Analizamos 49 fórmulas para bebés para detectar plomo y arsénico
Casi la mitad fueron buenas opciones, incluyendo algunas fórmulas en polvo, listas para usar y orgánicas de Bobbie, Earth’s Best, Enfamil y Similac.
La fórmula infantil es, con razón, uno de los alimentos más estrictamente regulados en el mercado. Esta fórmula representa una fuente esencial de nutrición para millones de bebés, y es absolutamente fundamental que la fórmula que les damos sea nutritiva y segura. Sin embargo, incluso este alimento tan importante y estrictamente regulado no siempre está libre de los efectos de la contaminación ambiental o de la que puede producirse durante su proceso de elaboración, como lo demuestran las pruebas continuas de fórmula infantil de CR.
En marzo del 2025, Consumer Reports informó haber encontrado plomo y arsénico en varias fórmulas infantiles en polvo, y también bisfenol A y acrilamida en otra fórmula. Por diversas razones, estos contaminantes son, lamentablemente, comunes en nuestros alimentos y en el medio ambiente (y también se han detectado en estudios sobre la leche materna). En respuesta, las autoridades reguladoras se comprometieron a reforzar la supervisión, aumentar las pruebas de los ingredientes y de los productos terminados, y garantizar que la fórmula siga siendo segura.
Ahora, un año después, CR ha analizado 49 fórmulas para bebés adicionales para detectar esos mismos contaminantes, en respuesta a las solicitudes de los lectores de incluir fórmulas líquidas, más fórmulas con proteínas alternativas (como las elaboradas a base de soya y de leche de cabra), así como más opciones de fórmulas hipoalergénicas.
Mira los resultados anteriores de las pruebas de fórmula infantil de CR
Algunas tenían niveles preocupantes de contaminantes, pero también encontramos muchas opciones más seguras. Tras conocer nuestros resultados, la FDA comprometió a tomar más medidas.
Afortunadamente, los resultados de nuestras pruebas muestran que hoy en día todavía existen muchas opciones seguras y económicas en el mercado para los padres, y muchas de ellas pueden obtenerse a través del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC).
Entre las fórmulas líquidas y listas para usar que analizamos, un tercio se ubicó en nuestra categoría de “Mejores Opciones”, con niveles de contaminantes muy bajos o no detectados. Y más de la mitad de las fórmulas en polvo que evaluamos también fueron consideradas “Mejores Opciones” por presentar niveles bajos o no detectados de contaminantes.
Pero nuestras pruebas también indican que aún hay margen para mejorar, a pesar de las promesas de la industria y el gobierno, incluyendo el anuncio de la campaña “Operación Velocidad de Cigüeña” (Operation Stork Speed) por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) al día siguiente de que CR compartiera sus hallazgos iniciales en marzo del 2025. En nuestras pruebas más recientes detectamos contaminantes en niveles que podrían ser motivo de preocupación en 26 de las 49 fórmulas que analizamos.
- Lo que analizamos
- Resulatados: fórmulas líquidas y listas para usar
- Una nota sobre el arsénico
- Resulatados: Más fórmulas en polvo
- Las compañías que fabrican las fórmulas responden
- ¿Por qué las empresas no tienen que realizar pruebas para detectar estos contaminantes?
- ¿Qué sigue para la iniciativa Operación Velocidad de Cigüeña?
- Lo que los padres deben saber
Además de los resultados de nuestras propias pruebas, otros acontecimientos recientes que han generado preocupación, como el retiro del mercado de productos de ByHeart en el 2025 por riesgo de botulismo, han dejado al descubierto deficiencias en los procesos de seguridad de algunos fabricantes de fórmula infantil. Asimismo, los recortes de personal y presupuesto en la Administración de Alimentos y Medicamentos podrían afectar aún más esa supervisión.
Si bien la industria de la fórmula infantil se ha visto afectada por una crisis tras otra en los últimos años, también es cierto que la mayor atención pública a problemas que existen desde hace tiempo puede ser precisamente lo que obligue a quienes tienen el poder de resolverlos a tomar medidas.
“Incluso un año después, creo que hay una mayor conciencia pública sobre la fórmula infantil y los alimentos para bebés como fuentes de exposición a metales pesados y, por lo tanto, más presión sobre los fabricantes para reducir esa exposición,” dice Hannah Gardener, profesora asociada en el Departamento de Neurología de la Universidad de Miami, quien ha investigado la contaminación por metales pesados en fórmulas infantiles. “Está claro que realmente hay mucho que está bajo su control [y que pueden hacer] para proteger a sus consumidores, que son bebés extremadamente vulnerables, como realizar pruebas exhaustivas y rigurosas para detectar metales pesados, aplicar estándares internos estrictos y ofrecer mayor transparencia a los consumidores.”
Lo que analizamos
Arsénico
Qué es: El arsénico es un metal pesado que, con el tiempo, aumenta el riesgo de ciertos tipos de cáncer. La forma más tóxica se conoce como arsénico inorgánico; anteriormente se ha detectado en jugos de fruta, alimentos para bebés y agua embotellada. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) establece un límite para la cantidad de arsénico permitida en el agua potable de los sistemas públicos, 10 partes por mil millones (ppb), pero actualmente la FDA no tiene límites establecidos sobre la cantidad de arsénico permitida en la fórmula para bebés.
De dónde proviene: El arsénico se origina en la corteza terrestre, pero también puede generarse a partir de procesos industriales como la fracturación hidráulica (fracking) y la fabricación de pesticidas. Puede llegar a los alimentos a través del agua subterránea y del suelo donde se cultivan.
Lo qué encontramos: Al igual que en la ronda anterior de pruebas, CR analizó el arsénico en dos etapas. En un primer paso se midió el nivel total de arsénico y, si la fórmula superaba nuestro umbral para el arsénico total, se realizó una segunda prueba para medir el (más preocupante) arsénico inorgánico. También calculamos un “cociente de riesgo”, es decir, el nivel por debajo del cual no se esperarían efectos adversos para la salud, basándonos en el consumo promedio de fórmula desde el nacimiento hasta los 3 meses de edad. (Lee más detalles sobre nuestra metodología de pruebas.)
