5 ingredientes a los que debes prestar atención en los productos de belleza y cuidado personal
Muchos cosméticos y otros productos de cuidado personal contienen sustancias químicas potencialmente dañinas como los PFAS y contaminantes como el plomo. Aquí te explicamos cómo evitar algunas de las sustancias más preocupantes.
La industria cosmética estadounidense utiliza miles de sustancias químicas en los productos de belleza y cuidado personal que aplicamos a nuestro cuerpo a diario. Hasta hace pocos años, la supervisión federal de estos productos químicos era extremadamente limitada y no se había actualizado significativamente en más de 80 años.
Sin embargo, en 2022, la Ley de Modernización de la Regulación de Cosméticos (MoCRA) comenzó a exigir, por primera vez, que las empresas de cosméticos registraran sus instalaciones y enumeraran los ingredientes de sus productos ante la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). La ley también exige que las empresas certifiquen la seguridad de sus productos, establece un sistema para notificar los eventos adversos graves relacionados con los productos cosméticos y autoriza a la agencia a ordenar la retirada obligatoria de productos del mercado.
“Esos cambios fueron realmente importantes, pero la MoCRA no hizo nada para abordar la seguridad de los ingredientes, absolutamente nada”, afirma Janet Nudelman, directora sénior de programas y políticas de Breast Cancer Prevention Partners y directora de la Campaign for Safe Cosmetics de la organización. “Y ahí es donde radica la verdadera importancia para los consumidores”.
Legisladores, empresas y consumidores han intentado subsanar esta deficiencia. Algunos estados han comenzado a prohibir ciertos químicos en los productos de cuidado personal, y el año pasado los legisladores federales presentaron un conjunto de proyectos de ley centrados en la seguridad y la transparencia. Algunas compañías también han eliminado voluntariamente sustancias químicas preocupantes de sus productos. La atención prestada en los últimos años a la exposición desproporcionada a sustancias químicas tóxicas entre las mujeres de color también ha contribuido a que la justicia en el ámbito de la belleza se convierta en un aspecto fundamental de las regulaciones propuestas.
Muchos productos de cuidado personal contienen sustancias químicas como ftalatos y parabenos que pueden alterar nuestro sistema endocrino y aumentar el riesgo de cáncer y problemas reproductivos. Los investigadores también han relacionado la exposición a ingredientes como los PFAS y el formaldehído con un mayor riesgo de cáncer y otros problemas de salud graves.
Sin embargo, debido a sus nombres complejos y variados, estos ingredientes pueden no ser fácilmente reconocibles para los consumidores. Además, hasta la fecha, la FDA ha hecho poco para regularlos, restringiendo o prohibiendo solo nueve de las más de 10,000 sustancias químicas que las empresas añaden a los productos de cuidado personal. La Unión Europea, en cambio, ha prohibido más de 2,500.
“La falta de transparencia en esta industria es notable”, afirma Alexandra Grose, asesora principal de políticas del equipo de sostenibilidad de CR. “Los consumidores no deberían necesitar un doctorado ni conocimientos de química para poder ir a la tienda y comprar un producto que no les haga daño”.
Ante la ausencia de regulaciones de seguridad más amplias y estrictas, puedes tomar medidas concretas para protegerte de los ingredientes preocupantes presentes en muchos productos de cuidado personal. Incluso pequeños cambios en tu rutina pueden marcar una gran diferencia. ¿El primer paso? Lee atentamente las etiquetas de los ingredientes.
A continuación, puedes encontrar información sobre algunos de los químicos y contaminantes más preocupantes, y consejos para tomar mejores decisiones cuando vayas a comprar.
Ftalatos
Se encuentran en: Muchos productos de cuidado personal, especialmente aquellos con fragancia añadida, como champú, acondicionador, gel de ducha, loción, desodorante, perfume, maquillaje y esmalte de uñas.
Pueden aparecer etiquetados como: DEP, DBP, DEHP, DIDP, DINP, fragancia, perfume, aroma.
Consejo rápido: Elige productos etiquetados como “sin fragancia”.
