sal

Si bien los diversos tipos de sal, como la sal de mesa, sal Kosher y la sal de mar, pueden dar diferentes sabores a los alimentos, son muy similares desde el punto de vista de la salud, dice Amy Keating, nutricionista de Consumer Reports.

La sal de mar proviene del agua oceánica evaporada y retiene algunos restos de minerales, como el magnesio, pero no en cantidades lo suficientemente altas como para tener beneficios nutricionales. La sal de mesa a menudo tiene yodo agregado, un mineral importante para prevenir problemas de tiroides; sin embargo, el yodo también se encuentra naturalmente en productos lácteos, huevos, mariscos y granos.

En cuanto a los niveles de sodio, “la mayoría de los tipos de sal, técnicamente cloruro de sodio, son aproximadamente 40% de sodio en peso”, dice Keating. (El cloro constituye la mayor parte del resto). La razón principal por la que las etiquetas nutricionales de los paquetes de sal muestran cantidades variables de sodio es porque el tamaño de la porción de la sal se indica como un volumen (generalmente 1/4 de cucharadita).

La sal Kosher y la sal de mar con frecuencia tienen cristales más grandes o gruesos que los de la sal de mesa; menos de estos caben en una cucharada, por lo que el contenido de sodio parece menor. Por ejemplo, la sal de mesa Morton tienen 590 mg por 1/4 de cucharadita, la sal de mar gruesa tiene 580 mg y la sal Kosher gruesa tiene 480 mg.

Aun así, en las recetas, si reemplazas la sal de mesa (cucharadita por cucharadita) con sal de mar gruesa o sal Kosher, puede ayudarte a reducir tu consumo de sodio, y es probable que tu paladar no note la diferencia. Los cristales más grandes también pueden proporcionar un fuerte sabor salado cuando se rocían sobre los alimentos, por lo que puedes usar menos.

Si te preocupan los riesgos para la salud por consumir demasiada sal, averigua cómo elegir mejor los alimentos envasados.

Nota del editor: Este artículo también apareció en la edición de agosto de 2020 de la revista Consumer Reports.