Nuestro cociente de riesgo incorpora la evaluación que realiza la Agencia de Protección Ambiental sobre los riesgos para la salud asociados con el arsénico inorgánico, y que utiliza en sus regulaciones sobre el arsénico en el agua y el suelo. En el 2025, la EPA redujo el límite que considera seguro, por lo que lo hemos tenido en cuenta en nuestros cálculos. En esta ronda de pruebas, encontramos 26 de las 49 fórmulas con niveles de arsénico inorgánico iguales o superiores a este nuevo nivel de preocupación. (Más detalles a continuación.)
Plomo
Qué es: El plomo es otro metal pesado que representa riesgos más inmediatos para la salud del cerebro en desarrollo y el cuerpo de los bebés (mientras que la exposición al arsénico supone un riesgo más a largo plazo). La exposición al plomo durante la infancia se ha vinculado con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, problemas de conducta y una disminución del coeficiente intelectual.
De dónde proviene: Los pediatras señalan que no existe un nivel “seguro” de exposición al plomo para un bebé. Sin embargo, al igual que el arsénico, el plomo es un metal pesado que se encuentra de forma natural y está presente en el medio ambiente. El plan de supervisión de la FDA para reducir la exposición al plomo en la primera infancia se llama ‘Closer to Zero’, porque es muy difícil garantizar que los alimentos o el agua estén completamente libres de plomo. La guía de la FDA para los productores de alimentos para bebés y niños pequeños establece que el plomo debe mantenerse en 10 o 20 ppb, o por debajo de esos niveles, dependiendo de los ingredientes. Sin embargo, esa guía no se aplica a la fórmula infantil.
Lo qué encontramos: En nuestras pruebas del 2025, ninguna de las fórmulas que analizamos superó el nivel que consideramos preocupante para el plomo –– utilizamos como referencia el límite máximo diario establecido por California–– aunque varias se situaron entre la mitad de ese nivel y justo por debajo. En esta ocasión, tres fórmulas en polvo sí superaron el nivel que consideramos preocupante, y varias más se ubicaron entre la mitad de ese nivel y justo por debajo.
CR utiliza un límite conservador porque la fórmula infantil no es la única posible fuente de exposición al plomo en la vida de un bebé: otras fuentes pueden incluir el polvo que hay en el hogar, el suelo y el agua de la llave que se usa para preparar la fórmula en polvo.
PFAS
Qué son: Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas también como “químicos eternos”, son un grupo cada vez mayor que incluye miles de compuestos químicos que se acumulan en el cuerpo a medida que estamos expuestos a ellos. Cada vez más investigaciones sugieren que esta exposición puede afectar el sistema inmunológico, la fertilidad y la longevidad.
De dónde provienen: A diferencia del arsénico o el plomo, los PFAS no se encuentran en la naturaleza. Son contaminantes completamente fabricados por el ser humano y se utilizan por sus propiedades antiadherentes y resistentes a las manchas. Sin embargo, tras décadas de producción y uso en sartenes, espumas contra incendios y otros productos, los PFAS ahora están ampliamente presentes en el medio ambiente.
Lo qué encontramos: Analizamos todas las fórmulas infantiles para detectar PFAS y, como era de esperarse, encontramos PFAS en varias de ellas. En casi una cuarta parte de los productos que evaluamos se detectó al menos un compuesto de PFAS, en niveles que oscilaron entre 0.1 y 5.6 ppb de PFAS totales. No estamos incluyendo estos resultados en nuestra tabla porque solo analizamos una muestra por fórmula, lo cual no es una prueba lo suficientemente sólida como para determinar qué productos contienen estas sustancias y cuáles no. Sin embargo, cabe destacar que los compuestos que detectamos en estas fórmulas (como PFPeA y PFHpA) suelen ser menos conocidos y menos estudiados que los llamados compuestos “heredados”, como el PFOA y el PFOS, cuyos riesgos para la salud son bien conocidos. Los expertos de CR señalan que esto subraya la necesidad de realizar más investigaciones en esta área.
Otros químicos preocupantes
Qué son: También analizamos la presencia de acrilamida, cadmio, mercurio y varios bisfenoles, incluyendo el BPA, ya que se sabe que todos ellos pueden ser perjudiciales para la salud de los bebés cuando se encuentran en niveles muy altos.
De dónde provienen: La acrilamida es un contaminante que se forma durante el procesamiento de los alimentos; es el subproducto de una reacción química que ocurre especialmente en alimentos ricos en almidón cuando se preparan a temperaturas muy altas. El BPA es otra sustancia química creada por el ser humano, asociada con los plásticos, que puede llegar a los alimentos a través de la contaminación ambiental, los procesos de producción o el empaque. El cadmio y el mercurio son otros dos metales pesados, como el plomo y el arsénico, que existen de forma natural en el medio ambiente y cuya presencia es mayour debido a la industria.
Lo qué descubrimos: Las pruebas de estos otros químicos dieron resultados positivos. La acrilamida se detectó en dos fórmulas en polvo, pero los niveles fueron mucho más bajos que los que se encuentran en otros alimentos comunes, como el pan tostado o las papas fritas. El BPA se detectó en solo tres fórmulas en polvo, y otros bisfenoles que analizamos (BPS y BPF) no se detectaron para nada. El cadmio y el mercurio se encontraron en varias fórmulas, pero en niveles tan bajos que los expertos de CR no los consideran motivo de preocupación.
Photos: Consumer Reports Photos: Consumer Reports
Resulatados: fórmulas líquidas y listas para usar
Después de que publicamos los resultados de nuestra primera ronda de pruebas el año pasado, muchos lectores nos preguntaron: “¿Y qué hay de las fórmulas listas para usar y las concentradas?”
