cómo inspeccionar un auto usado

Encontrar un coche usado sin problemas no tiene nada que ver con la suerte, sino con poner en práctica tus destrezas de investigación. Saber cómo detectar posibles problemas y determinar qué tan confiable es un vehículo usado puede ahorrarte costosos dolores de cabeza en el futuro. Los siguientes consejos pueden ayudarte a evitar amarguras y encontrar una buena relación precio-calidad.

No importa lo que estés comprando, en este momento lo importante es minimizar el contacto con las demás personas para ayudar a prevenir la propagación del nuevo coronavirus.

Puedes usar servicios como Carvana, Tred o Vroom para gestionar gran parte de los aspectos de la venta sin siquiera conocer al vendedor.

No obstante, para la mayoría de las personas, comprar un automóvil usado es una experiencia presencial, ya sea con un particular o en un concesionario. 

Investiga en línea y comunícate con el vendedor por correo electrónico, teléfono o mensaje de texto. Ten en cuenta que quizá algunos vendedores particulares no quieran que pruebes el vehículo ni permitirán que un mecánico lo inspeccione, por lo que tendrás que decidir si estás de acuerdo con eso. Si te llevas el vehículo para probarlo, pídele al vendedor que lo limpie a fondo antes de conducirlo.

Por último, pregúntale al vendedor cuántas partes del proceso se pueden hacer en línea o por teléfono. Mientras más papeleo puedas tramitar virtualmente, menos tiempo necesitarás pasar en el concesionario.

Lee la etiqueta de la ventana

La Comisión Federal de Comercio exige que los concesionarios publiquen una Guía del comprador en cada vehículo usado que tengan a la venta. Suele estar pegada en una ventana y debe incluir cierta información, entre ella si el vehículo se vende “tal cual está” o con garantía y qué porcentaje de los costos de reparación (si corresponde) está obligado a pagar el concesionario. La información de la guía anula cualquier disposición contraria en tu contrato de compraventa. En otras palabras, si la guía dice que el vehículo cuenta con la cobertura de una garantía, el concesionario debe respetar esa garantía. Si se negocian cambios en la cobertura, la guía debe modificarse para que queden reflejados antes de la venta.

Si la venta se designa “tal cual está”, significa que el concesionario no ofrece garantías en cuanto al estado del vehículo, por lo que cualquier problema que surja después de haber concretado la compra será tu responsabilidad. Muchos estados no permiten la venta de un vehículo “tal cual está” cuando dicha venta supera determinado precio.

Inspecciónalo con cuidado

No importa a quién le compres, siempre revisa el vehículo detenidamente y llévalo a un mecánico para que le haga una inspección completa. Vístete con ropa vieja que no te importe ensuciar y revisa el automóvil de arriba a abajo.

Inspecciónalo a la luz del día en un día seco, ya que los reflectores pueden hacer que los coches se vean brillantes y ocultar defectos en la carrocería. El automóvil debe estar estacionado en una superficie nivelada y tiene que haber pasado al menos una hora desde la última vez que se condujo antes de hacer la inspección.

Exterior

Estado de la carrocería: Revisa cada panel y el techo en busca de rayones, abolladuras y partes oxidadas. Presta atención a los paneles con mala alineación o grandes desniveles, que pueden indicar un montaje descuidado en la fábrica o una reparación deficiente. El color y el acabado de la pintura deben ser iguales en todos los paneles de la carrocería.

Si crees que se ha reparado una abolladura, coloca un pequeño imán sobre ella. El imán no se adherirá a un área con masilla para carrocería. Si se han repintado otras partes del coche, es posible que haya pintura adherida a los sellos de goma alrededor del capó y la puerta del maletero. 

El óxido es motivo de preocupación, así que revisa la carrocería en busca de pintura con ampollas u óxido visible. Revisa los huecos de las ruedas, los paneles debajo de las puertas y la base de las puertas. 

Abre y cierra cada una de las puertas, el capó y el maletero. Levanta y suelta despacio cada una de las puertas, particularmente la del conductor. Si las bisagras parecen estar flojas, el automóvil se ha usado mucho o por mucho tiempo. Inspecciona los sellos de goma para ver si están rotos o podridos.

