañar que las ventas de bebidas energéticas en Estados Unidos alcanzaran casi los 27 mil millones de dólares en 2025, un aumento de alrededor del 80% en comparación con cinco años atrás, según la firma de investigación de mercado Circana.

Vendidas junto a los refrescos y las bebidas deportivas en supermercados y tiendas de conveniencia, o como “shots” en las cajas registradoras, las bebidas energéticas son bebidas saborizadas que contienen cafeína. A menudo, la gente piensa que son similares al café o al , pero lo que las diferencia es que suelen tener mucha más cafeína de la que se obtiene en una taza. Además, muchas de ellas también contienen ingredientes que pueden afectar negativamente la salud, como la taurina, la L-carnitina, diversas hierbas, altas dosis de algunas vitaminas y azúcares añadidos o sustitutos del azúcar.

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Aunque los adultos consumen bebidas energéticas, los adolescentes se encuentran entre los mayores consumidores. Aproximadamente la mitad de los adolescentes las han probado y casi un tercio las consume con regularidad, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Para la mayoría de los adultos, una cantidad moderada de cafeína proveniente de cualquier fuente, incluidas las bebidas energéticas, es segura. Sin embargo, para los niños y adolescentes, la cafeína puede ser riesgosa. Una prueba reciente de CR sobre 23 bebidas energéticas y “shots” populares confirmó que muchas de ellas contienen entre dos y tres veces la cantidad de cafeína que un adolescente debería consumir al día.

El poder del marketing

Las empresas de bebidas energéticas dirán que sus productos no están dirigidos a los niños. Los miembros de la American Beverage Association, que según la organización representa al 94% de los fabricantes de bebidas energéticas, han acordado seguir sus normas, que incluyen no promocionar estos productos a menores de 13 años ni venderlos o publicitarlos en escuelas de primaria y secundaria o en eventos escolares. Muchas marcas indican en la lata o botella que su producto no está recomendado para menores de 18 años (aunque los evaluadores de CR señalan que, en algunos casos, hay que fijarse muy bien para encontrar esa información). “Creemos que los padres deben tener el control cuando se trata de lo que consumen sus hijos en cuanto a bebidas”, afirma William M. Dermody Jr., vicepresidente de medios y asuntos públicos de la ABA, “por eso las empresas de bebidas energéticas que forman parte de la ABA mantienen un compromiso de larga data de no dirigir su marketing a niños ni vender estas bebidas en las escuelas".

Pero la forma en que algunas bebidas energéticas se presentan y se venden las hace atractivas para los jóvenes. Vienen en latas o botellas de colores llamativos y con sabores similares a los dulces, como gomitas ácidas o Jolly Rancher, según la doctora Frances Fleming-Milici, PhD, directora de iniciativas de marketing en el Rudd Center for Food Policy and Health de la Universidad de Connecticut en Hartford. “Sabemos, tras años y años de investigación, que este tipo de empaque, las imágenes tipo caricatura y el sabor dulce resultan muy atractivos para los niños y adolescentes”, afirma.

Y luego está el marketing. Influencers en redes sociales representan distintas marcas o promocionan sus propias bebidas. Además, los fabricantes de bebidas energéticas patrocinan a atletas adolescentes de alto perfil, incluidos patinadores y surfistas, así como eventos de deportes extremos como las carreras de Fórmula 1 y los X Games.

Los videojuegos y el streaming se han vuelto canales cada vez más habituales para la publicidad de bebidas energéticas. “Nuestra investigación muestra que, en el mundo de los videojuegos, las bebidas energéticas se promocionan más que cualquier otro alimento o bebida”, señala Fleming-Milici. Los adolescentes pueden ver un anuncio dentro de un juego o en Twitch (una plataforma de streaming que permite ver a otros jugar). O el producto puede aparecer en anuncios tipo banner o en promociones llamativas; incluso, uno de los gamers puede estar bebiendo una mientras juega.

“Estos nuevos espacios están dirigidos realmente a un público joven y en expansión”, dice Fleming-Milici. “El marketing es tan fluido que ni siquiera parece un anuncio. Se siente más bien como un consejo de una fuente confiable”.

La cafeína y los adolescentes: una combinación preocupante

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) señala que un límite diario de 400 mg de cafeína —equivalente aproximadamente a entre una y media y tres tazas de café de 12 onzas— es seguro para la mayoría de los adultos. El consumo excesivo de cafeína está relacionado con insomnio, ansiedad, nerviosismo, deshidratación, taquicardia, aumento de la presión arterial, arritmias y, en algunos casos, convulsiones.