Inicialmente nos propusimos analizar una muestra representativa del mercado de fórmulas en polvo, que es la presentación más económica (y generalmente la más popular). En cambio, la fórmula lista para usar suele ofrecerse a bebés prematuros en las unidades de cuidados intensivos neonatales (NICU) de los hospitales o en las salas de recién nacidos; la FDA también recomienda que los padres la utilicen en bebés menores de 2 meses y en aquellos con el sistema inmunológico comprometido. La ventaja de la presentación lista para usar para estos bebés es que está elaborada para ser estéril y no necesita mezclarse con agua. La fórmula concentrada viene en forma líquida y debe diluirse con agua antes de darla. Según los expertos, tanto las fórmulas concentradas como las listas para usar suelen ser más caras, menos disponibles y caducan más rápido una vez abiertas, en comparación con las fórmulas en polvo.
Aunque la fórmula lista para usar representa solo una parte del mercado total de fórmulas, su seguridad es especialmente importante porque está pensada para los bebés de mayor riesgo, en los momentos en que son más vulnerables.
La siguiente tabla detalla los resultados de nuestras pruebas de contaminantes en fórmulas líquidas, incluyendo 20 fórmulas líquidas listas para usar y tres fórmulas concentradas. Consulta los resultados completos de nuestras pruebas (PDF), con todos los datos numéricos y los niveles que encontramos de estos contaminantes y otros.
“Todas las fórmulas en estas pruebas son seguras para alimentar a tu bebé”, dice la doctora Sana Mujahid, PhD, madre y directora de investigación y pruebas de seguridad alimentaria en CR. “Utilizamos los límites más estrictos disponibles para evaluar los posibles riesgos para la salud de estos contaminantes, porque queremos que los padres cuenten con la información necesaria para tomar las mejores decisiones posibles sobre el primer alimento en la vida de su bebé.”
Fórmulas listas para usar y fórmulas concentradas
Mejores opciones
No se detectaron contaminantes o estaban por debajo del nivel de preocupación
en orden alfabético
HiPP
Organic Whole Milk*
HiPP International
Ready-to-Feed
Kendamil
First Infant Milk*
Kendal Nutricare
Ready-to-Feed
Similac
360 Total Care
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Similac
Advance
Abbott Nutrition
Concentrated
* Las fórmulas marcadas con un asterisco no están registradas ante la FDA.
Peores opciones
Contiene algunos contaminantes en niveles iguales o superiores al nivel de preocupación
en orden alfabético
Nutricia
Fortini
Danone
Ready-to-Feed
Similac
360 Total Care Sensitive
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Similac
Advance
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Similac
Sensitive
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Enfamil
24
Mead Johnson
Ready-to-Feed
Enfamil
NeuroPro EnfaCare
Mead Johnson
Ready-to-Feed
Enfamil
NeuroPro Gentlease
Mead Johnson
Ready-to-Feed
Enfamil
Nutramigen Hypoallergenic
Mead Johnson
Ready-to-Feed
Enfamil
ProSobee Simply Plant-Based
Mead Johnson
Ready-to-Feed
Similac
Pro-Total Comfort
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Enfamil
Pregestimil Hypoallergenic
Mead Johnson
Ready-to-Feed
Similac
Alimentum
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Similac
NeoSure
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Similac
Soy Isomil
Abbott Nutrition
Concentrated
Similac
Soy Isomil
Abbott Nutrition
Ready-to-Feed
Una nota sobre el arsénico
Desde que realizamos las pruebas y analizamos nuestro último grupo de fórmulas, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha publicado los resultados de su revisión toxicológica sobre el arsénico inorgánico, en la que evaluó nuevas investigaciones sobre cómo la exposición a esta sustancia puede afectar la salud. El informe de la EPA señala que existe evidencia “sólida” de que el arsénico inorgánico puede causar enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2, y evidencia “moderada” de que puede afectar el crecimiento infantil, así como provocar efectos cognitivos y neurológicos en niños y adolescentes.
Como resultado de esta revisión, la agencia redujo su “dosis de referencia” para el arsénico inorgánico–– es decir, la cantidad que considera puede representar un riesgo–– tras analizar las investigaciones más recientes sobre cómo la exposición puede aumentar el riesgo de cáncer y otros daños. En otras palabras, ahora la agencia considera que incluso niveles más bajos de arsénico inorgánico representan un riesgo mayor del que se pensaba antes.
La dosis de referencia recientemente actualizada por la EPA también influye en la forma en que evaluamos el arsénico inorgánico que detectamos en las fórmulas —es decir, qué niveles deben considerarse “niveles preocupantes”. Por lo tanto, aunque pueda parecer que hay más arsénico en las fórmulas que analizamos en esta ocasión que en la anterior, lo que en realidad ha cambiado es la manera en que medimos ese riesgo, con el fin de mantenernos al día con la evidencia científica más reciente.
Si bien la FDA no establece límites para el arsénico en la fórmula infantil, la Unión Europea sí lo hace, y todas las fórmulas en nuestras pruebas están por debajo de los límites establecidos por la UE de 20 ppb de arsénico inorgánico en fórmulas en polvo y 10 ppb en fórmulas líquidas.
Para determinar el posible riesgo que representan las fórmulas infantiles analizadas por CR, utilizamos límites diarios de exposición basados en criterios de salud reconocidos internacionalmente para el plomo, el arsénico inorgánico, el cadmio, el mercurio, el BPA y la acrilamida. Nuestros resultados muestran qué productos tenían niveles más altos que otros y no determinan si un producto supera un límite legal. Utilizamos estos parámetros porque no existen límites federales para contaminantes en la fórmula infantil, y los científicos de CR consideran que son los más estrictos disponibles para proteger la salud.
