Cuándo debes hacerte una mamografía
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Octubre es el Mes de la Concientización sobre el Cáncer de Mama, que siempre trae una serie de recordatorios a las mujeres para que se mantengan al día con sus mamografías: Radiografías que ayudan a detectar lesiones en la mama que pueden indicar cáncer. Estos recordatorios pueden parecer particularmente urgentes, después de un año en el que, de acuerdo con la investigación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, muchas personas parecen haber retrasado sus exámenes de rutina debido a la pandemia de COVID-19.

Pero no es tan sencillo determinar quién necesita realmente una mamografía. Los expertos en cáncer no se ponen de acuerdo sobre cuándo deben las mujeres comenzar a realizarse esta prueba de detección del cáncer de mama o con qué frecuencia.

Por ejemplo, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF), un panel independiente de expertos en medicina que evalúa los servicios médicos preventivos, dice que las mujeres que tienen un riesgo promedio de desarrollar cáncer de mama deberían empezar a hacerse pruebas de detección desde los 50 años.

Pero la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) recomienda empezar a los 45 años y el Colegio Americano de Radiología (ACR) aconseja empezar a los 40 años.

Y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) dice que las mujeres deberían empezar a hacerse las pruebas de detección a más tardar a los 50 años, pero con la opción de empezar antes.

¿Por qué los diferentes consejos? En parte, se debe a que estos grupos de expertos pueden evaluar los estudios científicos sobre las mamografías de manera diferente, ya que algunos dan más importancia a los beneficios de la mamografía y otros enfatizan las posibles desventajas de las pruebas de detección, según el Colegio Americano de Médicos (ACP).

También pueden tener diferencias en los tipos de estudios en los que se basan o en la forma de abordar los problemas de los costos al recomendar una prueba de detección.

El resultado: “Tanto los pacientes como los médicos se sienten frustrados y a veces confundidos”, dice la doctora Joann Elmore, profesora de medicina en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA, y directora del Programa Nacional de Becarios Clínicos de la UCLA.

Además, como todas las pruebas de detección, las mamografías por sí solas tienen sus ventajas y desventajas.

Aquí está lo que debes saber sobre la mamografía, lo que las diversas recomendaciones pueden significar para ti y cómo trabajar con tu médico para tomar la mejor decisión para ti. 

Ventajas y desventajas de las pruebas

Las tasas de mortalidad por cáncer de mama han disminuido durante varias décadas y la evidencia sugiere que la introducción de programas de pruebas de detección del cáncer de mama es parcialmente responsable, junto con el desarrollo de tratamientos más efectivos. 

Por ejemplo, un estudio de 2018 sobre pacientes suecas con cáncer, publicado en la revista Cancer, descubrió que las mujeres que participaron en un programa de pruebas de detección tuvieron menos probabilidades de morir de cáncer de mama que las mujeres que no se hicieron las pruebas. Sin embargo, las mujeres que eligen hacerse las pruebas de detección pueden ser más saludables en general que las que optan por no hacerlo, dice el doctor Barry S. Kramer, consultor de la División de Control del Cáncer y Ciencias de la Población del Instituto Nacional del Cáncer, y ex director de la División de Prevención del Cáncer del NCI.

Y algunos expertos creen que hay otro factor más importante en la disminución de las muertes con cáncer de mama. “En la era anterior a la quimioterapia, la mayor parte de la reducción de la mortalidad [por cáncer de mama] se atribuyó a las pruebas de detección”, dice Kramer. En la actualidad, el principal motor son las mejoras en los tratamientos contra el cáncer, afirma.

Y la probabilidad de que la detección ayude a prevenir una muerte por cáncer de mama es definitivamente baja, según el USPSTF. Las estimaciones varían, pero el análisis del grupo de trabajo de los ensayos aleatorios controlados encontró que la detección regular de 10,000 mujeres de 60 a 69 años durante una década dio como resultado que 21 mujeres menos murieran de cáncer de mama.