Vidrios: Mira cuidadosamente los vidrios para asegurarte de que no haya grietas o áreas picadas grandes. Una astilla pequeña por una piedra puede no ser motivo de alarma, aunque deberías mencionarlo durante las negociaciones. Sin embargo, las grietas en el parabrisas empeorarán y derivarán en una reparación costosa.

Suspensión: Camina alrededor del coche para ver si está alineado. Empuja hacia abajo en cada esquina. Si los amortiguadores están en buen estado, el automóvil debe rebotar solo una vez, no rebotar de arriba a abajo. Agarra la parte superior de cada neumático delantero y tira de él hacia adelante y hacia atrás. Si sientes un juego o escuchas un sonido metálico, es posible que estén desgastados los cojinetes de las ruedas o las juntas de suspensión.

Luces y ópticas: Pídele a un amigo que compruebe que todas las luces funcionan. Asegúrate de que todas las ópticas de las luces y los reflectores estén intactos y libres de grietas, que no estén empañados por la humedad y que no falte ninguno. 

Neumáticos: Los neumáticos pueden decir mucho. Un automóvil con menos de 20,000 millas, por así decirlo, probablemente aún debería tener sus neumáticos originales. Desconfía de un automóvil con bajo kilometraje y neumáticos nuevos; verifica que los cuatro neumáticos sean iguales. Si hay neumáticos de diferentes marcas en el automóvil, pregunta por qué se cambiaron.

El desgaste debe ser uniforme en todo el ancho de la banda de rodadura e igual en los neumáticos del lado izquierdo y derecho del automóvil. Pregunta si los neumáticos se han rotado con regularidad. De no ser así, el desgaste suele ser más importante en las ruedas de tracción. 

Los conductores agresivos tienden a desgastar mucho las bandas laterales exteriores de los neumáticos delanteros, en el borde de la pared lateral. Da por sentado que el automóvil se ha conducido violentamente si esa área muestra un mayor desgaste.

Los neumáticos que se han conducido estando demasiado inflados tienden a desgastarse más en el medio que en los lados. Los neumáticos crónicamente poco inflados presentan más desgaste en los lados. Los neumáticos ahuecados, que son los que están desgastados de manera desigual a lo largo de la circunferencia de la banda de rodadura, pueden ser señal de un problema con la dirección, la suspensión o los frenos.

Los neumáticos deben tener al menos 1/16 pulgadas de banda de rodadura para ser legales. Comprueba la profundidad de la banda de rodadura con una herramienta especial para esto, disponible en tiendas de autopartes, o con una moneda de 25 centavos. Inserta la moneda en la ranura de la banda de rodadura, con la cabeza de Washington hacia abajo. Si puedes ver la parte superior de su cabeza, debes cambiar el neumático.

Examina las paredes laterales en busca de raspaduras, grietas o protuberancias, y busca abolladuras o grietas en cada una de las ruedas. Asegúrate de verificar que la llanta de repuesto esté en buen estado y que estén el gato y la llave de rueda correctos.

Interior

El interior de un automóvil puede ser lo más importante para ti porque es allí donde pasarás la mayor parte del tiempo mientras seas su dueño.

Olor: Cuando abras la puerta del automóvil por primera vez, huele el interior. Un olor a humedad o moho podría indicar filtraciones de agua. Levanta las alfombrillas y comprueba si hay puntos húmedos en la alfombra. Un olor intenso puede indicar que el automóvil lo usó un fumador. Revisa el encendedor y el cenicero (si tiene) para comprobarlo. Algunos olores, como el moho y el humo, pueden ser muy difíciles de eliminar.

Asientos: Prueba todos los asientos, aunque probablemente no vayas a sentarte en la parte trasera. La tapicería no debería estar rasgada o muy gastada, especialmente en un automóvil con poco kilometraje. Prueba todos los ajustes del asiento para asegurarte de que funcionen correctamente y de que puedas encontrar una buena posición para conducir. 