Nuestros resultados reflejan un momento específico y pueden no ser representativos de los niveles de contaminantes en todas las fórmulas. Sin embargo, demuestran que es posible que los fabricantes alcancen niveles más bajos y reduzcan el riesgo general para los bebés
Lee la metodología completa (PDF) y ve los resultados completos de las pruebas (PDF).
Resulatados: Más fórmulas en polvo, incluidas opciones hipoalergénicas
Muchos lectores escribieron a CR con solicitudes específicas para que analizáramos otras fórmulas en polvo que no se habían incluido en nuestra primera ronda de pruebas. Hicimos todo lo posible por incorporarlas en esta segunda evaluación. Además de las fórmulas tradicionales a base de leche de vaca, los lectores también tenían preguntas sobre fórmulas sin lactosa, hipoalergénicas, para estómagos sensibles y con proteínas alternativas, que los padres suelen probar cuando sus bebés parecen ser intolerantes a las proteínas de la leche o tienen otros problemas digestivos.
Los lectores notaron que las pocas fórmulas hipoalergénicas que habíamos analizado en la primera ronda tendían a presentar niveles más altos de contaminantes y quedaron clasificadas en la categoría de “Peores opciones” en nuestra tabla en esa ocasión. Según los expertos, una posible explicación de este patrón es que las fórmulas hipoalergénicas suelen contener más ingredientes de origen vegetal que las fórmulas tradicionales a base de lácteos, y las plantas pueden ser más susceptibles que otros tipos de ingredientes a la contaminación por metales pesados presentes en el suelo y el agua que otros tipos de ingredientes.
En esta segunda ronda de pruebas, encontramos que muchas fórmulas comercializadas como hipoalergénicas o para estómagos sensibles presentaban niveles preocupantes de arsénico inorgánico. Sin embargo, varias dentro de esta categoría resultaron ser mejores opciones. Para los bebés que necesitan fórmula hipoalergénica (también llamada extensamente hidrolizada), Nestlé Extensive HA y Nutricia Neocate Syneo HA son buenas opciones.
HiPP Hypoallergenic también tuvo un buen desempeño en esta categoría, pero los padres deben tener en cuenta que es una de varias fórmulas que analizamos y que no están registradas ante la FDA. A diferencia de varias empresas europeas de fórmula a las que la FDA otorgó un estatus especial durante la escasez de 2022, otras fórmulas fabricadas en el extranjero aún no están bajo la supervisión de la agencia. Las fórmulas que no están bajo la regulación de la FDA están marcadas con asteriscos en las tablas de resultados que aparecen arriba y abajo. Decidimos incluirlas en las pruebas de CR porque los padres todavía pueden comprarlas a través de vendedores externos y en sitios de venta fuera de Estados Unidos. Sin embargo, los pediatras señalan que el uso de fórmulas importadas conlleva ciertos riesgos que los padres deben tener en cuenta. La proporción entre la cucharita de fórmula y el agua puede variar, por lo que los padres deberán prestar especial atención a las instrucciones de preparación de las fórmulas en polvo. Además, estas fórmulas no necesariamente contienen los mismos niveles de vitaminas y nutrientes que recomienda la FDA. Por último, es posible que los padres tengan menos probabilidades de enterarse de retiros del mercado emitidos por fabricantes en el extranjero.
Para bebés que no necesariamente necesitan una fórmula altamente hidrolizada, pero cuyas necesidades necesitan una fórmula “sensible”, “suave” o parcialmente hidrolizada, Earth’s Best Organic Sensitivity, Enfamil Reguline y Mama Bear (Amazon) Sensitivity Premium obtuvieron buenos resultados en nuestras pruebas. También puedes leer más sobre estas diferentes categorías en la guía de compra de fórmula infantil de CR.
En esta ronda de pruebas también incluimos más opciones orgánicas, a base de leche de cabra y de origen vegetal.
“Orgánico” no necesariamente significa “libre de contaminantes”, ya que estos pueden ingresar a los alimentos a través de la tierra, el agua o el propio proceso de producción. Sin embargo, con excepción de un producto, las fórmulas orgánicas que analizamos en general presentaron niveles muy bajos de contaminantes.
Incluimos cuatro opciones a base de leche de cabra en esta ronda de pruebas, y la mayoría tuvo un buen desempeño; solo en un producto detectamos tanto BPA como arsénico inorgánico.
Sin embargo, cuando analizamos cinco fórmulas etiquetadas como “de origen vegetal” o “a base de soya”, las cinco presentaron niveles de arsénico inorgánico que podrían ser motivo de preocupación.
“Las fórmulas de origen vegetal tendían a tener niveles más altos de arsénico inorgánico y plomo que las elaboradas con leche de cabra o de vaca”, indicó el doctor Eric Boring, PhD, químico de CR que dirigió este proyecto de pruebas. “En promedio, las fórmulas orgánicas tendían a estar más limpias que las no orgánicas, con la excepción de una fórmula orgánica de origen vegetal.”
Cómo hicimos la vez pasada, analizamos estas fórmulas en polvo en su forma seca y no las mezclamos con agua.
Fórmulas en polvo
Mejores opciones
No se detectaron contaminantes o estaban por debajo del nivel de preocupación
en orden alfabético
Happy Baby Organics
Organic Infant Formula
Danone
Powder
Shop: Happy Baby Organics, Amazon, Target, Walmart
HiPP
HA Combiotik Hypoallergenic Infant Formula*
HiPP International
Powder
Holle
Organic Goat Milk Infant Formula*
Cornu Holding
Powder
Jovie
Organic Goat Milk Infant Formula*
Unica Global B.V.
