Lo que sí saben los analistas de la industria es que algunas personas tienen más probabilidades de convertirse en blancos de esto, incluyendo a personas en Medicare.

“Ese número de Seguro Social en la tarjeta es una invitación, no solamente para un fraude médico sino también para todo tipo de fraudes”, señala Patterson. Es posible que los adultos mayores sean más susceptibles a las estafas ya que tienden a ser menos circunspectos sobre proporcionar información sobre su salud personal, agrega ella. Los expedientes médicos de los niños son los más atacados por los criminales, y resulta que es porque una denuncia de crédito de un menor, que podría indicar deudas sin pagar, generalmente no recibe la atención de los padres hasta que el menor es suficientemente mayor para solicitar crédito a su nombre.

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Según Pam Dixo, directora ejecutiva del Foro de privacidad mundial sin fines de lucro [World Privacy Forum], también son particularmente vulnerables para el robo médico las mujeres que acaban de ser madres, los pacientes de cirugía y las personas con afecciones crónicas tales como la diabetes o enfermedades graves como el cáncer. Eso se debe a que entre mayor sea la interacción que tengas con el sistema de atención médica, mayor será la oportunidad para que se violen tus expedientes.

Cualquiera que casualmente ponga un poco de información personal en las aplicaciones y sitios de medios sociales, como los jóvenes de la generación del milenio, pueden atraer también a los ladrones de identidad médica.

Patterson explica que los criminales son “muy buenos en combinar información de medios sociales y asociarla con los datos de salud u otros datos que obtengan, como fechas de nacimiento y direcciones”.