El encuentro de Deborah Ford con el ladrón de identidad médica pudo haber sido muy fuerte, pero la manera en que ella lo manejó fue impresionante. Una vez que se dio cuenta del fraude, tomó las riendas del asunto, alertando a la entidad involucrada, y continuó allí hasta que se resolvió.

“Nunca usaron mi tarjeta de crédito ni mi cuenta de cheques, ya revisé. Pero quién lo iba a decir, hicieron mucho más que eso. Obtuvieron lo que querían, mi información de seguro médico”, indica.

Aun así, le costó $1,500 en honorarios y le tomó 5 años más borrar el arresto por medicamentos controlados. Hasta ese día según Ford, “Recuperé mi nombre de nuevo”.

¿Tus datos por un beneficio común?

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Es natural que quieras que tu información médica esté completamente protegida y que solo la vean los que deben conocerla: tú, tu médico y tu compañía aseguradora.

Pero hay otra demanda para esto: ayudar a que avance la ciencia. Los investigadores de salud dicen que los “grandes datos”, la información de muchas personas, pueden ayudarlos a entender mejor qué funciona y qué no. Con esa finalidad, se pueden recoger y analizar miles de millones de datos de los expedientes electrónicos de medicamentos y salud y los reclamos de seguro médico.

La información incluso se puede recabar de los dispositivos conectados como los monitores de glucosa y los Fitbits.

Los que proponen esa idea dicen que los grandes datos significan grandes promesas. Por ejemplo, en 2015 algunos científicos en Stanford University y el Instituto Metodista de Investigaciones de Houston publicaron sus análisis de casi 16 millones de expedientes electrónicos de casi 3 millones de personas. Detectaron un riesgo potencialmente grave asociado con los inhibidores de la bomba de protones (para la acidez crónica).

Descubrieron que aquellos que usaban los inhibidores de la bomba de protones (PPI) tenían un 16% más de probabilidades de tener un infarto que aquellos que no los usaban.

Cuando se recaban determinados datos, se pueden poner como “anónimos”, quitándoles los detalles de identificación personal. Pero algunos investigadores han demostrado que todavía existe la posibilidad de señalar la identidad de las personas al hacer referencias cruzadas con la información públicamente disponible.

“Los grandes archivos de datos están haciendo que la atención médica sea más segura y efectiva. Pero el progreso está acompañado del riesgo de que los datos personales de los pacientes se puedan perder, sean robados o ilegalmente obtenidos” dice Chuck Bell, director de programas de Consumers Union. “Es de importancia crítica que se tomen muy en serio los problemas de seguridad de los datos y que se aborden y se resuelvan inmediatamente para asegurar que la atención médica continúe siendo la mejor y que nuestra privacidad esté protegida”.


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