Powder
Similac
Pure Bliss Irish Farms Infant Formula
Abbott Nutrition
Powder
Pure Goat
Bio Complete Infant Formula*
Pure Goat Company
Powder
Neocate
Syneo Hypoallergenic Infant Formula
Danone
Powder
Enfamil
Reguline Infant Formula
Mead Johnson
Powder
Kendamil
Goat Infant Formula
Kendal Nutricare
Powder
Nestlé
Extensive HA Infant Formula With Iron
Nestle
Powder
* Las fórmulas marcadas con un asterisco no están registradas ante la FDA.
Peores opciones
Contiene algunos contaminantes en niveles iguales o superiores al nivel de preocupación
en orden alfabético
Enfamil
NeuroPro EnfaCare
Mead Johnson
Powder
Parent's Choice (Walmart)
Sensitivity Premium
Perrigo
Powder
Up&Up (Target)
Sensitivity Premium
Perrigo
Powder
Dr. Brown's
Good Start Soy-Ease Pro
Perrigo
Powder
Enfamil
Nutramigen With Probiotic LGG
Mead Johnson
Powder
Enfamil
Sensitive
Mead Johnson
Powder
Nannycare
Goat First Infant Milk
DGC New Zealand
Powder
Nestlé
Alfamino
Nestle
Powder
Pepticate
Hypoallergenic Infant Formula
Danone
Powder
Sprout Organic
Plant-Based Infant Formula*
Sprout Organic
Powder
Up&Up (Target)
Hypoallergenic
Perrigo
Powder
* Las fórmulas marcadas con un asterisco no están registradas ante la FDA.
Las compañías que fabrican las fórmulas responden
Analizamos 49 fórmulas diferentes, pero el mercado en Estados Unidos está dominado casi por completo por solo un pequeño grupo de compañías. Aproximadamente la mitad de toda la fórmula que se compra en el país se adquiere a través del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC). Y casi toda esa fórmula es producida por únicamente dos compañías: Abbott y Mead Johnson. Abbott produce las fórmulas Similac y EleCare, mientras que Mead Johnson elabora Enfamil y PurAmino.
Una tercera compañía, Perrigo, es responsable de producir muchas de las marcas propias más conocidas de las tiendas–– incluyendo Kirkland Signature (Costco), Member’s Mark (Sam’s Club), Parent’s Choice (Walmart) y Up&Up (Target)–– así como Dr. Brown’s, que analizamos la última vez, y Earth’s Best, que incluimos en esta ronda de pruebas.
En conjunto, las fórmulas producidas por estas tres compañías–– Abbott, Mead Johnson y Perrigo–– representa el 79% del mercado en Estados Unidos, según datos del 2022.
CR envió preguntas a todas las compañías para saber qué tipos de contaminantes analizan en sus ingredientes y productos, cuáles son los niveles máximos que permiten y qué creen que podría estar causando los contaminantes que encontramos en nuestras pruebas. También nos comunicamos con las empresas cuyas fórmulas no contenían contaminantes, para conocer qué están haciendo para lograr esos resultados positivos.
Abbott Nutrition, que produce Similac y EleCare, y Mead Johnson, que elabora Enfamil, enviaron respuestas detalladas a los resultados y preguntas de CR. Estas compañías, que dominan el mercado de fórmula infantil, tienen productos que aparecen en todas las categorías de nuestras tablas; en algunas de sus fórmulas, las pruebas de CR detectaron contaminantes en niveles que generan preocupación, mientras que en otras no se detectaron.
Ambas compañías cuestionaron los resultados de CR. Argumentaron que pequeñas cantidades de metales pesados están presentes de forma natural en el medio ambiente y, por lo tanto, pueden encontrarse en distintos alimentos, y que no se trata de un problema exclusivo de la fórmula infantil.
“Las fórmulas infantiles de Abbott son seguras y los padres pueden usarlas con confianza”, escribió un portavoz de Abbott. “Hoy en día, las fórmulas infantiles de Abbott —incluyendo las que se venden en Estados Unidos— cumplen con las regulaciones vigentes sobre metales pesados establecidas por la Comisión Europea y Health Canada. Estos límites establecidos por la Comisión Europea son, hasta la fecha, los más estrictos que cualquier país ha adoptado en el mundo para metales pesados en fórmula infantil. También cumplen con los límites actuales de la FDA para metales pesados en alimentos para bebés (no fórmula), jugos para niños y agua potable. Los resultados de las pruebas compartidos con Abbott por Consumer Reports así lo confirman.” Abbott también expresó su desacuerdo con el uso, por parte de CR, de los límites más estrictos establecidos en California para evaluar el riesgo.
“Empleamos estrictos protocolos de prueba y estamos orgullosos de los esfuerzos que hemos realizado hasta ahora para reducir los niveles de sustancias no deseadas en nuestros productos, los cuales cumplen con todos los estándares de seguridad y calidad establecidos por las autoridades reguladoras de Estados Unidos y otros organismos internacionales”, escribió un portavoz de Mead Johnson, añadiendo que “analizamos los ingredientes antes de fabricar nuestros productos” y “aplicamos un estricto protocolo de pruebas a todos los productos terminados. Solo los productos que cumplen con nuestros rigurosos estándares de seguridad salen al mercado”. Mead Johnson también subrayó que los metales pesados nunca se añaden intencionalmente a sus productos.
Perrigo, que fabrica las fórmulas Dr. Brown’s y Earth’s Best, así como varias marcas propias populares incluidas en nuestras pruebas, incluyendo Mama Bear (Amazon), Parent’s Choice (Walmart) y Up & Up (Target), nos dijo que realiza evaluaciones de riesgo a todas sus materias primas y hace pruebas para identificar contaminantes que puedan ser motivo de preocupación. También señaló que analiza todos sus productos terminados para detectar entre 25 y 30 contaminantes.