Pero en niños y adolescentes, el umbral para experimentar esos efectos secundarios es más bajo. La cafeína actúa más rápidamente en la mayoría de ellos que en los adultos debido a su menor tamaño y a que sus cuerpos y cerebros aún están en desarrollo, y puede alcanzar niveles elevados en el organismo rápidamente, explica el doctor Mark Corkins, MD, profesor de pediatría en el Hospital Infantil Le Bonheur del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Tennessee y presidente del comité de nutrición de la Academia Americana de Pediatría. “El nivel [de consumo] en el que empezamos a ver efectos secundarios graves en adolescentes es de 100 mg al día”, afirma. Por eso, las guías de la AAP recomiendan que los jóvenes de entre 12 y 17 años no superen esa cantidad, aunque Corkins señala que lo mejor es que los adolescentes eviten la cafeína. Para los menores de 12 años, las recomendaciones son claras: nada de cafeína.

El gran problema de la bebidas energéticas

Los expertos recomiendan que los adolescentes no consuman más de 100 mg de cafeína al día. Pero, como confirmaron las pruebas de CR, muchas bebidas y "shots" energéticos en el mercado contienen mucho más que esa cantidad.

100 mg
200 mg
300 mg
Energy drink can
Rango de
cafeína
detectado en
las pruebas de CR
305 mg
76 mg
Límite diario recomendado de cafeína para adolescentes

Las llamadas a los centros de toxicología en EE. UU. relacionadas con menores de 20 años que consumieron demasiada cafeína a partir de bebidas energéticas aumentaron en más de un 20% en 2023 en comparación con el año anterior, según America’s Poison Centers. Además, las visitas a salas de emergencia de estudiantes de secundaria y preparatoria debido a los efectos adversos de la cafeína casi se duplicaron entre 2017 y 2023, según Epic Research, una empresa de datos médicos.

“La mayoría de las personas no es consciente del contenido de cafeína en los refrescos, el café o las bebidas energéticas, y por eso no se da cuenta de cuánta cafeína consume al día, especialmente si la consume de múltiples fuentes”, afirma el doctor James E. Rogers, PhD, director de investigación y pruebas de seguridad de productos y alimentos en CR.

Por ejemplo, aproximadamente dos tercios de los adolescentes dicen que beben café o té a diario, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Una taza de 8 onzas de café preparado en casa, como el Peet’s Coffee Major Dickason’s Blend, contiene 104 mg de cafeína, según las pruebas de Consumer Reports sobre el contenido de cafeína en cafés molidos populares. “Solo con una taza, un adolescente ya estaría superando el límite de 100 mg al día”, señala Rogers. “Si además se le suma una botella de 20 onzas de Diet Coke [76 mg] y una bebida energética Bang de 16 onzas [305 mg], incluso un adulto estaría consumiendo más cafeína de la recomendada”.

Otro punto importante: algunos medicamentos recetados que toman los adolescentes, como Adderall (dextroanfetamina-anfetamina), Ritalin y Concerta (metilfenidato), y el albuterol en inhaladores para el asma, actúan como estimulantes y pueden intensificar los efectos de la cafeína. Es mejor que las personas que toman estos medicamentos eviten la cafeína, afirma la doctora Victoria Vetter, MD, cardióloga pediátrica y autora de varios estudios sobre los efectos de las bebidas energéticas en la salud cardiovascular de adolescentes y niños.

Lo que encontraron las pruebas de CR

Aunque no existe una regulación que obligue a los fabricantes de bebidas energéticas y “shots” a indicar la cantidad de cafeína que contiene el producto en la etiqueta, muchos lo hacen. Los científicos de CR quisieron comprobar qué tan precisas eran esas afirmaciones.

Analizamos 17 bebidas energéticas y seis “shots” energéticos. En su mayoría, las cantidades indicadas en las etiquetas coincidieron con nuestros resultados o fueron muy cercanas, como muestra la tabla a continuación. Sin embargo, ocho de los productos contenían entre un 8% y un 16% más cafeína de la que indicaba la etiqueta. Solo una bebida energética quedó por debajo del límite diario de 100 mg recomendado para adolescentes: Red Bull, que tenía un promedio de 76 mg de cafeína, ligeramente por debajo de los 80 mg que figuran en su etiqueta.

