Además de negociar, las parejas deberían intentar establecer un presupuesto y mantenerlo.

Cuando el Centro Nacional de Investigaciones de Consumer Reports realizó una encuesta entre 464 estadounidenses que habían tenido una fiesta de bodas en los últimos 5 años, el 78% de esas personas recién casadas informó que había hecho un presupuesto para su fiesta de bodas. Pero casi dos tercios dijeron que se habían excedido en los gastos en al menos un 20%.

En nuestra encuesta, las parejas pagaron alrededor de la mitad (el 47%) del costo de la fiesta. El 39% del costo fue pagado por los padres; amigos y otros parientes cubrieron el resto.

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Las parejas homosexuales en nuestra muestra, alrededor del 20% de los encuestados recién casados, informaron que era más probable que dependieran de amigos y parientes distintos de sus padres en comparación con las parejas heterosexuales.

Para poder pagar la cuenta, el 41% de los encuestados dijo que retiró dinero de sus ahorros. Pero el 11% obtuvo un préstamo de un banco o de una cooperativa de crédito, el 10% tomó dinero prestado de una cuenta 401(k) o 403(b), y el 10% retiró dinero de otras inversiones.  El 9%, todos ellos de menos de 50 años de edad, retiró dinero de un 401(k), 403(b), o IRA, una acción que generalmente tiene como consecuencia una sanción impositiva, por no mencionar una amenaza potencial a los ahorros de jubilación.

Di “sí” a menos

Dos tercios de los encuestados tomaron al menos 3 medidas para ahorrar dinero en su boda. El 37% compró artículos de oferta o con descuento; el 35% redujo la lista de invitados; el 35% eligió un menú menos caro; y el 34 hizo los souvenirs u otros artículos ellos mismos.

En un estudio de 2014 de 3,000 personas en Estados Unidos que habían estado casados por algún tiempo en su vida, dos profesores de economía de Emory University encontraron que las parejas que gastaron menos en su boda tenían una probabilidad menor de divorciarse. Era posible, dijo uno de los investigadores después al The Emory Wheel, el periódico estudiantil de la universidad, que aquellos que prefirieron las bodas opulentas fueran los que “tienden a no ser las mejores parejas”.

O quizás sea que para casarse con un presupuesto muy limitado hace falta comunicación, trabajo en equipo y la capacidad de hacer concesiones, todas habilidades útiles para un matrimonio sano.