Danone es la empresa matriz de Happy Baby Organics y Nutricia (que fabrica Neocate, Pepticate y Fortini). Happy Baby Organics, que obtuvo buenos resultados en estas pruebas, le dijo a CR: “Cada lote del producto se somete a más de 1,850 rigurosas pruebas de calidad y seguridad, incluyendo pruebas para detectar metales pesados”. Nutricia, cuyas fórmulas mostraron resultados más variados en nuestras pruebas, señaló: “Los lotes de fórmula infantil de Nutricia se someten a más de 1,000 pruebas de calidad, incluyendo pruebas para metales pesados, para ayudar a garantizar la alta calidad y la seguridad del producto antes de que llegue a las familias”. Tanto Happy Baby Organics como Nutricia también añadieron que analizan sus fórmulas para detectar Clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo infantil.
Kendal Nutricare, que produce una fórmula Kendamil lista para usar a base de leche y una fórmula en polvo a base de leche de cabra incluidas en nuestras pruebas, señaló que adopta “medidas exhaustivas para controlar y reducir” los contaminantes ambientales en sus productos. “En el caso de nuestra fórmula de leche de cabra, los niveles de arsénico inorgánico estaban muy por debajo incluso de los límites de seguridad más conservadores y dentro del rango que se considera naturalmente esperado para las fórmulas a base de leche”, escribió un portavoz de Kendal Nutricare.
Nannycare, que produce una fórmula a base de leche de cabra en Nueva Zelanda para el mercado del Reino Unido, nos dijo: “Las pequeñas cantidades de ciertos contaminantes reportadas en sus pruebas coinciden con lo que normalmente se observa en niveles muy bajos presentes de forma natural en alimentos de origen agrícola y lácteo, y los organis
El fabricante australiano Sprout Organic le dijo a CR: “Con base en los datos proporcionados, los resultados muestran la presencia en cantidades bajas, de ciertos elementos que se sabe que ocurren de forma natural en ingredientes de origen vegetal”, y añadió que “las concentraciones detectadas se encuentran dentro de los límites de referencia de salud reconocidos internacionalmente”.
Todas las fórmulas Bobbie que hemos evaluado de forma selectiva en ambas rondas de pruebas se ubicaron en la categoría de mejor elección, sin presencia o con niveles bajos de contaminantes detectados. En una declaración enviada a CR, un ejecutivo de Bobbie escribió: “Tenemos estándares estrictos en materia de contaminantes en todos los ámbitos–– cada ingrediente que incorporamos a nuestro proceso tiene requisitos estrictos en cuanto a metales pesados, microorganismos y otros contaminantes”.
Un representante de Jovie, que produce una fórmula europea a base de leche de cabra que obtuvo buenos resultados en nuestras pruebas, dijo, “Nuestra fórmula infantil cumple con los requisitos estrictos de la Unión Europea y está sujeta a rigurosas pruebas en cada etapa, desde los ingredientes y los materiales de empaque que recibimos hasta el producto final”.
Un representante de Nestlé nos dijo, “Todos los hallazgos mencionados por Consumer Reports se encuentran dentro de los límites regulatorios establecidos, y nuestras fórmulas continúan cumpliendo con nuestros estándares estrictos de seguridad y calidad para la nutrición infantil”. También quiso dejar en claro que el reciente retiro del mercado de Nestlé a nivel mundial no afectó ninguna de las fórmulas elaboradas para Estados Unidos.
Nuestras pruebas detectaron acrilamida, BPA o ambos en tres fórmulas en polvo. Mead Johnson, fabricante de Enfamil Nutramigen, cuestionó los resultados de CR respecto a estos contaminantes y afirmó que ninguno de los dos contaminantes había sido detectado en los productos de la empresa en sus propias pruebas. Sprout Organic señaló: “La acrilamida puede formarse en pequeñas cantidades durante procesos de calentamiento comunes en muchos productos alimenticios secos”, y añadió que los niveles de BPA que identificamos en nuestras pruebas “son extremadamente bajos y están muy por debajo de los niveles considerados como un riesgo para la salud”. Nannycare no hizo comentarios específicos sobre los resultados de BPA detectados por CR en su fórmula.
HiPP, Holle y The Pure Goat Company no respondieron a las solicitudes de comentarios de CR.
¿Por qué las empresas no tienen que realizar pruebas para detectar estos contaminantes?
Los expertos en seguridad alimentaria y los pediatras señalan que una de las mejoras más importantes que pueden implementar los fabricantes de fórmula es realizar pruebas tanto a sus materias primas como a sus productos finales, y hacerlo con mayor frecuencia y transparencia. Los fabricantes aún no están legalmente obligados a realizar pruebas para detectar los contaminantes que analizamos en nuestras pruebas, ni a compartir sus resultados con la FDA o con sus clientes.
A diferencia de la fórmula infantil que se vende en la Unión Europea, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, actualmente en Estados Unidos no existen límites establecidos sobre los niveles de contaminantes permitidos en la fórmula infantil. Es una situación que muchos expertos en salud consideran que debería cambiar.
“Es simplemente increíble que permitamos sustancias que causan cáncer y déficits cognitivos en las fórmulas infantiles”, indicó el doctor David Carpenter, MD, director del Instituto de Salud y Medio Ambiente de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany.
Un portavoz de la FDA le dijo a CR en marzo del 2025 que la agencia ha intentado (hasta ahora sin éxito) cambiar esa situación, solicitandole al Congreso la autoridad para exigirle a la industria que realice pruebas para detectar sustancias tóxicas. Un año después, la agencia aún no cuenta con esa facultad. Pero, la FDA puede comprar fórmulas y someterlas a revisiones selectivas por su cuenta–– tal como lo hicimos nosotros–– y de esa manera contribuir a mejorar la industria desde fuera.
“Las compañías de fórmula infantil realizan sus propias pruebas, pero creo que un poco más de transparencia por parte de esas empresas, a través de la FDA, sobre la frecuencia con la que se realizan esas pruebas y cuáles son los niveles que establecen internamente, sería útil tanto para los consumidores como para los profesionales de la salud, para poder orientarse mejor.” señaló la doctora Nan Du, MD, gastroenteróloga pediátrica del Boston Children’s Hospital, quien el año pasado fue seleccionada por la FDA para integrar un panel de expertos como parte de su iniciativa “Operación Velocidad de Cigüeña”.