*La etiqueta del producto indica que una botella de 2 onzas contiene dos porciones. Mostramos la cantidad total de cafeína medida en toda la botella para facilitar la comparación

La revisión de CR de las listas de ingredientes encontró que muchos de los productos contenían guaraná, una planta cuyas semillas son naturalmente ricas en cafeína. Puede que hayas escuchado que el guaraná y otras fuentes naturales de cafeína, como el extracto de té verde o la yerba mate, actúan de manera diferente en el cuerpo, y proporcionan energía sin nerviosismo ni “bajón”. Pero la cafeína natural y la sintética son químicamente idénticas y producen el mismo efecto estimulante en el organismo. “Lo que importa es la cantidad de cafeína, no su origen”, señala Rogers.

Enviamos los resultados de nuestras pruebas a todas las empresas cuyos productos analizamos y les pedimos comentarios. Solo dos respondieron. Bloom dijo: “Confirmamos que analizamos tres muestras del lote en cuestión para determinar su contenido de cafeína mediante un laboratorio externo acreditado en el momento de la producción, y [el producto] cumplía con nuestras especificaciones y criterios de lanzamiento”. Whole Foods señaló que estaba revisando nuestros hallazgos.

Más allá de la cafeína: una mezcla de ingredientes

La cafeína no es el único ingrediente preocupante en las bebidas energéticas y los “shots”. Más de la mitad de los productos que CR analizó incluían una o más sustancias adicionales, como aminoácidos (L-carnitina, N-acetil-L-tirosina, taurina), que participan en la producción de energía en el organismo, y estimulantes (ginseng, teobromina, teofilina).

“En muchos casos, no tienes idea de cuánto de estos ingredientes estás consumiendo”, dice Rogers. A menudo, aparecen como parte de una mezcla patentada. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) exige que las empresas indiquen qué contienen esas mezclas, pero no tienen que revelar la cantidad de cada componente.

A los investigadores les preocupan muchos de estos ingredientes. Por ejemplo, Vetter señala estudios que han encontrado una relación entre las bebidas energéticas que los contienen y un aumento en el intervalo QTc del corazón, lo que puede hacerlo eléctricamente menos estable. “Estos estudios muestran que una bebida con cafeína y otros ingredientes aumenta el intervalo QTc de forma significativamente mayor que una bebida con solo cafeína”, explica Vetter, quien enseña en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

En uno de estos estudios, en el que participaron 18 adultos jóvenes y sanos, las bebidas con cafeína más taurina, extracto de ginseng Panax y otros ingredientes similares aumentaron los intervalos QTc en un promedio de 10 milisegundos en comparación con la misma bebida que contenía solo cafeína. Para ponerlo en perspectiva, en otro estudio, los investigadores señalaron que algunos medicamentos que aumentan el intervalo QTc en tan solo 6 milisegundos llevan una advertencia en su etiqueta o incluso han sido retirados del mercado.

Las bebidas energéticas y los “shots” también pueden contener dosis altas de vitaminas del grupo B, como biotina, niacina, ácido pantoténico, vitamina B6 y vitamina B12. Aproximadamente un tercio de los productos que CR analizó tenía el 200% o más del valor diario recomendado de al menos una de estas vitaminas. Algunos tenían mucho más. Por ejemplo, el 5-Hour Energy Extra Strength Energy Shot proporciona el 20,833% del valor diario de vitamina B12.

Las vitaminas del grupo B no proporcionan un impulso inmediato de energía. Sí ayudan a que el cuerpo utilice los carbohidratos como fuente de energía, pero no se necesitan dosis tan altas. Además, consumir regularmente bebidas energéticas con niveles de vitaminas que exceden lo que el cuerpo necesita puede ser problemático, especialmente si se consumen más de una al día. Por ejemplo, un exceso de vitamina B6 puede provocar entumecimiento, hormigueo o sensación de ardor en las extremidades, pérdida de equilibrio, náuseas, acidez estomacal y lesiones en la piel. La niacina (vitamina B3) puede causar enrojecimiento, ardor y picazón.

Por último, la cantidad y el tipo de edulcorantes en estas bebidas también son motivo de preocupación. Cuatro de las bebidas que CR analizó contenían 39 gramos, es decir, casi 10 cucharaditas, de azúcar añadido. Las demás utilizaban sustitutos del azúcar como eritritol, sucralosa, acesulfame de potasio o extracto de estevia.

Las investigaciones han vinculado el consumo excesivo de azúcar añadido con el aumento de peso, la obesidad, la diabetes tipo 2 y la caries dental, afirma Amy Keating, RD, nutricionista en Consumer Reports. Además, se ha demostrado que un exceso de azúcar puede afectar negativamente el aprendizaje, la memoria y el rendimiento académico.