Pedales: La goma en los pedales de freno, el embrague y el acelerador dan un indicio del uso. Un automóvil con pocas millas no debería presentar mucho desgaste. Si la goma del pedal está gastada en algunos puntos o está nueva, esto indica que el automóvil se condujo mucho.

Instrumentos y controles: Enciende el interruptor de encendido sin arrancar el motor. Debes asegurarte de que todas las luces de advertencia, incluyendo la luz de revisión del motor, se enciendan durante unos segundos y se apaguen cuando arranques el motor. Observa si cuesta arrancar el motor cuando está frío y si se apaga sin problemas. Luego, prueba cada interruptor, botón y palanca. 

Con el motor en marcha, enciende la calefacción al máximo para ver cuánto y qué tan rápido se calienta. Enciende el aire acondicionado y asegúrate de que se enfríe rápidamente.

Sistema de sonido: Verifica la recepción en la radio AM, FM y satelital. Si el automóvil tiene reproductor de CD, intenta ingresar y expulsar un disco. Lleva tu teléfono inteligente o reproductor de MP3 y conéctalo o sincronízalo mediante Bluetooth.

Techo: Revisa el tapizado y el revestimiento interior del techo para ver si hay manchas o hundimientos y corroborar si el agua se filtra a través de las puertas o las ventanas mal ajustadas. Verifica que el techo corredizo se abra y se cierre correctamente y que se selle bien cuando esté cerrado. Inspecciona la capota de un convertible en busca de roturas al encender una linterna.

Maletero: Usa la nariz y los ojos. Huele y busca señales de entrada de agua. Comprueba si la alfombra está mojada al tacto o si huele a humedad, y revisa bien la llanta de repuesto en busca de agua u óxido.

Bajo el capó: Componentes relacionados con el motor

Es mejor hacer estas revisiones con el motor frío. Primero inspecciona el estado general del compartimento del motor. La suciedad y el polvo son normales, pero desconfía si ves salpicaduras de aceite alrededor o debajo en la acera. También pon atención a una batería llena de corrosión o a cables y mangueras que estén sueltos.

Mangueras y correas: Aprieta las distintas mangueras de goma que van al radiador, al aire acondicionado y a otras partes. La goma debe estar firme y flexible, no dura como una piedra, agrietada ni blanda. Toca las correas de transmisión para ver si están desgastadas. 

Líquidos: El manual del propietario señalará dónde buscar para controlar todos los niveles de líquido. El aceite del motor debe ser de color marrón oscuro o negro, pero no arenoso. Si el aceite es de color miel, se acaba de cambiar. Si la varilla del aceite tiene gotas de agua o presenta aceite gris o espumoso, podría indicar que el bloque del motor está agrietado o que la junta de culata está rota, dos problemas graves. 

Comprueba el líquido de la transmisión automática con el motor en caliente y en funcionamiento. En algunos vehículos, la varilla tiene dos juegos de marcas para controlar cuando el motor está frío o caliente. 

El líquido de la transmisión debe ser rosado, no marrón, y debe oler a aceite y no tener olor a “quemado”. La varilla no debe dejar partículas de metal visibles en el trapo, otra señal de un problema grave. Los líquidos de frenos y de la dirección asistida deben estar dentro de la zona segura. 

Radiador: Revisa el depósito de plástico que se conecta al radiador mediante una manguera de goma. El refrigerante debe ser verdoso o anaranjado, no de color lechoso ni oxidado. Las manchas verdosas en el exterior del radiador son un claro signo de filtración.

Batería: Algunas “sin mantenimiento” tienen un indicador de carga incorporado: El verde generalmente significa que la batería está en buen estado y el amarillo o el negro generalmente significan que se está agotando. Revelan el estado de una sola celda y es posible que no brinden una lectura precisa sobre el estado de toda la batería. Si la batería tiene tapones de llenado, limpia la parte superior con un trapo y luego levanta o desatornilla las tapas con cuidado para ver el nivel del líquido. Un nivel bajo puede significar que la batería ha estado funcionando demasiado. Cualquier mecánico competente puede verificar el sistema de carga y hacer una prueba de carga en la batería.