Los ftalatos son un grupo de sustancias químicas que se utilizan para hacer que los plásticos sean más flexibles. También prolongan la duración de las fragancias y mejoran la textura de los cosméticos. Debido a su amplia gama de usos, a lo largo de las décadas, los ftalatos se han incorporado a muchos productos de consumo y, como consecuencia, a nuestro organismo. Si bien en los últimos años Estados Unidos ha restringido algunos usos de los ftalatos, como en juguetes infantiles y biberones, la industria cosmética, que está poco regulada, sigue utilizándolos ampliamente.
No siempre es fácil saber qué productos contienen ftalatos. Los productos de belleza y cuidado personal, a diferencia de muchos otros artículos de consumo, deben enumerar todos sus ingredientes en la etiqueta, pero existe una importante excepción: las fragancias. Dado que la FDA considera que las fórmulas de las fragancias son “secretos comerciales”, los fabricantes no están obligados a revelar los ingredientes de estas mezclas, que pueden incluir miles de sustancias químicas, entre ellas, con frecuencia, los ftalatos.
“Esto crea una situación de riesgo para los consumidores, ya que no tienen ni idea de la composición de la fragancia”, afirma Nudelman.
Los ftalatos son conocidos disruptores endocrinos, y su interferencia con la producción de hormonas se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas de salud graves, como cáncer de mama, disminución de la fertilidad, parto prematuro, problemas cardiovasculares y asma.
Un estudio de 2025 publicado en el International Journal of Hygiene and Environmental Health reveló que las mujeres embarazadas y los niños son especialmente vulnerables. Además, las mujeres de color están expuestas de forma desproporcionada. Un estudio de 2018 encontró altos niveles de ingredientes disruptores endocrinos, incluyendo ftalato de dietilo (DEP) y otros compuestos químicos presentes en fragancias, en productos para el cabello de uso común entre las mujeres de raza negra, por ejemplo.
Si hay algo positivo, es que los ftalatos se eliminan rápidamente del organismo, por lo que reducir la exposición puede tener un impacto significativo y rápido. “Algunos de estos químicos tienen una vida media muy corta... y al cambiar ciertos hábitos diarios, se pueden observar cambios en los niveles al día siguiente”, dice la doctora Jasmine McDonald, PhD y profesora asociada de epidemiología en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.
De hecho, un estudio de septiembre de 2025, parte de un proyecto con sede en California llamado Taking Stock que investiga el impacto de los productos de belleza en mujeres negras y latinas, reveló que un grupo de mujeres negras que evitaron los productos perfumados durante una semana presentaban niveles de un ftalato específico en la orina inferiores a la mitad en comparación con las que no evitaron los productos con fragancia durante el mismo período.
“No se suele encontrar el ftalato en la lista de ingredientes”, afirma Robin Dodson, doctora en ciencias y científica especializada en exposición a sustancias químicas del Silent Spring Institute y coautora del estudio. “He revisado miles de listas de ingredientes y solo lo he visto [mencionado] en uno o dos productos. Sin embargo, una forma de evitar los ftalatos es elegir productos sin fragancia”.
Parabenos
Se encuentran en: Productos con alto contenido de agua, como champú, acondicionador, cremas hidratantes, gel de afeitar y pasta de dientes.
Pueden aparecer etiquetados como: Metilparabeno, propilparabeno, butilparabeno, etilparabeno, isobutilparabeno, isopropilparabeno u otros ingredientes que terminan en “-parabeno”.
Consejo rápido: Evita los productos con ingredientes que terminan en “-parabeno”.
Al igual que los ftalatos, los parabenos se han añadido a productos de consumo (alimentos, medicamentos y artículos de belleza y cuidado personal) durante décadas. Su función es actuar como conservantes para prevenir el crecimiento de moho y bacterias y, en general, prolongar la vida útil del producto. Los parabenos están omnipresentes: En diversos estudios, se han encontrado rastros de estos químicos en la orina de casi todos los participantes.
Al igual que los ftalatos, la principal preocupación con los parabenos es que actúan como disruptores endocrinos. Más concretamente, los parabenos afectan el equilibrio hormonal al imitar débilmente el estrógeno, lo que puede dañar el sistema reproductivo.
Una vez más, las mujeres de color son especialmente vulnerables a estos efectos. Los parabenos se añaden habitualmente a productos para el cabello, como aceites y alisadores químicos, que se comercializan específicamente para mujeres de raza negra. En un estudio reciente, los investigadores encontraron concentraciones más altas de sustancias químicas disruptoras endocrinas, incluidos los parabenos, en mujeres negras que utilizaban estos productos.