Algunos sustitutos también se han relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas y otras afecciones. Además, según una amplia revisión de la literatura publicada en 2025 en la revista Frontiers in Nutrition, no existen estudios a largo plazo sobre los efectos de los edulcorantes sin azúcar en niños y adolescentes.

Una caja negra regulatoria

Aunque los consumidores pueden asumir que, si un alimento o suplemento está en las estanterías de las tiendas, su seguridad ha sido evaluada por el gobierno, ese no es el caso de las bebidas energéticas. La FDA no tiene regulaciones específicas sobre el uso de la cafeína ni de ingredientes como la taurina o la L-carnitina en estos productos.

Pero, como ocurre con cualquier empresa de alimentos o bebidas, los fabricantes de bebidas energéticas están sujetos a la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, y “los ingredientes deben ser GRAS [generalmente reconocidos como seguros] para su uso previsto”, declaró un portavoz de la FDA a CR.

La agencia ha designado la cafeína añadida como GRAS, pero técnicamente solo para su uso en “bebidas tipo cola” (el término de la FDA para los refrescos) a 200 partes por millón, lo que equivale a aproximadamente 72 mg en 12 onzas. Sin embargo, la FDA no ha hecho una determinación GRAS similar para muchos otros ingredientes habituales en las bebidas energéticas, como la glucuronolactona, la L-carnitina y la taurina.

Entonces, ¿por qué se permiten en las bebidas energéticas? “Debido a un vacío legal en la ley federal, las empresas pueden realizar sus propias investigaciones para evaluar la seguridad de un ingrediente”, explica Brian Ronholm, director de políticas alimentarias en CR.

Según Bob Durkin, exsubdirector de la oficina de programas de suplementos dietéticos de la FDA, las empresas están obligadas a contar con datos que demuestren que los ingredientes de sus productos —utilizados tanto de forma individual como en combinación para su uso previsto— son seguros. Sin embargo, no están obligadas a compartir esa información con el público ni con la FDA, a menos que la agencia lo solicite.

“Esto significa que muchos productos e ingredientes que los consumidores podrían asumir que son seguros, incluidas las bebidas energéticas, pueden tener pocos o ningún dato independiente sobre su seguridad o información sobre sus efectos a largo plazo”, afirma Ronholm.

Preguntamos a las empresas que fabrican las bebidas energéticas y los “shots” que analizamos si contaban con datos que demostraran que los ingredientes eran seguros para su uso individual o en combinación, así como junto con la cafeína. En el caso de aquellos productos que no especificaban que estaban destinados a personas de 18 años o más, también preguntamos si tenían evidencia que demostrara que la cantidad de cafeína en la bebida o el “shot” era segura para los adolescentes.

En línea con su etiquetado, Whole Foods señaló que su “shot” energético no está recomendado para menores de 18 años, pero no respondió a nuestras preguntas sobre los ingredientes del producto. Bloom afirmó que su bebida está destinada y se comercializa para personas de 18 años o más. (La etiqueta del producto dice “no recomendado para niños”, pero no especifica una edad). También indicó que los ingredientes activos de su bebida “tienen estatus GRAS, como lo exige la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos, y son seguros para su consumo en combinación con cafeína en las cantidades utilizadas en nuestra fórmula”.

En respuesta en nombre de los miembros de la American Beverage Association, William Dermody Jr. afirmó: “Las bebidas energéticas han sido consumidas por miles de millones de personas en todo el mundo durante más de 30 años y son reconocidas por las agencias gubernamentales de seguridad alimentaria a nivel global como seguras”. Red Bull nos envió la misma declaración. Ninguna de las otras empresas respondió directamente a nuestras preguntas.

Qué pueden hacer los padres

Una razón clave por la que los adolescentes dicen que se sienten atraídos por las bebidas energéticas es que están fácilmente disponibles. Cientos de opciones llenan los estantes de tiendas y supermercados.

Pero es posible que los padres no siempre estén al tanto del consumo de cafeína o de bebidas energéticas de sus hijos. Una encuesta nacional de 2024 del Hospital Infantil C.S. Mott, realizada a 2,057 padres, encontró que el 23% dijo que su hijo adolescente consumía cafeína al menos cuatro días a la semana, pero, en general, un tercio de los padres creía que el límite diario recomendado de cafeína para adolescentes era superior a 100 mg.