Vehículos eléctricos e híbridos: Asegúrate de que la batería esté completamente cargada antes de hacer una prueba de conducción, para que puedas observar su autonomía prevista. En el caso de los híbridos, revisa la pantalla del automóvil para asegurarte de que la batería se esté cargando y descargando mientras conduces.

Debajo del vehículo

Si puedes encontrar el lugar donde el vehículo suele estar estacionado, busca marcas de charcos viejos de gasolina, aceite, refrigerante o líquido de transmisión. El agua transparente que gotea por debajo del automóvil en un día caluroso probablemente solo sea agua condensada del aire acondicionado.

Tubo de escape: Tócalo en busca de residuos. Si está negro y grasoso, significa aceite quemado. La mancha del tubo de escape debería estar seca y ser de color gris oscuro. Aunque algo de óxido es normal, mucho óxido podría significar que el vehículo necesita un sistema de escape nuevo. 

Debajo: Si el vehículo es lo suficientemente alto para que puedas deslizarte por debajo, podrás revisar cuestiones básicas. Extiende una manta vieja en el suelo y mira debajo del motor con una linterna. Si ves gotas de aceite, fugas de aceite o un líquido verde o rojo en el motor o en la acera debajo del automóvil, no es una buena señal. 

Examina las fundas de la junta homocinética, que son los fuelles redondos de caucho negro en los extremos de los semiejes. Si están separadas y gotean grasa, considera que el automóvil tiene juntas homocinéticas defectuosas, otra reparación costosa.

Si hay componentes estructurales con torceduras y abolladuras grandes en el piso del vehículo o en el tanque del combustible, significa que ocurrió un accidente en el pasado. Una soldadura en el marco es indicio de que una sección podría haberse reemplazado o cortado para realizar trabajos de reparación. Un revestimiento reciente puede ocultar reparaciones estructurales recientes.

 

Llévalo a tu mecánico

Antes de cerrar el trato, haz que un taller mecánico que suela hacer tareas de diagnóstico revise el automóvil. El concesionario no debería tener ningún problema en prestarte el automóvil para que lo hagas inspeccionar, siempre que dejes una identificación. Si un vendedor te dice que no es necesario hacer una inspección aparte porque el concesionario ya la hizo, insiste para que tu mecánico lo revise. Si un vendedor particular se resiste a permitirte llevar el automóvil a un taller, plantea que el vendedor lo lleve al taller y tú vayas detrás. 

Un diagnóstico completo debería costar entre $100 y $150, pero corrobora el precio con anticipación. Pídele al mecánico un informe escrito que detalle el estado del coche y especifique los problemas encontrados y el costo de reparación. Luego podrás usar el informe cuando comiences a negociar con el vendedor.

Si no conoces ningún taller mecánico, puedes pedir el nombre de un buen taller en una tienda local de repuestos para automóviles. Si no puedes obtener referencias, busca un servicio de inspección de vehículos a nivel nacional, como SGS (sgs.com) o Carchex (carchex.com), o en Car Care Council (carcare.org), organización respaldada por el sector del mercado de accesorios. Ten en cuenta que no existen criterios de desempeño para los talleres que figuran en el sitio.

Para comprobar si hay quejas sobre los talleres, investiga a las empresas en el sitio web de Better Business Bureau. Los miembros de la Asociación Americana Automovolística (AAA) pueden usar una de sus instalaciones recomendadas.

Si vas a un taller por primera vez, busca certificados o calcomanías para ventanas de la AAA o del Instituto Nacional para la Excelencia en el Servicio Automotriz (ASE). Los talleres con certificación de la AAA deben cumplir con ciertos estándares de calidad. La ASE otorga certificados a los mecánicos que aprueban exámenes en cualquiera de las ocho áreas de especialización. El instituto no certifica los talleres en su totalidad, pero si el 75% de los empleados están certificados por la ASE, el taller puede llevar el sello.