Sin embargo, a diferencia de los ftalatos, los parabenos suelen figurar en la lista de ingredientes de las etiquetas de los productos, lo que facilita que los consumidores los eviten. Los expertos han demostrado que, al disminuir los niveles de exposición, también disminuyen los niveles en el organismo.
Leer las etiquetas de los ingredientes de los productos es una forma eficaz de reducir la exposición a los parabenos, según un estudio de 2020 dirigido por Dodson. “Para mí, es una solución sencilla”, afirma.
“Los consumidores no deberían necesitar un doctorado ni conocimientos de química para poder ir a la tienda y comprar un producto que no les haga daño”
Conservantes que liberan formaldehído
Se encuentran en: Champú, acondicionador, crema hidratante, maquillaje, productos para alisar el cabello, gel para el cabello, esmalte y pegamento para uñas y pestañas.
Pueden aparecer etiquetados como: DMDM hidantoína, diazolidinil urea, imidazolidinil urea, metenamina, cuaternio-15, formaldehído.
Consejo rápido: Busca etiquetas que indiquen “sin formaldehído”, especialmente en lociones corporales, o elige conservantes más seguros como el ácido cítrico, el ácido sórbico o el sorbato de potasio.
El formaldehído es quizás más conocido por ser el ingrediente principal del líquido para embalsamar, aunque también se encuentra en pequeñas cantidades como subproducto natural en muchas frutas y verduras. Este conservante no suele añadirse directamente a los productos de cuidado personal —aunque podría hacerse—, pero sí se utilizan habitualmente otros conservantes que liberan pequeñas cantidades de formaldehído con el tiempo para prolongar su vida útil.
“Se añaden con la intención de que el formaldehído esté presente en el producto”, explica Dodson. Pero dado que estos conservantes tienen nombres confusos como “DMDM hidantoína” y “metenamina”, a los consumidores que intentan evitar el formaldehído les resulta difícil conseguirlo.
Investigadores del Silent Spring Institute han identificado al menos 30 sustancias químicas que pueden liberar formaldehído. Independientemente de su nombre y concentración, el formaldehído —que tanto la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) como el Programa Nacional de Toxicología han clasificado como carcinógeno humano— sigue siendo tóxico. “El formaldehído es formaldehído”, afirma Dodson. La exposición a esta sustancia química también puede causar irritación cutánea.
En mayo del año pasado, Dodson y su equipo publicaron un estudio, también parte del proyecto de investigación Taking Stock, que demostraba que una amplia gama de productos de cuidado personal contienen liberadores de formaldehído.
De las 64 mujeres afroamericanas y latinas que participaron, más de la mitad informaron haber utilizado al menos uno de estos productos, a menudo a diario o varias veces al día.
Al igual que otras sustancias químicas tóxicas, el formaldehído y los conservantes que liberan formaldehído se encuentran comúnmente en productos comercializados para mujeres de raza negra, como los alisadores de cabello. En 2019, un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) reveló que las mujeres, tanto negras como blancas, con antecedentes familiares de cáncer de mama que utilizaban alisadores de cabello (que a menudo contienen formaldehído o conservantes que lo liberan) tenían un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama que las mujeres que no los utilizaban. Además, un estudio de 2023 relacionó el uso prolongado de alisadores de cabello con un mayor riesgo de cáncer de útero en mujeres de raza negra posmenopáusicas.
La FDA propuso en 2023 la prohibición del formaldehído y los conservantes que liberan formaldehído en los alisadores de cabello, pero aún no la ha implementado. En la Unión Europea, el formaldehído está prohibido en todos los productos de cuidado personal, y cualquier producto que utilice conservantes que liberen formaldehído debe llevar una etiqueta de advertencia (si la concentración supera las 10 partes por millón, o ppm).
PFAS
Se encuentran en: Productos que prometen ser resistentes al agua, a las manchas o de larga duración, como maquillaje (máscara de pestañas, base, labial) y productos para el cabello (lacas y sérums).
Pueden estar etiquetados como: PTFE (politetrafluoroetileno o teflón), o con ingredientes que contengan la palabra “fluoro” en su nombre.
Consejo rápido: Evita los productos que prometen ser resistentes al agua o de larga duración.
