Según la Asociación Estadounidense de Urología hasta un 12% de los estadounidenses desarrollarán un cálculo renal [piedras en el riñón] durante su vida y una investigación reciente plantea que esta cifra va en aumento.

Para al menos la mitad de los afectados, no ocurre solo una vez. Dado que la experiencia puede ser muy dolorosa, es importante saber que hay medidas que puedes tomar para prevenir otro ataque.

Los cálculos renales se forman cuando los niveles de minerales y sales presentes normalmente en la orina, como el calcio y el fósforo, son altos y sus pequeñas partículas se pegan. Luego, los cálculos pueden pasar de los riñones a las vías urinarias. Los síntomas incluyen: dolor agudo en el abdomen bajo, la espalda, los costados o la ingle; dolor al orinar; náuseas y vómitos y fiebre y escalofríos.

Si has tenido un cálculo renal, un análisis de laboratorio de la composición del cálculo o de tu orina pueden ayudar a proporcionar información sobre el factor de riesgo de determinado cálculo. Casi un 80% de las personas con cálculos renales tienen cálculos de calcio. La buena noticia es que existen algunos remedios naturales para los cálculos renales.

Qué beber

Beber 4 onzas de jugo de limón diario (diluido en medio galón de agua) a lo largo del día puede ayudar a prevenir la recurrencia de 2 tipos de cálculos renales, el de oxalato de calcio y fosfato de calcio. El jugo de limón aumenta los niveles de citrato en tu orina, lo que disminuye la formación de estos cálculos.

Esta "terapia de limonada" puede ser una posible alternativa a los tratamientos tradicionales de citrato, que son con frecuencia recomendados para prevenir los cálculos renales, pero pueden provocar síntomas gastrointestinales. No agregues azúcar; las bebidas endulzadas con azúcar pueden aumentar el riesgo de cálculos en un 20%, según Ramy Youssef Yaacoub, M.D., profesor clínico auxiliar de urología en la escuela de medicina de la Universidad de California en Irvine.

Si beber a diario agua de limón no te apetece, otro remedio natural para los cálculos renales es beber abundantes líquidos en general. Beber suficiente para fundamentalmente duplicar tu producción diaria de orina es el pilar de cualquier plan de acción para prevenir los cálculos renales, dice Yaacoub. Este paso puede diluir tu orina, lo que ayuda a evitar que el calcio y otros compuestos se aglomeren. El agua es una buena elección y el café también puede ayudar, dice Yaacoub. Si bien hay investigaciones que sugieren que tomar puede también disminuir el riesgo, Yaacoub no lo recomienda; los niveles altos de oxalato en el té puede aumentar el riesgo de cálculos renales en algunas personas.  

Qué comer

Los remedios naturales para los cálculos renales también incluyen cambios en la dieta. Si has tenido cálculos renales, disminuir el consumo de alimentos procesados con alto contenido de sodio y comidas rápidas puede reducir tu riesgo ya que una dieta rica en alimentos con un contenido de sodio alto aumenta los niveles de calcio en tu orina.

Sin embargo, no escatimes en alimentos ricos en calcio. Llevar una dieta con muy poco calcio puede aumentar los niveles de oxalato en la orina, otro factor en la formación de cálculos renales. "A las personas que han tenido cálculos renales se les recomienda tomar de 2 a 3 porciones de leche, yogur o algún otro lácteo rico en calcio saludable", dice Yaacoub. "Tómalos con una comida, de esa manera el calcio se une con los oxalatos de otros alimentos que comas, en tu sistema digestivo".

Tu médico también puede recomendarte disminuir el consumo de verduras ricas en oxalatos, como el betabel, frijoles blancos, ruibarbo y espinacas. Sin embargo, asegúrate de comer bastante de otros tipos de frutas y verduras y controlar las porciones de proteína animal (carne roja, pollo, pescado, cerdo), una estrategia dietética doble para ayudar a mantener los niveles de citrato altos.

Revisa tus medicamentos

Tu médico también puede valorar si los medicamentos que tomas para otras condiciones médicas están provocando la formación de cálculos y podría ajustar las dosis o cambiarte a otro medicamento. Esto incluye laxantes, algunos antibióticos, los diuréticos ahorradores de potasio (utilizados para la presión arterial alta), bloqueadores de los canales de potasio (utilizados para controlar el ritmo cardíaco y para la esclerosis múltiple), y los sulfonilureas (utilizados para tratar la diabetes tipo 2). 


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