pesticidas en las frutas y verduras

Seis pesticidas desempeñan un papel de gran importancia en el debilitamiento de la seguridad de las frutas y verduras que los estadounidenses consumen regularmente. Estos pesticidas representan el mayor riesgo para la salud en las frutas y verduras de menor calificación en el estudio de CR.

En algunos casos, un pesticida apareció en casi todas las muestras de una determinada fruta o verdura. En otros casos, se detectó un pesticida solo en un pequeño porcentaje, pero a niveles alarmantes.

Y eso es un problema, porque es imposible para un consumidor saber si la fruta o verdura específica que escoge en una tienda está contaminado o no.

Si los productores reemplazaran estos pesticidas con métodos de manejo de plagas más sostenibles, muchas frutas y verduras serían mucho más seguras. Es por eso que CR recomienda que los productores dejen de usar estas sustancias químicas y a la Agencia de Protección Ambiental que prohíba su uso.

Acetato

Este pesticida puede descomponerse en una sustancia química llamada metamidofos, un compuesto prohibido como pesticida en los Estados Unidos desde 2009 porque es una neurotoxina, lo que significa que daña el cerebro y el sistema nervioso. El uso del acetato es probablemente la razón por la que el metamidofos se encuentra todavía en las frutas y verduras. Contribuyó en gran medida al riesgo en los ejotes frescos y se encontró en cantidades alarmantes en alrededor del 10% de las muestras. También es responsable de la mayor parte del riesgo en los ejotes, la calabaza de verano y el apio no orgánicos cultivados en los Estados Unidos, que vienen congelados o enlatados, y en los mangos y sandías importados.

Clorprofam

Este pesticida, utilizado para evitar que broten las papas, está prohibido en la Unión Europea porque puede interferir con las hormonas del cuerpo, especialmente las hormonas tiroideas. Se encontró en cantidades alarmantes en casi todas las muestras de papas no orgánicas cultivadas en los Estados Unidos y en el 96% de las importadas. Incluso se encontró en todas las muestras de papas orgánicas cultivadas en los Estados Unidos, aunque en niveles mucho más bajos. Si bien el pesticida no está permitido en productos orgánicos, puede terminar en las papas orgánicas como resultado de una limpieza superficial entre lotes en las plantas de procesamiento o los contenedores de almacenamiento.

Clorpirifos

La EPA (Agencia de Protección Ambiental) estuvo a punto de prohibir esta neurotoxina en 2016, pero reconsideró el tema en 2017 después de una intensa presión de la industria de los pesticidas, diciendo que se necesitaba más investigación. Contribuye significativamente al riesgo en los duraznos no orgánicos. El 17% de las muestras importadas y el 2% de las muestras cultivadas en los Estados Unidos tenían niveles preocupantes de clorpirifos. Pero a veces también aparece en niveles más bajos en los productos cultivados orgánicamente, incluyendo el brócoli y las uvas.

Cihalotrina

Se cree que interfiere con el sistema neuromuscular del cuerpo. Es el principal responsable del riesgo para la salud en las cerezas y se encontró en más de la mitad de las muestras no orgánicas cultivadas en los Estados Unidos, frescas y congeladas. También es responsable de algunos de los riesgos en otros tipos de productos agrícolas, incluyendo la col rizada, lechuga, nectarinas, tomates y espinacas no orgánicos cultivados en los Estados Unidos, así como la lechuga, guisantes y tomates importados y los ejotes congelados.

Famoxadona

Algunas investigaciones sugieren que este pesticida altera las hormonas. CR cree que no debe ser usado en alimentos hasta que se sepa más sobre su seguridad. Es la razón principal por la que tanto las espinacas no orgánicas como las orgánicas cultivadas en los Estados Unidos obtienen malos resultados en nuestras calificaciones.

Fludioxonil

Este es uno de varios fungicidas peligrosos que se usan después de las cosechas y se cree que tiene efectos que alteran las hormonas. De este grupo, el fludioxonil fue el que presentó mayor riesgo en nuestro análisis. Es el principal responsable del alto riesgo en las nectarinas y duraznos frescos no orgánicos. Se encontró en el 90% de las nectarinas cultivadas en los Estados Unidos, en el 78% de los duraznos cultivados en los Estados Unidos y en cerca de la mitad de las versiones importadas de ambos. También es un factor de riesgo en las manzanas, el puré de manzana, las cerezas, los kiwis, las peras, las ciruelas y las papas no orgánicas.

¿QUÉ PASA CON EL GLIFOSATO Y LA DICAMBA?

Estos dos controversiales plaguicidas de uso común no formaron parte de nuestro análisis. Eso no es porque estén libres de riesgos, sino porque se usan principalmente para cultivar granos y frijoles, no frutas y verduras.

El glifosato, el ingrediente activo de la marca Roundup, se usa a veces en los jardines de las casas, y ambas sustancias químicas se usan en los cultivos de maíz y soja que han sido modificados genéticamente para ser resistentes a ellos. El glifosato y la dicamba destruyen las malezas, pero no dañan las plantas, (el glifosato también puede encontrarse en otros cultivos, incluyendo la avena y los garbanzos).

La Organización Mundial de la Salud clasifica al glifosato como un probable agente cancerígeno, y la dicamba es conocida por derivar de donde se aplica a las granjas vecinas, matando esos cultivos. Por eso, un tribunal de apelaciones de los Estados Unidos dictaminó a principios de este año que, para empezar, la Agencia de Protección Ambiental no debió haber aprobado la dicamba.

Los expertos en seguridad de CR creen que estos dos pesticidas también deben ser prohibidos.

Nota del editor: Este artículo también se publicó en la edición de octubre de 2020 de la revista Consumer Reports.


Inscríbete para recibir Salud y Bienestar, el nuevo boletín mensual que te ofrece todo sobre salud, nutrición, condición física ¡y mucho más!  Recibe contenido nuevo entregado directamente a tu correo electrónico.