Muchos productos de consumo cotidianos contienen PFAS, una clase de sustancias químicas que se utilizan para hacer que los objetos sean impermeables, antiadherentes o resistentes a las manchas. Las pruebas realizadas por Consumer Reports y otras investigaciones han detectado PFAS en utensilios de cocina, envases de alimentos, agua potable, leche, ropa, hilo dental y muchos otros productos. Estas sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas —miles de ellas— se conocen a menudo como “sustancias químicas permanentes” porque son prácticamente imposibles de destruir y permanecen en nuestro organismo y en el medio ambiente.
Los investigadores han relacionado la exposición a ciertas sustancias químicas PFAS, incluso en bajas concentraciones, con diversos problemas de salud, entre ellos un mayor riesgo de enfermedad tiroidea, cáncer testicular, daño hepático, hipertensión gestacional, inmunotoxicidad (incluso en niños) y bajo peso al nacer.
Un informe de la FDA de diciembre de 2025, realizado como parte de un requisito de la MoCRA, encontró 51 PFAS diferentes añadidos intencionadamente a 1,744 productos cosméticos (PDF). Estos ingredientes se encontraron con mayor frecuencia en sombras de ojos y otros productos de maquillaje, y la agencia informó haber encontrado PTFE en más del 28% de los productos. Un estudio de 2021 de la Universidad de Notre Dame también encontró evidencia de PFAS en cosméticos, con niveles especialmente altos en bases de maquillaje, máscaras de pestañas y productos para labios.
Según un informe de mercado de Mintel, las mujeres asiático-estadounidenses, dos tercios de las cuales siguen rutinas de belleza de seis o más pasos, podrían ser más susceptibles a la exposición a los PFAS. Un estudio de 2023 encontró que las personas de origen asiático-estadounidense tienen una mayor exposición acumulada a estos químicos persistentes.
“Es probable que los PFAS no figuren en la lista de ingredientes”, explica Dodson. “Intentar evitar los productos etiquetados como ‘resistentes al agua’ o ‘de larga duración’ puede ayudar a evitar los PFAS”.
Colorantes derivados del alquitrán de hulla
Se encuentran en: Tintes permanentes para el cabello, cosméticos de color (como labiales y sombras de ojos), esmaltes de uñas.
Pueden estar etiquetados como: P-fenilendiamina (PPD), CI (Índice de Color) seguido de un número de cinco dígitos, FD&C o D&C seguido del nombre del color, tintes con la palabra “lake” en su nombre.
Consejo rápido: Elige productos “libres de PPD”".
Los colorantes de alquitrán de hulla, también llamados colorantes derivados del petróleo, existen desde mediados de los años 1800, cuando un químico británico creó accidentalmente el primer colorante sintético a partir del líquido espeso de color marrón oscuro que se obtiene de la combustión del carbón. Para 1900, los colorantes sintéticos ya se añadían a muchos alimentos, medicamentos y cosméticos. Actualmente, los colorantes de alquitrán de hulla se derivan principalmente del petróleo, pero han conservado su nombre original.
Hoy en día, los colorantes sintéticos siguen proporcionando sus vibrantes tonalidades a cosméticos como lápices labiales, sombras de ojos y esmaltes de uñas. A diferencia de otros ingredientes en los productos de cuidado personal, la FDA debe aprobar el uso de estos aditivos colorantes. Sin embargo, incluso con la aprobación de la agencia, pueden presentar riesgos para la salud. Por ejemplo, muchos de estos colorantes están compuestos por docenas de sustancias químicas, incluidos subproductos del petróleo como el benceno, según la Fundación ToxicFree. Se sabe que el benceno causa cáncer en los seres humanos.
Existe una excepción importante en lo que respecta a la regulación federal de los colorantes: los tintes para el cabello a base de alquitrán de hulla, que no requieren la aprobación de la FDA siempre y cuando el producto incluya una advertencia especial y las instrucciones para una prueba preliminar en la piel. Según la Campaign for Safe Cosmetics, la p-fenilendiamina (PPD) es un colorante derivado del alquitrán de hulla que se encuentra en muchos tintes permanentes para el cabello y que ayuda a que el cabello retenga el color. Cuanto más oscuro sea el tinte, mayor suele ser la concentración de PPD en el producto.