Puedes ayudar a limitar el consumo de cafeína de tu adolescente mediante conversaciones periódicas, así como fomentando buenos hábitos relacionados con la cafeína en casa. Ten en cuenta estas recomendaciones:

Revisa tu propio consumo de cafeína y de bebidas energéticas. En la encuesta del Hospital Infantil Mott, los padres indicaron que el lugar más común donde sus hijos consumían bebidas con cafeína era en casa. “Vivimos en una cultura tipo Starbucks”, señala Corkins, de la Academia Americana de Pediatría. Beber bebidas con cafeína se ha vuelto una actividad tan normalizada que casi ni lo pensamos, afirma. Pero lograr que los niños consuman menos cafeína —o ninguna— comienza con el buen ejemplo de los adultos.

Si te encuentras recurriendo a la cafeína en cualquiera de sus formas, incluidas las bebidas energéticas, cuando necesitas un impulso, considera en su lugar hidratarte con agua o jugos de frutas, reducir el consumo de alimentos procesados y crear una rutina nocturna que te ayude a relajarte y dormir mejor para tener más energía durante el día, recomienda Corkins.

Ayuda a tu adolescente a entender la diferencia entre las bebidas energéticas y las bebidas para hidratarse. Estos dos tipos de productos pueden venderse uno al lado del otro, y su presentación puede ser muy similar, por ejemplo, Prime Hydration y Prime Energy, o Ghost Hydration y Ghost Energy.

Tómate un momento para enseñarle a tu adolescente cómo revisar un envase de bebida y encontrar rápidamente la información sobre la cafeína, aconseja Ronholm, de CR: “Hacerlo es una excelente manera de enseñar a los niños desde temprano a leer las etiquetas de alimentos y bebidas”.

Más de la mitad de los padres en la encuesta del Hospital Mott dijeron que rara vez revisaban la cantidad de cafeína al comprar bebidas para sus adolescentes.

Y recuérdale a tu adolescente que, incluso para los deportistas, el agua sigue siendo la mejor opción para hidratarse. Las bebidas energéticas pueden, de hecho, causar deshidratación, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Si tu adolescente insiste en tomar una bebida deportiva, sugiérele que elija una que contenga electrolitos como sodio y potasio, pero sin cafeína, recomienda Vetter.

Presta atención a los hábitos de sueño de tu adolescente. Los jóvenes necesitan entre 8 y 10 horas de sueño por noche, según la Academia Americana de Medicina del Sueño. Pero demasiada cafeína, proveniente de cualquier fuente, puede alterar el sueño y crear un círculo vicioso, dice Corkins. “Los pacientes me dicen: ‘Estoy cansado por la mañana. Me despierto y necesito algo que me ayude’”, comenta. “Pero no puedes compensar la falta de sueño con cafeína”. Además, un exceso de cafeína durante el día puede provocar otra noche de mal descanso.

La falta de sueño tiene consecuencias graves para los adolescentes y puede provocar problemas de salud mental como ansiedad y depresión, menor capacidad de concentración, mala memoria, un mayor riesgo de diabetes y obesidad y un mayor riesgo de abuso de sustancias, según los CDC.

Para ayudar a establecer una rutina antes de dormir, considera lo que Corkins y sus hijos adolescentes hacen: dedicar entre 20 y 30 minutos a leer un libro o una revista para relajarse (sin pantallas). Según él, esto favorece la relajación y mejora el sueño.

Haz un recuento del consumo total de cafeína de tu adolescente. Además de las bebidas con cafeína, Corkins y Vetter recuerdan a los padres que muchos otros productos también pueden contenerla, como medicamentos de venta libre como Excedrin (acetaminofén, aspirina, cafeína), el chocolate y alimentos con sabor a café como el helado.

Presta atención a las señales de exceso de cafeína. La Academia Americana de Pediatría recomienda llamar al médico si tu hijo o adolescente presenta estos síntomas: latidos cardíacos rápidos o irregulares, respiración acelerada, temblores incontrolables, sensación de ansiedad o un nivel inusual y elevado de hiperactividad.


Lisa L. Gill

Lisa L. Gill is an award-winning investigative reporter. She has been at Consumer Reports since 2008, covering health and food safety—heavy metals in the food supply and foodborne illness—plus healthcare and prescription drug costs, medical debt, and credit scores. Lisa also testified before Congress and the Food and Drug Administration about her work on drug costs and drug safety. She lives in a DIY tiny home, where she gardens during the day and stargazes the Milky Way at night.