Además, muchas investigaciones han revelado que la detección del cáncer de mama puede conllevar daños y beneficios. Uno de ellos es la posibilidad de tener falsos positivos o hallazgos que sugieran cáncer pero que resulten ser benignos. (Las mamografías también pueden arrojar falsos negativos, pero con menos frecuencia, como un cáncer no detectado).

Según el USPSTF, entre 10,000 mujeres de 60 a 69 años, 808 recibirán un resultado falso positivo después de una prueba de detección. 

Un falso positivo puede causar ansiedad y pruebas de seguimiento innecesarias, incluso biopsias, que son incómodas y conllevan un pequeño riesgo de infección.

Otro posible daño es sobre el diagnóstico, el hallazgo de un cáncer que nunca llegará a ser potencialmente mortal. 

Los científicos no están seguros de lo común que es esto, porque no hay manera de saber cuál cáncer es potencialmente mortal y cuál nunca progresará.

El USPSTF estima que al menos 1 de cada 8 tumores detectados por la mamografía nunca habrían sido letales, y que por cada mujer cuya vida se salva con la mamografía, dos o tres serán recibirán tratamiento sin motivo. Y los tratamientos para el cáncer de mama, como la quimioterapia, pueden tener efectos secundarios fuertes y duraderos.

Ciertas personas podrían estar en mayor riesgo de sufrir algunos daños por la prueba de detección que otras. Por ejemplo, si te han dicho que tienes senos densos, tienes más probabilidades que otras mujeres de sufrir un falso negativo, un falso positivo o una biopsia de seno innecesaria, según el USPSTF. Hacerse las pruebas de detección a edades más tempranas, como a los 40, también aumenta las probabilidades de recibir un falso positivo.

Lo que debes hablar con tu médico

Entonces, ¿qué debes hacer? En vista de la complejidad de este asunto, las mujeres y sus médicos deben utilizar un proceso llamado toma de decisiones compartida, dice la doctora Ana María López, ex presidenta del ACP.

Esto significa considerar los daños y los beneficios de la mamografía, así como tus propias preferencias, y tener una discusión exhaustiva de tus antecedentes personales de salud, así como tu historial médico familiar.

Los dos últimos ayudan a tu médico a darse una idea de tu riesgo general de cáncer de mama. Esto es esencial, ya que las distintas recomendaciones de los expertos son solo para mujeres con un riesgo promedio o ligeramente elevado.

(Entre los factores que aumentan ligeramente el riesgo de padecer cáncer de mama se encuentran el uso de terapia de reemplazo hormonal, períodos menstruales que comenzaron antes de los 12 años o continuaron después de los 55, antecedentes de afecciones no cancerosas como mamas densas, obesidad, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol).

Si tienes un riesgo alto, (los factores que pueden colocarte en esa categoría pueden incluir antecedentes personales o familiares importantes de cáncer de mama, portar una mutación genética BRCA1 o BRCA2, y antecedentes de múltiples radiografías de tórax o tratamientos de radiación en el tórax), deberás seguir un plan de pruebas de detección diferente al de otras mujeres. Tu médico puede ayudarte a desarrollarlo.

La Sociedad Americana del Cáncer (ACS), por ejemplo, ofrece directrices para las mujeres cuyo riesgo de cáncer de mama a lo largo de su vida se calcula en alrededor del 20% o más. (El riesgo promedio a lo largo de la vida es de un 13%, según el Instituto Nacional del Cáncer). Estas directrices incluyen someterte a una resonancia magnética de senos y una mamografía anualmente a partir de los 30 años. Incluso puedes ser elegible para ensayos clínicos de nuevos tipos de pruebas de detección, dice López.

Para las mujeres con un riesgo promedio o ligeramente elevado de cáncer de mama, el ACP publicó una guía en 2019 que sintetiza las diferentes series de recomendaciones en unos sencillos consejos. Para crear las directrices, la organización evaluó y calificó cada serie de consejos, utilizando criterios tales como el rigor de la ciencia que se utilizó en su desarrollo, la claridad y la falta de conflictos de intereses entre sus autores.