La exposición a la PPD, una sustancia química que también se utiliza en la fabricación de caucho y Kevlar, así como en el proceso de revelado fotográfico, puede representar diversos riesgos para la salud de los consumidores. Las investigaciones demuestran que la PPD puede causar dermatitis alérgica de contacto y, según un pequeño estudio de 2020, también puede dañar la barrera cutánea.
Si bien algunos estudios han relacionado este compuesto químico con daños en el ADN y cáncer en ratones, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer no clasificó los tintes para el cabello como carcinógenos para los humanos durante una revisión realizada en 2010: simplemente no había suficiente evidencia para llegar a esa conclusión en ese momento, y la IARC no ha vuelto a revisar estas sustancias químicas desde entonces. Más recientemente, el mismo estudio de 2019 que encontró un mayor riesgo de cáncer de mama entre las mujeres que usaban alisadores de cabello también halló un mayor riesgo de cáncer de mama en mujeres que usaban tintes permanentes (que pueden contener concentraciones más altas de PPD) en comparación con aquellas que usaban tintes temporales o semipermanentes.
¿Qué ocurre con los contaminantes como el plomo y el benceno?
Lamentablemente, los ingredientes añadidos intencionadamente no son lo único que los consumidores deben tener en cuenta. Algunos productos de cuidado personal pueden estar contaminados con sustancias nocivas como plomo, benceno, mercurio y amianto. Y a diferencia de los ingredientes permitidos por la FDA, como los parabenos, estas sustancias no aparecen en la etiqueta. Esto se debe a que a menudo son resultado de la contaminación en algún punto de la cadena de suministro.
Una investigación de Consumer Reports de febrero de 2025 sobre extensiones de cabello sintético reveló que todos los productos analizados contenían carcinógenos y que tres de ellos contenían benceno. Todos, excepto uno, también contenían altos niveles de plomo, una potente neurotoxina. Además, un estudio reciente de 56 delineadores de ojos tipo kohl reveló que más de la mitad contenían niveles preocupantes de plomo.
La FDA ha alertado sobre los niveles peligrosamente altos de mercurio que encontró en cremas blanqueadoras y antiedad que analizó hace unos años. La agencia permite que los cosméticos contengan cantidades mínimas de este metal pesado tóxico: menos de 1 ppm, y hasta 65 ppm para productos para el contorno de ojos. Sin embargo, el contenido de mercurio de varias de las cremas analizadas superaba las 10,000 ppm.
Más recientemente, en octubre de 2025, la fiscal general de Nueva York ordenó a tres empresas que dejaran de vender cremas blanqueadoras para la piel después de que su investigación revelara que algunos productos contenían concentraciones de mercurio de hasta 30,000 ppm. La ley estatal de 2022 que prohíbe la venta de productos de cuidado personal que contienen mercurio, excepto en las cantidades mínimas permitidas por la FDA, le permite tomar medidas incluso en ausencia de una intervención federal.
Por otro lado, el plomo puede contaminar potencialmente los labiales y otros cosméticos de color. Después de que un estudio de 2007 de la Campaign for Safe Cosmetics encontrara niveles detectables de plomo en más de una docena de labiales de marcas reconocidas, la FDA realizó sus propias pruebas y encontró un promedio de más de 1 ppm de plomo en 20 de esas mismas marcas populares. (La agencia ha determinado que hasta 10 ppm de plomo en estos productos no representan un riesgo para la salud).
El talco, un ingrediente que se usa con frecuencia en polvos, rubores y sombras de ojos, se encuentra en la tierra cerca del amianto, un carcinógeno conocido, lo que crea la posibilidad de contaminación. La FDA ha realizado sus propias pruebas de talco a lo largo de los años, pero a finales de 2025, la agencia retiró una propuesta de ley que habría exigido a los fabricantes de productos con talco realizar pruebas para detectar rastros de amianto.
Si bien es imposible saber con certeza qué productos contienen contaminantes indeseados sin analizarlos físicamente, puede estar mejor protegido siguiendo algunas pautas importantes. Para tu seguridad, mantente al día con los resultados de las pruebas de productos de Consumer Reports, minimiza tu exposición a los productos más susceptibles a la contaminación y presta atención a las alertas o retiros de productos emitidos por los gobiernos estatales o federales y por las propias empresas de cosméticos.