Los contaminantes químicos como el arsénico y el plomo ciertamente no son los únicos problemas que afectan a la industria de la fórmula infantil, ni son los únicos temas que en este momento ocupan la atención de los reguladores.
A principios de noviembre del 2025, el fabricante de fórmula ByHeart anunció el retiro del mercado de dos lotes de su producto tras enterarse de que la FDA estaba investigando una posible relación con un brote de botulismo infantil. El botulismo infantil, una infección causada por la bacteria Clostridium botulinum, es extremadamente rara, pero puede ser mortal. Tanto la investigación sobre el botulismo como el retiro de By Heart avanzaron rápidamente. A mediados de diciembre, la FDA había reportado 51 hospitalizaciones y ByHeart había retirado toda la fórmula infantil que había producido desde el lanzamiento de la empresa en el 2022. No se han reportado muertes.
La crisis de ByHeart nos trajo a la memoria la infame escasez de fórmula infantil del 2022, provocada por la sospecha de otra bacteria, la cronobacter, en una fábrica propiedad de Abbott Nutrition. Pero hay una diferencia importante: la FDA exige que los fabricantes de fórmulas analicen todos sus productos para detectar Cronobacter (así como otra bacteria, Salmonella). No les exige, en cambio, realizar pruebas para detectar C. botulinum, la bacteria responsable de este brote más reciente.
La Safe Food Coalition, un grupo de defensa que incluye a Consumer Reports, ahora está presionando a la agencia para que cambie esa situación. En una carta enviada a la FDA en diciembre del 2025, la Coalición señaló que la agencia debería, entre otras cosas, inspeccionar con mayor frecuencia las plantas de fórmula infantil, cubrir las vacantes actuales de inspectores, solicitar al Congreso mayor autoridad de supervisión y exigir que las compañías analicen sus fórmulas para detectar C. botulinum.
La FDA respondió al grupo en enero del 2026, señalando que la contratación de más inspectores para supervisar la producción de fórmula infantil es una prioridad y que, de hecho, está solicitando al Congreso mayor autoridad para fortalecer la supervisión de varias maneras. Sin embargo, también indicó que, dado que se trata del primer brote documentado de botulismo vinculado a la fórmula infantil, la agencia aún está “evaluando si se justifican controles preventivos adicionales, protocolos de pruebas u otras medidas regulatorias en toda la industria”.
¿Qué sigue para la iniciativa Operación Velocidad de Cigüeña?
Al día siguiente de compartir los resultados de nuestra primera ronda de pruebas con la FDA, el Departamento de Salud y de Servicios Humanos (HHS) anunció la Operación Velocidad de Cigüeña (Operation Stork Speed), un conjunto de iniciativas para aumentar la supervisión de la industria de la fórmula infantil. Según el anuncio, la FDA aumentaría sus pruebas para detectar metales pesados y otros contaminantes en las fórmulas, además de llevar a cabo una nueva revisión de los nutrientes e ingredientes que actualmente se exigen en las fórmulas que se venden en Estados Unidos.
La Operation Stork Speed debe dar resultados para los bebés
Exige a la FDA que establezca límites para el plomo y arsénico en la fórmula infantil. Firma la petición.
Durante un panel de expertos convocado por la FDA como parte de la Operación Velocidad de Cigüeña, que se transmitió en vivo en junio del 2025, la conversación se centró mucho más en las ventajas y desventajas de diversos ingredientes de la fórmula que en el problema de los contaminantes tóxicos. Los metales pesados se mencionaron sólo en contadas ocasiones, así como el hecho de que otros países, a diferencia de Estados Unidos, establecen límites para los metales pesados en las fórmulas. Sin embargo, la mayor parte del tiempo se dedicó a temas como los aceites de semillas y los endulzantes a base de maíz. (Para un análisis detallado de la composición nutricional de la fórmula infantil, incluyendo una guía para entender lo que aparece en la etiqueta, consulte nuestra guía de compra de fórmula infantil).
La agencia ha solicitado y recibido comentarios del público sobre los nutrientes e ingredientes de las fórmulas, incluyendo de los principales productores. También, recientemente anunció que rediseñó la sección de fórmula infantil de su sitio web para que la información sea más fácil de encontrar. Además, el panel de expertos de Operación Velocidad de Cigüeña publicó recientemente un conjunto de tres artículos en una revista sobre cómo puede mejorarse la supervisión. El artículo centrado en seguridad y regulación sostiene que la industria debería aumentar y estandarizar sus pruebas: “Además, una mayor transparencia por parte de la FDA de Estados Unidos en cuanto a la frecuencia de las pruebas y los niveles más recientes de contaminantes es fundamental para recuperar la confianza de los consumidores en la seguridad de las fórmulas en Estados Unidos”, escribió el grupo de expertos.
Sin embargo, hasta el momento de publicación de este artículo, no está claro si la Operación Velocidad de Cigüeña ha logrado que el mercado de la fórmula infantil sea más seguro. En respuesta a preguntas para este artículo, la FDA reiteró a CR que ha solicitado al Congreso la autoridad para exigir a los fabricantes de fórmula que analicen tanto los ingredientes como los productos terminados en busca de contaminantes, pero que aún no ha recibido esa facultad. Un portavoz de la agencia también señaló que la FDA está “analizando activamente una variedad de productos de fórmula infantil para detectar la presencia de metales pesados y otros contaminantes”, incluyendo pesticidas y PFAS; sin embargo, los detalles o los resultados de esas pruebas no se han hecho públicos.
