Insert a Hero Image or Video Cómo obtener un corte de pelo de forma más segura durante la pandemia

Los salones de belleza han reabierto en muchos estados y los clientes desaliñados reclaman citas. Pero solo porque puedes volver al salón de belleza, mucha gente todavía se pregunta si debería hacerlo.

“Hay algunas cosas que debes hacer y otras son opcionales”, dice la doctora Catherine Troisi, epidemióloga de enfermedades infecciosas de la UTHealth School of Public Health. “Cortarse el pelo no es esencial, por lo que debes sopesar los riesgos al tomar esa decisión”.  

Los riesgos de una visita al salón de belleza

“Sabemos lo que conduce a un mayor riesgo de infección”, dice Troisi. “Es decir, la duración y el contacto cercano”. Es por eso que cortarse el pelo (o pedir un servicio más prolongado como color, alisado, mechones o trenzas) es intrínsecamente más riesgoso que, por ejemplo, una visita al supermercado.

“No hay forma de mantener una distancia de seis pies entre tú y tu estilista”, dice la doctora Ravina Kullar, especialista en enfermedades infecciosas y portavoz de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América. “Estos servicios requieren un contacto cercano entre dos personas”.

Un caso en un salón de Missouri muy publicitado ha logrado que algunas personas se sientan más seguras sobre los riesgos del contacto cercano con su peluquero o estilista.

En mayo, dos estilistas en un salón Great Clips en Springfield trabajaron durante una semana mientras tenían síntomas y, entre los dos, entraron en contacto estrecho con 139 clientes. Ambos estilistas finalmente dieron positivo por COVID-19, pero ninguno de los clientes reportó ningún síntoma y todos los que se hicieron la prueba (67 de los 139) dieron negativo. Una nota importante: Los estilistas, y todos sus clientes, usaron mascarillas quirúrgicas o de tela durante sus interacciones.

“Es una buena evidencia de cómo funcionan las mascarillas para prevenir la propagación del virus”, dice Troisi. Pero los expertos advierten que a pesar de que los estudios (y este caso) apuntan hacia la eficacia de las mascarillas para frenar la transmisión, usarlas todavía no es una garantía de seguridad. Y como ha informado Science Magazine, la investigación sugiere que algunas personas pueden ser más propensas a propagar el virus que otras; por lo tanto, los consumidores deben ser cautelosos y no dar demasiada importancia a lo que sucedió en este caso particular.

Consulta los índices de COVID-19 en tu área

Para ayudarte a decidir si ir al salón de belleza o continuar optando por cortes o color hechos en casa, los expertos recomiendan evaluar la situación local del virus. Si vives en un lugar que es un foco actual de COVID-19, es mejor esperar, incluso si los salones están abiertos. 

La mejor manera de medir el riesgo es mirar las cifras locales. Troisi sugiere consultar el sitio web del departamento de salud local para verificar el índice de positividad de la prueba: El porcentaje de personas que dieron positivo por el virus. (También puedes ver esa información para cada estado en CovidExitStrategy.org, un proyecto de la organización sin fines de lucro Resolve to Save Lives y otros).

“Lo ideal es que el índice de positividad de las pruebas sea inferior al 5%”, dice Troisi. Incluso más bajo, cerca del 1%, es mejor. “Si ese número está por encima del 10%, eso significa que tienes una propagación comunitaria no controlada”, dice.

Mientras más alto sea ese número, es más probable que debas reconsiderar la posibilidad de ir a un salón de belleza, incluso con todas las precauciones adecuadas. (Consulta nuestra guía sobre cortarse el cabello durante la pandemia).

Consulta las políticas de tu salón de belleza

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no han publicado pautas específicas para los salones de belleza, por lo que la mayoría cumple cuidadosamente las establecidas por sus autoridades de salud estatales o locales.

Los protocolos de seguridad incluyen tener menos personas en el salón al mismo tiempo para mantener el distanciamiento social, otras medidas de limpieza y desinfección, métodos de pago y propina sin contacto, controles de temperatura y mascarillas para todas las personas. (Si te piden que firmes una exención de COVID-19, usa este plan de acción para ayudarte con tu decisión).

Dado que las gotas que contienen el virus pueden permanecer más tiempo en ambientes cerrados, algunos salones mantienen las puertas y ventanas abiertas para aumentar el flujo de aire y otros están actualizando y mejorando los sistemas de ventilación. Algunos estilistas incluso están brindando sus servicios al aire libre. En California, por ejemplo, el gobernador suspendió nuevamente en julio los servicios ofrecidos por los salones con ambientes cerrados después de que los casos aumentaron en el estado. Pero luego les permitió reanudarlos poco después, siempre y cuando pudieran ofrecerlos al aire libre de manera segura.