Finalmente, presta atención a dónde compras tus productos: lo más seguro es comprar directamente a las marcas o a minoristas de confianza y con buena reputación. Desconfía de los vendedores y plataformas de terceros que no sean conocidos, ya que es más probable que ofrezcan productos falsificados o contaminados. El grupo industrial Personal Care Products Council (PCPC) recomienda a los consumidores visitar su sitio web Buy No Lie para obtener consejos sobre cómo minimizar el riesgo de comprar productos falsificados y para informar a la FDA sobre cualquier reacción adversa a los productos.
“Ninguna ley impulsó la industria de los cosméticos seguros. Fue la demanda de los propios consumidores que querían productos seguros lo que la impulsó”.
Cómo evitar ingredientes preocupantes
Compra con cuidado. Optar por productos etiquetados como libres de los ingredientes potencialmente dañinos mencionados anteriormente es un buen punto de partida. Grandes minoristas como Target y Sephora también cuentan con sistemas de etiquetado de productos “limpios” que ayudan a los consumidores a encontrar productos de cuidado personal formulados sin muchos de los ingredientes más preocupantes. Además, algunas tiendas, como Whole Foods, se han comprometido a vender solo productos que no contienen más de 240 ingredientes de belleza y cuidado corporal, incluidos ftalatos y parabenos.
Usa una aplicación. Si quieres investigar más a fondo sobre productos específicos, no tienes que hacerlo solo por tu cuenta, existen aplicaciones que pueden ayudarte. De hecho, hay muchas. La aplicación Clearya y su extensión para navegador web, por ejemplo, escanean fotos de etiquetas de productos, identifican ingredientes dañinos y recomiendan alternativas más seguras. Otras herramientas y bases de datos digitales confiables incluyen Detox Me del Silent Spring Institute (disponible en inglés y español), Skin Deep del Environmental Working Group, el sitio web de la Campaign for Safe Cosmetics, SkinSafe (creada en colaboración con la Clínica Mayo y cuyos datos CR utiliza actualmente bajo licencia) y la popular aplicación de escaneo de etiquetas Yuka (con la que CR colabora actualmente en un proyecto de alimentos).
Busca las certificaciones. Las empresas de cosméticos pueden obtener certificaciones de terceros para verificar algunas de las afirmaciones de sus etiquetas. Estos sellos, a su vez, ayudan a los consumidores a identificar productos más seguros. La etiqueta EWG Verified del Environmental Working Group, por ejemplo, certifica que los productos están libres de sustancias químicas nocivas y que las empresas son totalmente transparentes con respecto a sus ingredientes, incluida la fragancia. Made Safe es otro programa de certificación que se centra en la salud humana y el medio ambiente. (Consumer Reports ha colaborado con Made Safe en varias evaluaciones de productos de cuidado personal, como champús, lociones y toallitas para bebés, lociones corporales y geles de ducha). La norma NSF/ANSI 305 certifica las afirmaciones sobre el contenido orgánico en productos de cuidado personal. La certificación NSF 527 se otorga después de que las pruebas verifican la fórmula y las afirmaciones de la etiqueta del producto y garantizan que está libre de contaminantes.
Elimina gradualmente los productos más tóxicos que usas. Reemplazar los productos de cuidado personal puede ser abrumador y costoso. Está bien empezar poco a poco, cambiando un producto a la vez. Comienza con un producto de uso frecuente que contenga los químicos más preocupantes e intenta elegir productos con menos ingredientes. Realizarás pruebas y errores: es posible que el reemplazo perfecto para tu rímel o champú no sea el primero que pruebes. “No creaste tu rutina de la noche a la mañana. La conseguiste a partir de experiencias culturales, de lo que podías permitirte y de lo que te hacía sentir bella”, dice McDonald, epidemióloga de Columbia. “Nadie te pide que elimines todas esas rutinas. Pero lo que sí te pedimos es que des un pequeño paso”.
Apoya a las marcas que ofrecen productos seguros. El impacto de tus compras de productos de cuidado personal va más allá de tu bienestar individual porque tus decisiones tienen el poder de transformar el mercado. A medida que las empresas han logrado reemplazar los ingredientes tóxicos por alternativas más seguras, se ha abierto la puerta para que otras empresas sigan su ejemplo, creando una creciente industria de cosméticos seguros que se espera que alcance un valor de más de 21 mil millones de dólares para finales de la década. “Ninguna ley impulsó la industria de los cosméticos seguros. Fue la demanda de los propios consumidores que querían productos seguros lo que la impulsó”, dice Nudelman, de Campaign for Safe Cosmetics. “A esto le llamamos votar con el bolsillo”.