El doctor Steven Abrams, MD, profesor de pediatría en la Escuela de Medicina Dell en la Universidad de Texas en Austin y miembro del panel de expertos en fórmula infantil convocado por la FDA, señaló que el avance de la iniciativa se vio algo retrasado por el cierre del gobierno federal el otoño pasado y que es probable que la FDA también esté muy ocupada por la investigación relacionada con ByHeart. Pero, indica que él y sus colegas están ansiosos para que Operación Velocidad de Cigüeña se centre más ahora en cómo la FDA puede trabajar para minimizar todo tipo de contaminación.
“Hemos estado presionando para que ese proceso se reinicie y señalando que el caso de ByHeart subraya aún más la urgencia de ponerlo en marcha, porque, desde el principio, según la descripción original de la Operación Velocidad de Cigüeña, ese proceso incluía los problemas de contaminación”, dijo Steven Abrams.
Mientras que la supervisión federal sigue aumentando, las agencias estatales ya están avanzando en materia de pruebas y transparencia. En enero del 2026, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció una nueva iniciativa del departamento de salud estatal para realizar pruebas a fórmulas infantiles en busca de metales pesados y pesticidas; un sitio web del gobierno muestra los resultados completos de su primera ronda de pruebas.
Los expertos y defensores de la seguridad alimentaria de CR señalan que los resultados de nuestras pruebas aportan más evidencia a favor de que los fabricantes de fórmula deberían analizar con frecuencia y de manera rigurosa tanto sus ingredientes como sus productos terminados para detectar sustancias químicas tóxicas y microorganismos peligrosos. También, indican que la FDA debería acelerar la implementación de Operación Velocidad de Cigüeña para supervisar y hacer cumplir estas mejoras necesarias.
“Hasta ahora, esta iniciativa ha generado mucho ruido y revuelo, principalmente en forma de declaraciones públicas, pero eso no se ha traducido en acciones concretas”, afirma Brian Ronholm, director de políticas alimentarias de CR. “En algún momento, la Operación Velocidad de Cigüeña tiene que dar resultados.”
Lo que los padres deben saber
Saber que puede haber sustancias tóxicas en la fórmula infantil, por muy bajos que sean los niveles, puede ser alarmante. Los expertos y defensores de CR siguen insistiendo en una mayor supervisión por parte de los reguladores y en que los fabricantes realicen pruebas más frecuentes y transparentes. Sin embargo, la fórmula sigue siendo la mejor (y única) opción para alimentar a los bebés pequeños cuando las madres no pueden amamantarlos o deciden no hacerlo. Las pruebas de CR también dejan claro que existen opciones buenas y económicas para los bebés alimentados con fórmula.
Aquí hay otras cosas que debes saber de la fórmula infantil.
Mantén estos resultados en perspectiva. Consumer Reports está utilizando los niveles más bajos y más estrictos disponibles para medir los contaminantes y evaluar los posibles riesgos, ya que la fórmula infantil es el primer alimento y el más importante del bebé. La presencia de niveles bajos de contaminantes no significa necesariamente que los bebés que estén expuestos a ellos vayan a sufrir efectos adversos en su salud.
Cómo poner en contexto los niveles de metales pesados
Es preocupante pensar en la presencia de contaminantes en la fórmula infantil. Pero para poner en perspectiva los resultados de CR, el nivel más alto de plomo que encontramos en nuestras pruebas de fórmula infantil es mucho más bajo que el que se detectó en alimentos contaminados con plomo que fueron noticia en los últimos años, como los polvos de proteína y el puré de manzana.
Los expertos de CR usan los niveles más bajos y estrictos para evaluar los posibles riesgos de contaminantes. El nivel de preocupación de CR se basa en el límite máximo diario permitido (MADL) de California. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no ha establecido límites numéricos para el plomo o el arsénico en la fórmula infantil. La Unión Europea limita ambos contaminantes a 20 partes por mil millones (ppb) en la fórmula en polvo y a 10 ppb en la fórmula líquida.
Plomo
Arsénico
Habla con tu pediatra. Si te preocupan algunos de los resultados mencionados aquí y estás considerando cambiar la fórmula que le das a tu bebé, consulta con el pediatra de tu hijo para obtener consejos. Algunas de las fórmulas que probamos son para bebés con necesidades médicas específicas y podrían no ser adecuadas para el tuyo. Tampoco cambies a una fórmula importada que podría no estar bajo la supervisión de la FDA, lo cual conlleva sus propios riesgos, sin consultar primero con un médico.
Nunca intentes preparar tu propia fórmula para bebé ni ofrecer alimentos alternativos. No es seguro desde el punto de vista nutricional y, si el objetivo es evitar metales pesados u otros contaminantes, ten en cuenta que los ingredientes que usarías para tu propia receta probablemente también los contengan.
Usa agua limpia para preparar la fórmula en polvo. La EPA establece límites para contaminantes en el agua de la llave la mayor parte del país, pero no en todas partes. Si tomas agua de un pozo, por ejemplo, esa agua no está regulada por la EPA. Por eso, es buena idea analizar el agua de pozo para detectar metales pesados y PFAS antes de usarla. Puedes comunicarte con las autoridades locales de salud si tienes preguntas y, si te preocupan contaminantes ambientales específicos en tu área, considera usar agua embotellada o invertir en un sistema de filtración.
Recuerda que esto no depende solo de ti. CR siempre busca empoderar a los lectores con más información sobre los productos disponibles en el mercado para que puedan tomar buenas decisiones. No se puede esperar que los padres realicen sus propias pruebas de laboratorio independientes a cada alimento que deciden darles a sus hijos. Por eso, los expertos y defensores de la seguridad consideran que la transparencia tanto de los fabricantes de alimentos como de las autoridades regulatorias es fundamental. “No debería recaer en los consumidores la responsabilidad de proteger a sus hijos de los contaminantes en la fórmula infantil”, dice Hannah Gardener, de la Universidad de Miami. “No hay forma de que los padres sepan si existe contaminación por metales pesados si no hay información clara, accesible y fácil de entender.”