Qué esperar si terminas en la sala de emergencias durante la pandemia

Mucho de la vida ha cambiado en los Estados Unidos debido a COVID-19, pero no todo: Si experimentas una lesión grave o una crisis de salud, como un posible accidente cerebrovascular o un ataque al corazón, debes llamar al 911 de inmediato.

“Las salas de emergencia están abiertas y preparadas como siempre para hacer frente a emergencias que ponen en peligro la vida”, dice el doctor Robert Femia, presidente de medicina de emergencia de NYU Langone Health en la ciudad de Nueva York.

Dicho esto, las salas de emergencia funcionan de manera diferente, dada la    propagación de COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Esto es lo que puedes esperar si terminas allí, ya sea por una crisis de salud no relacionada o porque tus síntomas de COVID-19 requieren atención médica urgente.  

Antes de llegar a la sala de emergencias

Si llamas al 911, el operador querrá conocer tus síntomas. Este siempre es el caso, pero actualmente es particularmente relevante. Si experimentas síntomas de COVID-19, “es importante alertar a los servicios médicos de emergencia (EMS, por sus siglas en inglés), durante la llamada, para que puedan protegerse cuando entren”, dice la doctora Anna Yaffee, médico de medicina de emergencia en el Hospital Grady Memorial en Atlanta, y profesora asistente en Emoroy University. Si puedes, ponte tu mascarilla antes de que llegue la ambulancia. 

En algunas de las áreas más afectadas, las llamadas al 911 aumentaron significativamente. Pero para las verdaderas emergencias, llamar al 911 sigue siendo tu mejor opción. Los EMS no solo pueden llevarte al hospital rápidamente, sino que también “tienen la capacidad de iniciar el tratamiento”, dice Femia.

Para síntomas menos graves que no requieren atención médica urgente, considera llamar a tu médico o hacer una consulta de telemedicina con un médico de urgencias. (La mayoría de los hospitales han aumentado su capacidad de telemedicina. En abril, dice Femia, NYU Langone pasó de un promedio de 50 visitas virtuales por día a 1,000). Las ambulancias siguen un proceso de descontaminación después de transportar a cada paciente, pero “nada en la vida es al 100%”, dice Yaffee. “Si puedes evitarla [la sala de emergencias] o puedes evitar un EMS, probablemente sea mejor hacerlo”. 

Es posible que te examinen incluso antes de entrar. A medida que COVID-19 se ha extendido por los Estados Unidos, las salas de emergencias se han reconfigurado para separar los casos sospechosos de coronavirus de los pacientes con otras emergencias de salud. Algunas instalaciones comienzan este proceso en el exterior. Los pacientes pueden “ser abordados por un enfermero o un proveedor de triaje cuando se acercan a la sala de emergencias, o pueden ser evaluados al entrar”, dice Yaffee.

Todos los pacientes, sin importar la naturaleza de su emergencia de salud, serán revisados por fiebre, tos y dificultad para respirar. También se les hará una serie de preguntas de detección, incluyendo si han tenido alguna exposición conocida a COVID-19. 

En el hospital

Si tienes síntomas respiratorios, como tos o fiebre, te llevarán a un área aparte. Aunque la distribución dependerá del hospital específico, todas las instalaciones están haciendo todo lo posible para separar a los pacientes sospechosos de tener COVID-19 de los demás pacientes.

Si presentas estos síntomas, pero no estás gravemente enfermo, es posible que te lleven a una sección de atención rápida de la sala de emergencias, donde verás a un médico, te tomarán tus signos vitales y, si se considera que estás en condiciones de ir a casa, recibirás instrucciones para cuidarte en casa. (Muchos hospitales han instalado esta área en tiendas de campaña para que los pacientes con COVID-19 no tengan que ingresar a las instalaciones a menos que tengan una dificultad significativa para respirar o signos vitales anormales).

La cantidad de gente que haya dependederá de donde vivas. En marzo y abril, cuando la ciudad de Nueva York era la zona más afectada en los Estados Unidos, muchas salas de emergencias estaban saturadas.

En muchas otras partes del país, ese no era generalmente el caso, al menos en la primavera. “Debido a todos los mensajes y a las órdenes de quedarse en casa, la gente ha estado haciendo un muy buen trabajo al permanecer fuera de la sala de emergencias a menos que sea absolutamente necesario que estén allí”, dijo Yaffee, en abril.

Algunas salas de emergencias estaban en ese momento inquietantemente silenciosas. “Más del 40% o 50% de nuestro volumen ha bajado”, dijo en abril la doctora Latha Ganti, profesora de medicina de emergencia y neurología en la facultad de medicina de la Universidad de Florida Central en Orlando. 

Pero las cosas cambiaron este verano. A medida que aumentaron los casos en estados como Florida, Arizona y Texas, muchas salas de emergencia que antes estuvieron silenciosas en los puntos nuevos del país rápidamente se llenaron de gente. Algunas salas de emergencias en Houston, por ejemplo, estaban tan saturadas que tuvieron que rechazar a los pacientes, según los informes de ProPublica y NBC News.

Prepárate para usar una mascarilla. A medida que ha surgido información sobre la prevalencia de portadores asintomáticos, los hospitales han comenzado a tratar a cada paciente como un paciente potencial de COVID-19. Eso significa que en la mayoría de las instalaciones se te pondrá una mascarilla al llegar, sin importar la naturaleza de tu emergencia.

Esta política de usar mascarilla también se aplica al personal del hospital, que debe usar equipo de protección en todo momento. Si vienes por un hueso roto, “todavía vas a ser atendido por alguien con una mascarilla”, dice Femia.

No se permiten visitas. Los hospitales han instituido esta política en un esfuerzo por reducir el riesgo de infección. Hay algunas excepciones: Los niños pueden tener un padre o tutor con ellos, al igual que los pacientes con demencia u otros problemas de comunicación.

Sin embargo, en general, si te admiten en la sala de emergencias, no te permitirán visitas ni tampoco se permitirá el ingreso de amigos o familiares dentro de la ambulancia (aunque pueden seguirla). A las personas que no son pacientes se les aconseja no estar en la sala de espera. “Hemos tenido familias esperando en sus vehículos”, dice Yaffee.

Esta política es desgarradora para los pacientes terminales. Su aplicación depende de la instalación específica, y a veces es “caso por caso”, dice Yaffee.

Para ayudar a mitigar la falta de contacto en persona, muchos hospitales están utilizando FaceTime, Zoom y otras herramientas tecnológicas para permitir a los pacientes realizar visitas virtuales. “Esto también es desgarrador para el personal”, dice la doctora Preeti Malani, directora de salud de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. Desde que se instituyó la política en su hospital, ha visto innumerables ejemplos de proveedores de la salud que ayudan a los pacientes a comunicarse con sus familiares y amigos, a veces ofreciendo sus propios teléfonos.  

Nota del editor: Este artículo, publicado originalmente el 24 de abril de 2020, se ha actualizado para reflejar cómo la pandemia está afectando a diferentes partes del país. 


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