Cambiemos la narrativa. En Estados Unidos, una concepción de la belleza que idealiza el cabello liso o la piel clara puede contribuir a una mayor exposición a riesgos para las personas de color. “A menudo vemos que las mujeres de raza negra están expuestas a sustancias químicas más dañinas, a edades más tempranas y durante períodos más prolongados, porque buscan alcanzar esa visión eurocéntrica de la belleza que es socialmente aceptada”, afirma McDonald. “La belleza es diversa... pero, al fin y al cabo, si enciendes la televisión y solo ves personas que no se parecen a ti, o si vas al trabajo y nadie tiene tu tipo de cabello o alguien te hace un comentario, lo más fácil es adaptarse, y eso significa que te estás poniendo en peligro”.
Hacia una mejor protección del consumidor
Ante la ausencia de leyes federales sólidas que regulen la industria cosmética, muchos estados han comenzado a tomar medidas para proteger a los consumidores. California ha sido pionera, aprobando varias leyes en los últimos años con el objetivo de aumentar la transparencia en la composición de los productos. Las leyes de California también han prohibido decenas de sustancias químicas en los productos cosméticos que se venden en el estado, incluyendo PFAS, mercurio y ciertos ftalatos y parabenos.
Otros estados, como Vermont, Maryland y Oregón, han aprobado sus propias leyes que prohíben las sustancias químicas más tóxicas en los productos de cuidado personal, y Nueva York ha intentado hacer lo mismo con su Ley de Justicia en la Industria de la Belleza (Beauty Justice Act), que fue aprobada por el Senado estatal el año pasado, pero no logró la aprobación de la Asamblea. Los defensores del proyecto de ley (incluidos los de Consumer Reports) planean impulsarlo nuevamente antes de que finalice la actual sesión legislativa en junio de 2026.
“Aunque no es lo ideal, ya que crea un mosaico de regulaciones entre los estados, esperamos que el proyecto de ley de Nueva York, al ser el más estricto hasta el momento, sirva de modelo para otros estados”, afirma Alexandra Grose de CR.
Dodson cree que la amplia prohibición del estado de Washington sobre el formaldehído y 25 sustancias químicas que lo liberan en los cosméticos, aprobada en agosto pasado y que entrará en vigor en 2027, también podría servir de modelo para otros estados. Esta prohibición se basa en la Ley de Cosméticos Libres de Tóxicos del estado, vigente desde enero de 2025, que restringe el uso de formaldehído y otras sustancias químicas tóxicas añadidas intencionadamente en los cosméticos.
“Si suficientes estados, especialmente aquellos con economías más grandes, avanzan en este tema, esto podría beneficiar realmente a los consumidores”, afirma Dodson. “A nivel federal, no estoy segura de que sea ahí donde se estén produciendo los avances”.
Un portavoz del Consejo de Productos para el Cuidado Personal, un grupo de la industria, declaró a CR que considera que las diferentes leyes estatales pueden generar confusión entre los consumidores y plantear dificultades de cumplimiento para los fabricantes. “La seguridad y la transparencia son prioridades globales, y estas políticas no deberían variar según la ubicación”.
En julio pasado, legisladores federales, con el apoyo de organizaciones como CR, presentaron el Safer Beauty Bill Package (Paquete de Leyes para una Belleza Más Segura). Estos cuatro proyectos de ley prohibirían los químicos más tóxicos en los productos de cuidado personal en todo el país, aumentarían la transparencia y protegerían a las comunidades de color y a los trabajadores vulnerables de una exposición desproporcionada. Más de 150 organizaciones y empresas de cosméticos han respaldado el paquete, y los cuatro proyectos de ley están pendientes de aprobación en el comité del Congreso, aunque no se espera que se aprueben en un futuro cercano. (El PCPC calificó los proyectos de ley como “bienintencionados” pero “prematuros”).
“Hay cosas que los consumidores pueden hacer, pero no pueden hacerlo todo solos”, dice Dodson. “Y este es un ejemplo perfecto de cómo las regulaciones sobre estos productos químicos —para que no tengamos que recordarlos cuando vamos a la tienda— pueden ser sumamente efectivas”.