“Aún no estás físiamente distante, pero en el exterior hay una mayor probabilidad de que el virus se disperse y el riesgo de transmisión sea menor que en el interior”, dice Kullar.

Los estilistas informan que todas estas medidas hacen que ellos, y sus clientes, se sientan más seguros al regresar al salón. “Algunos clientes dudaban en venir, pero logré hacerlos sentir cómodos al comentarles las precauciones que estamos tomando”, dice Courtney Williams, propietaria de The Curl Conqueror, un salón especializado en cabello natural en el área metropolitana de Atlanta. “Mis clientes entienden que me tomo esto muy en serio”.

Cuando llames para pedir una cita, pregunta a tu salón sobre las medidas de seguridad que han implementado. 

Toma tus propias precauciones

Los expertos coinciden en que lo más importante que puedes hacer para protegerte y proteger a tu estilista es usar una mascarilla y asegurarte de que ellos también la usen. “Es recomendable que se ajuste bien a tu rostro y tenga más de una capa de material con un tejido compacto”, dice Troisi.

Para una visita al salón, asegúrate de elegir una mascarilla con la que tu estilista pueda trabajar fácilmente, como una con elásticos para las orejas en lugar de lazos que cubran tu cabello. Los lentes contribuyen a una mayor protección (ya que el virus podría entrar en el cuerpo a través de los ojos), aunque también podrían ser un estorbo.

Y aunque es probable que el salón realice una limpieza meticulosa entre clientes, Kullar recomienda verificar con tu estilista para asegurarte de que haya desinfectado todos los utensilios antes de comenzar contigo. “Además, lleva contigo tu propio desinfectante de manos y toallitas desinfectantes”, para poder limpiar el asiento y el área de trabajo antes de sentarte, y lávate las manos antes, durante y después del servicio", dice.

Una precaución clave que puedes tomar es tratar de pasar el menor tiempo posible en el salón. Cuanto más larga sea tu cita, más te expones. Trata de acortar los tiempos siempre que puedas, sugieren los expertos. Por ejemplo, podrías presentarte con el cabello recién lavado y omitir el secador, lo que limita tu tiempo en el salón solo para el corte. También puedes optar por un solo color, en lugar de reflejos o balayage, que consumen más tiempo.

“Cuanto menos tiempo pases cerca de tu estilista menos riesgo corres”, dice Kullar. Si recibes un servicio más prolongado, como un color o un alisado, fíjate si puedes sentarte alejado de los demás (o incluso afuera) mientras el tratamiento está en proceso para ayudar a limitar la exposición.

Y ahora podría ser el momento de probar algo diferente. “Solíamos hacer muchas trenzas, pero eso puede llevar de 4 a 6 horas con un estilista y un cliente cara a cara”, dice Annagjid "Kee" Taylor, propietaria de Deeper Than Hair, un salón en Filadelfia. “Así que, por ahora, realizamos peinados que no tarden más de una hora”.  

Anticipa una experiencia diferente

El salón de belleza o la peluquería como un bullicioso centro social es cosa del pasado, al menos por ahora.

“Nuestros estilistas solían ver de 8 a 10 clientes al día, y a menudo trabajaban con más de un cliente simultáneamente”, dice Oscar Blandi, propietario del Salón Oscar Blandi en la ciudad de Nueva York. “Ahora solo ven de 4 a 5 clientes y pasamos alrededor del 25% de nuestro tiempo limpiando y desinfectando entre cliente y cliente”.

Tu salón también puede verse diferente de lo que recuerdas. La mayoría ha reducido el número de personas que trabajan, ha movido las estaciones más lejos unas de otras y ha erigido particiones de plexiglás entre los lavabos de champú. Las áreas de recepción están cerradas (se les pide a los clientes que esperen afuera hasta que su estilista esté listo) y ya no ofrecen café, agua o bocadillos durante el servicio. “A los clientes les encantaba venir al salón para recibir todos los mimos, pero ahora todo es negocio", dice Blandi. “Me parece un poco deprimente de alguna manera, pero esta es nuestra nueva normalidad por ahora y la seguridad de todos debe ser nuestra prioridad".

También puede ser mejor mantener más profesionales las interacciones con tu estilista en este momento. Cada vez que tengas que levantar la voz por encima del sonido del secador de pelo (u otro ruido de salón), probablemente sea hora de dejar de charlar. “Hablar en voz alta expulsa más gotas y aumenta la distancia que esas gotas pueden recorrer, incluso si usas una mascarilla”, dice Kullar.


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