Durante cientos de años, la cúrcuma se ha utilizado no solo como un potenciador de un  sabor terroso, sino también como un remedio. Las personas han recurrido a la especia, y a los suplementos hechos de uno de sus componentes activos, la curcumina, para tratar una amplia variedad de males, especialmente el dolor causado por la inflamación que viene con la osteoartritis y la artritis reumatoide.

En una encuesta nacional representativa de Consumer Reports de 2019 de 2,006 adultos estadounidenses, el 46% de las personas que tomaron suplementos de cúrcuma dijo que lo hicieron para tratar problemas crónicos de salud. Pero la evidencia sobre si pueden ayudar aún se está debatiendo, según los Institutos Nacionales de Salud. Esto es lo que los expertos y la investigación tienen que decir.

La ciencia sobre la cúrcuma

Los investigadores llevan mucho tiempo interesados en la curcumina porque parece estar activa cuando se prueba en estudios preliminares en el laboratorio. Pero aún no hay pruebas claras de que la curcumina sea beneficiosa para las personas, quizás en parte porque los estudios clínicos son costosos.

Un estudio, publicado en 2019, comparó la curcumina con el diclofenaco, un medicamento antiinflamatorio no esteroideo (NSAID) que se utiliza para tratar el dolor de artritis. Se encontró que la curcumina funcionaba tan bien como el diclofenaco para la osteoartritis de rodilla. Pero había dos advertencias importantes.

Primero, el estudio no contó con un grupo placebo (píldora falsa) ni hubo un estudio "ciego". Los participantes sabían si recibían curcumina o el medicamento NSAID. Más importante aún, dice Gene Huffstutter, MD, reumatólogo en Tennessee, el beneficio de la curcumina fue similar al del diclofenaco, y no representó una mejora importante en general. "La reacción no pareció muy buena para ninguno de los dos", dice.

Una razón por la que la curcumina y los suplementos de cúrcuma podrían no parecer efectivos es que la curcumina tiene baja biodisponibilidad, lo que significa que muy poco llega al torrente sanguíneo, según los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Sin embargo, en los últimos años muchos fabricantes de suplementos han comenzado a incluir ingredientes destinados a ayudar a que más curcumina llegue al torrente sanguíneo, dice Sonya Angelone, RDN, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética.

"Algunos de los estudios más antiguos, que no mostraron muchos beneficios, no consideraron las formulaciones más nuevas, que han mejorado en cuanto a la absorción", dice ella. Pero si bien es posible que estas formulaciones aumenten los efectos beneficiosos, un aumento en la biodisponibilidad también puede mejorar cualquier efecto adverso, como problemas gastrointestinales o interacciones con medicamentos anticoagulantes, según los NIH.

Por ahora, Huffstutter dice, "cuando los pacientes me preguntan sobre esto, les digo que realmente no hay evidencia. Si estas cosas funcionaran tan bien como se cree, no tendríamos un problema con la artritis".

Qué puedes probar en su lugar

Para la inflamación relacionada con la artritis, el médico podría recomendar un programa adecuado de ejercicio. Algunas investigaciones han encontrado que incluso los episodios cortos de ejercicio pueden ayudar a reducir la inflamación, y el ejercicio regular es aún mejor.

Los analgésicos de venta libre y los cambios en la dieta también pueden aliviar los síntomas del dolor en las articulaciones. "Las frutas y los vegetales tienen compuestos antiinflamatorios naturales, y deberían formar parte de toda dieta saludable", dice Angelone.

No es imposible que algún tipo de suplemento pueda ayudar con el dolor de la artritis, dice Huffstutter, pero cualquier cosa que parezca demasiado buena para ser verdad probablemente lo sea. Habla con tu médico sobre cualquier suplemento que estés tomando o que quieras tomar. Mientras tanto, no dudes en cocinar con un poco de cúrcuma.

Entérate de lo que estás comprando

Si quieres comprar un suplemento, debes saber que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), no verifica que los suplementos contengan lo que sus etiquetas dicen que contienen. Pruebas anteriores realizadas por Consumer Reports encontraron que los suplementos, incluidos los de cúrcuma y los productos de curcumina, a veces están contaminados con plomo o bacterias.

Por eso debes ser muy cuidadoso cuando los compres. Busca productos que hayan sido verificados por terceros. Confirma que lleven un sello en la etiqueta de ConsumerLab.com, NSF International, UL, o U.S. Pharmacopeia (USP). La cadena de farmacias CVS dice que todos los suplementos que venden son analizados por un tercero.

Estos sellos no significan necesariamente que un producto sea seguro, o que haga lo que dice la etiqueta, pero deberían ofrecer alguna garantía de que recibes lo que está en la etiqueta.

 

Nota del Editor: Este artículo también apareció  en la edición de octubre de 2021 de Consumer Reports on Health.