Puedes usar la guía del ACP cuando hables con tu médico y para ayudarte a responder las cuatro preguntas clave que aparecen a continuación.

1. ¿Cuándo debes empezar a realizarte la prueba de detección?

Qué dice la guía de ACP: Las mujeres de entre 40 y 49 años deben tener la opción de hacerse una prueba de detección de cáncer de mama, y los médicos deberían hablar sobre los daños y beneficios del examen durante estos años. Los proveedores de atención médica deben ofrecer pruebas de detección a las mujeres a partir de los 50 años.

Qué otros aspectos debes considerar: La edad es el factor de riesgo más importante del cáncer de mama para la mayoría de las mujeres, y los mayores beneficios de la prueba se observan en mujeres de 60 años, según el USPSTF. El grupo de trabajo y el ACP afirman que el riesgo creciente de cáncer de mama probablemente supera los riesgos de esa prueba a partir de los 50 años.

Aun así, el consejo aquí varía. La ACS recomienda comenzar la prueba de detección a los 45 años, mientras que la ACR dice que hay que empezar a los 40. "Ciertamente creemos que los beneficios de la prueba de detección superan con creces cualquiera de los posibles daños", dice la doctora Geraldine McGinty, presidenta de la junta de rectores de la ACR.

No olvides que cuanto antes comiences la detección, es más probable que tengas una falsa alarma.

2. ¿Con qué frecuencia debes hacerte una mamografía?

Qué dice la guía de ACP: La prueba de detección debe ofrecerse cada dos años, desde los 50 hasta los 74 años.

Qué otros aspectos debes considerar: Las guías del ACP y del USPSTF están alineadas, mientras que la ACS establece que la prueba debe realizarse anualmente a partir de los 45 años, y cada dos años a partir de los 55 años. La ACR recomienda la prueba de detección cada año.

El ACOG dice que cuando te sometas a una prueba de detección cada año o cada dos años debe ser una cuestión de preferencia, con base en la toma de decisiones compartida con tu médico. No olvides que, cuanto más frecuente sea el examen, más probabilidades tendrás de experimentar daños relacionados, como el sobre diagnóstico.

3. ¿Cuándo debes dejar de hacértelas?

Qué dice la guía de ACP: No hay necesidad de examinar a las mujeres de 75 años en adelante, o a las que tienen una esperanza de vida de 10 años o menos.

Qué otros aspectos debes considerar: La última vez que el USPSTF abordó esta pregunta, en 2016, concluyó que no se contaba con suficientes pruebas para hacer una recomendación definitiva sobre la prueba de detección del cáncer de mama para personas de 75 años en adelante. (El USPSTF está trabajando actualmente para actualizar sus recomendaciones de detección del cáncer de mama). El ACOG dice que las mujeres de 75 años o más deben hablar con su médico acerca de si las pruebas representan un beneficio para ellas, mientras que la ACS dice que cualquiera que espere vivir 10 años más debe continuar con las pruebas de detección.

4. ¿Qué sucede con los exámenes de senos?

Qué dice la guía de ACP: No es necesario que los médicos realicen exámenes clínicos rutinarios de los senos. 

Qué otros aspectos debes considerar: Hay poca evidencia de que, si un médico hace un chequeo médico de tus senos, el riesgo de morir de cáncer de mama disminuya. Los principales grupos generalmente no recomiendan esta prueba, aunque el ACOG dice que se puede ofrecer como una opción cada uno a tres años para mujeres de 25 a 29 años, y anualmente para mujeres de 40 años o más. 

Y no es necesario examinar regularmente los propios senos, pero es una buena idea que conozcas cómo debería sentirse tu cuerpo normalmente. "Sigo pensando que es importante que las mujeres tengan una idea general del contorno normal de sus propios senos", dice Elmore. "Porque una gran proporción de los casos de cáncer de mama siguen siendo detectados por las propias mujeres, no por las pruebas de detección".

Nota del editor: Este artículo se ha actualizado para reflejar las últimas recomendaciones sobre las pruebas de detección del cáncer de mama.